Vuelve la señora de las menestras
¿Se acuerdan ustedes de Cuca Pituca? … Es la señora que en abril del año pasado andaba pidiendo donaciones para derrotar al candidato Ollanta Humala. A pesar de que la bolsa armada por las empresas mineras era más bien millonaria, doña Cuca-a través de su cuenta de Facebook-solicitaba menestras o dinero para comprar el voto de los pobres.
“Por favor chicas, ayúdenme a través de sus amigas también, formen su red de contactos y hágannos llegar las cosas. Hay que ganarnos el voto de los cholos para derrotar a Ollanta como sea. Qué pena que los cholos también tenga un voto. Lo deben haber inventado los comunistas, pero si no podemos impedirles el voto, hay que comprárselo… Nuestro objetivo es hacer 1,000 canastas para el día lunes. ¡Cuento con ustedes!!!”
¿Cuánto vale la vida o el voto de un hombre que ha nacido pobre en el Perú? ¿Y sus esperanzas, sus sueños, sus ansias de cambio, su capacidad de elegir un destino?… Según Cuca y sus amigas, todo eso se puede comprar con dos latas de leche, dos latas de atún, una bolsa de azúcar, una bolsa de arroz, una bolsa de avena y un paquete de menestras.
Para Cuquita, las personas que llama “cholos” no alcanzan el nivel de gente. No deberían hacer decisiones. No tienen derecho alguno. Tienen un precio expresado en latas de leche y en menestras.
A esas personas- a los “cholos”, según Cuca- hay que humillarlas.
Por suerte, la señora de las menestras se equivocó, pero ahora, en enero del 2012, ha vuelto a las andadas. Ahora se ha puesto de seudónimo “la señora Ufff.
A través de los mismos medios que antes empleara- el e-mail y el el Facebook- está haciendo una campaña contra “los derechos humanos, las organizaciones y sindicatos populistas, las comisiones pastorales, los órganos y entidades en defensa de los derechos humanos, ONGs etc.”
No sé por qué razón supone que en vez del candidato nacionalista, ha triunfado la opción de Fujimori. Como si eso hubiera pasado, sus cartas se dirigen contra las entidades arriba señaladas y contra las madres, hermanas y compañeras de los presos del Perú.
A la amiga que me ha reenviado la carta de Cuca, hoy Sra. Puff, le escribo:
No sé por qué la señora Ufff se esconde en el anónimo. O tal vez sí lo sé. Lo hace para ocultar la perversidad con que trata a otras mujeres (¿será ella una mujer o un hombre que disimula su voz?)
El propio presidente acaba de declarar a EL PAIS que a los militares se les daban órdenes de disparar aunque el supuesto enemigo no estuviera armado. Dijo que él se rebeló contra ese mandato. Todo lo cual ratifica lo que ya es historia. Es decir, que en el Perú hubo una dictadura brutal y un terrorismo estatal que se impuso a punta de genocidios y que en vez de la paz social, buscó la rapiña y creó cementerios escondidos en las pampas y los cuarteles.
Millares de seres humanos fueron encarcelados y pagan largos años de prisión en confinamiento perpetuo, es decir, sin tratar con persona alguna ni ver la luz del sol. Además, se les ha cancelado los derechos carcelarios que tienen los otros presos y se les ha enviado a prisiones casi inaccesibles para sus hermanas, hijas, madres y compañeras a quienes la señora Uuuf (la Cuca Pituca de hoy) ataca y denigra.
Es cierto que del lado de los alzados en armas hubo bestialidad y crimen. Pero también ha habido durante esa década terrible quienes, como el presidente, se levantaron contra la tiranía. Y es también cierto que los juzgamientos que entonces se hicieron no son sino aberraciones jurídicas. Además, el Estado no puede responder de la misma forma que los alzados en armas. El Estado es una creación ética dirigida a la paz social no un aparato del terror destinado a apilar calaveras y establecer la paz de los panteones.
La señora Uuff no es señora. Es señor. Puede ponerse con facilidad en ambos lados, pero también podría ponerse en el lado de las desdichadas, de los tristes, de los enterrados vivos. Hay que pensar en ellos.
Que Dios nos ayude. Cada día nos hace mayor falta. A veces parece que amanecemos sin Él.
















































