Obama y la educación en Estados Unidos

Mientras daba un discurso en Israel, el senador John McCain tuvo que ser interrumpido por Joe Lieberman para susurrarle al oído que estaba confundiendo a Irak con Irán.

En esos mismos días, hablando de la fortaleza de NAFTA, el presidente Bush aseveró que «las relaciones fronterizas entre Canadá y México nunca han estado mejor». El ocupante de la Casa Blanca obvió, por supuesto, el hecho de que entre esos dos países no existe frontera común.

Por su parte, la señora Palin dijo que el vicepresidente del país «está a cargo del Senado y puede hacer los cambios que crea necesarios».

Obama - Sí se puede

No se trata de bromas inocentes. La ignorancia exhibida por estos tres personajes no es una pose. Es real y proviene de profundas carencias en el seno de la educación norteamericana.

Más aún. La exhibición de conocimientos avanzados en público es impopular, arrogante y, para muchos, «antiamericana». La limpieza y la elegancia en los discursos del ahora presidente electo sirvieron para que sus rivales lo acusaran en repetidas ocasiones de ser un elitista que desprecia al pueblo.

Joe el Fontanero es el modelo al que debe aspirar el «americano» medio. El mensaje no tan sutil de esta campaña -y también de la propia educación norteamericana- es que, como él, se puede llegar a tener una empresa de 200.000 euros con un dominio básico de matemáticas y del lenguaje articulado.

En estas circunstancias y al lado de estabilizar el sistema financiero, lograr la independencia energética, reformar el sistema de salud y recortar los impuestos de la clase media, el cambio del sistema educativo es una de las cinco prioridades del nuevo Gobierno.

No quiero unirme a la inflación de esperanzas generada por el presidente electo, pero creo que si cumpliera con una sola de estas metas haría historia. Y si esa meta fuera la educación, haría permanentes todos sus otros cambios.

Los estudiantes norteamericanos se situaron hace unos meses en el puesto 28.º en matemáticas dentro de 40 países, y las cifras de abandono escolar aquí son las mayores del mundo industrializado.

Un niño de Primaria o un adolescente de Secundaria puede aquí escoger los cursos que le plazcan puesto que el sistema escolar es de currículo flexible y la mayoría de los cursos son electivos. Muchos terminan escogiendo no los más convenientes, sino los más fáciles. Un ejemplo es el curso obligatorio de «Estudios globales» que abarca toda la historia y la geografía de Estados Unidos y del planeta. Para cumplir con ese requerimiento, basta con que el alumno -en todos sus años de estudio- escoja un tema -la guerra de Secesión, por ejemplo- e ignore todos los otros.

El resultado es que muchos de mis alumnos ya próximos a graduarse no saben en qué año se declaró la independencia de este país, creen que español y castellano son dos idiomas diferentes y suponen que su país se llama América y limita con otro muy atrasado y poblado de «gente de color» denominado México en el cual están Montevideo, Bogotá, Buenos Aires, Río de Janeiro y Quito.

La indiferencia de los padres, la pobreza del currículo y la facilidad para pasar de un nivel a otro tienen que ver con una filosofía que privilegia al individuo sobre la sociedad, lo empuja a la realización de sus más primarias apetencias y está a punto de convertirlo en un autista, indiferente a todo lo que no tenga que ver con él mismo.

En los bolsillos de los miles de niños que llevan pistolas a la escuela y producen masacres se halla la mejor expresión del individualismo triunfante. Educación es igual a programación. Aquí ese proceso está comprometido a formar sujetos autosuficientes, objetivos y predecibles porque son los más fáciles de ser conducidos sin que pregunten hacia dónde.

¿Se atreverá a cambiar este sistema el presidente Obama? Por lo menos, se ha atrevido a decir que va a hacerlo. Ahora, sólo falta el resto.

Oviedo: la memoria bajo tierra

Este primero de noviembre, en Oviedo, pregunté por Fernando Muñiz, pero nadie lo había visto.

Calle arriba por el barrio de San Lázaro, pregunté después por Manuel Fernández, por Joaquín Pérez, por José Álvarez García, por Jesús y José Mejido Gutiérrez, por Paco Llamas, y también por Raúl Domingo Toledano. Sin embargo, nadie me dio razón alguna de ellos.
Subí luego por la empinada colina que va al panteón de San Salvador, pero tomé alguna calle equivocada y me perdí. Tuve que recurrir a una pareja que venía tras de mí para saber si ese camino también me llevaba al cementerio.

-Todos vamos para allá- me respondió un anciano de boina ploma. Su mujer añadió:

-A veces, llegamos sin darnos cuenta.

Avancé y recordé que, desde el triunfo de Franco y durante muchos años de su dictadura criminal, hombres, mujeres, ancianos y niños, fueron obligados a caminar por esas rutas zigzagueantes hasta la parte trasera del cementerio. Allí los esperaba la boca abierta de la gigantesca fosa común.

Trajes típicos de Asturias

Se calcula que hay enterrados allí mil seiscientos cuerpos. Cerca, los fascistas hacían el simulacro de un consejo de guerra y, después de ejecutar a sus víctimas, arrojaban los cadáveres a la fosa. Quienes tenían la desgracia de sobrevivir a los balazos del fusilamiento eran enterrados moribundos, sin tiro de gracia y cubiertos de cal viva. Los gritos de dolor de los desgraciados que aún no habían muerto podían ser escuchados por quienes vivían en los alrededores.

No todos eran fusilados. Muchos “desaparecían”. Al igual que mucho tiempo después en la Argentina, Chile o el Perú de las últimas décadas, los arrancaban de sus hogares, los secuestraban, los torturaban, los paseaban en un camión sanguinolento, y por fin, los asesinaban. Muchos dicen que hay más muertos fuera que dentro del cementerio.

Además, a muchos de los condenados se les ofreció una opción perversa. Si aceptaban confesar y comulgar, serían asesinados pero sus cuerpos no serían arrojados a la fosa. A cambio, se les daría un nicho en el cementerio católico. E incluso para hacer interminable el dolor de sus parientes, se alzó un muro de piedra que separaba como al cielo del infierno, los dos lados del cementerio.

En medio de estos recuerdos, por fin llegué al cementerio de Oviedo. Atravesé la parte antigua y arribé al lugar que buscaba, la fosa común. Durante los años de la democracia, se ha derribado el muro infame que la separaba del cementerio católico y se ha erigido cuatro paredes. Ellas están cubiertas por placas que dan los nombres de Fernando Muñiz, Joaquín Pérez, José Álvarez García, Jesús y José Mejido Gutiérrez, y Paco Llamas junto a los de otros mil seiscientos españoles cuyo delito fue oponer resistencia a la invasión nazi-franquista y mantener hasta lo último sus ideales de izquierda y su apuesta por una humanidad solidaria.

Hay muros como el de Oviedo en toda España. Son monumentos levantados a la memoria. Esta generación y las que vengan deben recordar que el fascismo es intrínsecamente perverso. Los desaparecidos de Argentina, las masacres de Pinochet o las ejecuciones sin juicio del Perú no son casualidades ni un exceso lamentable de la guerra. Son la única expresión del fascismo, tan igual como lo son las tumbas de España, la destrucción de Guernica o los judíos, gitanos y comunistas incinerados en los hornos crematorios de Hitler. Los profesores de lenguas clásicas piensan que la enseñanza obligatoria del latín transformará a la humanidad. Los carniceros y los derechistas están seguros de que un baño de sangre cambiará al mundo y detendrá a los pueblos que irremediablemente caminan hacia la comunidad socialista.

#38 - Building in the old city region

Eso es normal porque el fascismo es un intento demencial de contener la historia y de aplastar la marcha de los seres humanos hacia el cambio social.

Es, además, su único camino lógico porque se basa en la primacía de una nacionalidad, una religión, una raza y de un arcaico orden social constituido. En consecuencia de ello, todo y todos los que se opongan a cualquiera de estos principios serán, para el fascista, infrahumanos, paganos y terroristas, dignos tan sólo del suplicio, la prisión perpetua o la extirpación.

España y Alemania tienen monumentos a la memoria. Argentina ha convertido en museo la casa de torturas de la Escuela de Mecánica. Por su parte, en Chile, el anciano criminal fingió y babeó cobardía hasta el fin. En el Perú, por desgracia, el gobierno conservador de Alan García ha decidido abogar por los genocidas. Felizmente, la excepción no hace la regla.

Se necesitarán varios decenios para comprender que el genocidio no constituye únicamente una etapa pasada del fascismo, sino su única expresión. El fascismo es, solamente, una ruptura con la civilización humana.

Una auténtica cultura de la memoria sólo será posible una vez que los jóvenes exijan a la generación anterior la confrontación crítica y reflexiva con el pasado. Es decir, cuando les hagan ver que el pasado no es pasado ni es historia sino padecimiento y conciencia presentes. O sea, cuando entiendan que Hitler y Franco sobreviven a través de Pinochet y de los criminales que aún caminan impunes y condecorados en diversos países del planeta.

El siglo XX dejó tras de sí una pila alta e interminable de calaveras y un foso donde se entierra la memoria. Pero, en el siglo XXI, hay que desenterrarla.

La memoria es un imperativo moral que nos obliga no sólo a recordar los crímenes del pasado, sino, fundamentalmente, a recordarlos en las desapariciones, las ejecuciones sin juicio, las cárceles perpetuas y demás bestialidades del presente.

La barbarie no es una excepción, sino la regla perpetua de los que quieren que se detenga la historia.

Por eso fue que el primero de noviembre, pregunté por Fernando Muñiz en Oviedo, y también por hermanos presentes como Raúl Domingo Toledano. Y por eso fue también que, al regresar del cementerio, volví a encontrar a la pareja de ancianos que me dio información de cómo llegar hasta allí. Y les pregunté:

-¿Saben ustedes dónde está Fernando Muñiz?

Marco Zerzen, 85 años, católico, panadero y comunista, nacido en Gijón, no me respondió. Le bastó con alzar la mano derecha. Se la puso sobre el corazón.

Para ver las fosas y rendir homenaje a los caídos, hacer clic en: http://humano.ya.com/fosaoviedo/placas.htm#up

Votar en Estados Unidos

-¿Por quién votará usted el próximo martes?

– Hmm… Hágame recordar, por favor, quiénes son los candidatos.

Parece comedia cinematográfica. Es y no es. Mientras en el resto del mundo, estamos pegados al televisor para saber las últimas acerca de estas elecciones, la edad promedio de la audiencia de la CNN en USA es de 60 años, millones de estadounidenses no votan y el votante medio tiene ya el pelo canoso o no lo tiene en absoluto.

En cuanto a los más jóvenes, su participación electoral es pobre. Soy catedrático y, al día siguiente de elecciones, suelo preguntar a mis alumnos por quién votaron. Dieciocho, en una clase de veinte, prefieren mirar al techo.

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VOTE!!

No saben lo que se pierden. Esta nación practica una de las democracias más directas y participativas del mundo. Muchos asuntos reservados para el congreso en la mayoría de los países, aquí son resueltos directamente por el pueblo.

Tal vez muchos no estén enterados que en Estados Unidos no se vota solamente cada cuatro años. Se vota cada noviembre, y la gente toma decisiones en los niveles que conciernen a la unión federal, al estado y a la ciudad en que viven.

En el estado de Oregón, por ejemplo, el votante decidirá primero por quiénes vota para presidente y vicepresidente de los Estados Unidos. Pero eso no será todo.

Después tendrá que decidir por una serie de puestos que ahora están libres: un senador y un representante al congreso estadounidense, el Secretario de Estado de Oregón, el Secretario del Tesoro, el Fiscal general, un senador y un representante para el congreso estatal.

Además, votará por un juez de la Corte Suprema del estado y por otros funcionarios judiciales.

¿Terminó? No, todavía no. Felizmente, se vota por correo, de modo que habrá tiempo en la comodidad del hogar para todo lo que viene después. Para el que siente incómodo en casa, hay precintos públicos disponibles y para aquél a quien no le gusta mucho el inglés, se le explicará cómo votar en un libro-guía en español

Vienen luego doce proyectos de ley de carácter estatal. Este año, un ciudadano ultraconservador ha presentando un proyecto según el cual queda prohibido dar clases en otro idioma que no sea el inglés. Por “otro idioma” se refiere naturalmente al español.

Los votantes liberales, por su parte, quieren que se haga más rigurosas en Oregón las sanciones contra el narcotráfico y que se funden hospitales públicos para tratar a los adictos. Cualquier persona puede presentar estas “propositions” Le basta con reunir mil firmas. En el libro guía, se ofrece el presupuesto de cada medida y, por su parte, cada organización ciudadana, adherente o en desacuerdo, explicará los pros y los contras de la misma.

Por último, en el nivel de ciudad, se votan 40 “anexiones”, o sea pedidos de empresarios que quieren hacer construcciones fuera de los límites urbanos. Generalmente, los “verdes” que ya tienen el pelo gris, votan por el no, y ganan. Gracias a ello, las ciudades en Oregón son pequeñas o medianas, y están casi por completo libres de contaminación y delincuencia.

Las más famosas “propositions” que recuerdo en estas dos últimas décadas han expresado la renuencia ciudadana a que los impuestos sean acordados por otra entidad ejecutiva o legislativa que no sean ellos mismos. Hay, además, una medida que hizo noticia mundial, y es el Acta de Morir con Dignidad. Aprobada en 1994, cuestionada por la Iglesia Católica después ante los organismos judiciales y ratificada en 1997, permite que un ciudadano aquejado por enfermedad terminal reclame asistencia médica para lograr una «muerte humana y digna», mediante la ingestión de medicamentos para acabar con su vida de modo indoloro

Oregón fue el primer estado en el mundo en ofrecerla. Bélgica y Holanda lo harían en 2002.

-¿Por quién votará usted el próximo martes?

El ciudadano que, mascando chicles, declare su ignorancia o su renuencia se abstendrá de tomar decisiones sobre su propio destino y quizás el de toda la raza humana.

Elecciones USA: El Papa vota esta semana

Estados Unidos no  va a salir de la bancarrota mañana ni tampoco va a ganar la guerra en Irak esta semana. Quien más lo sufre es John McCain porque sabe que ambos eventos son los únicos que podrían darle la punta en la carrera hacia la Casa Blanca.

Hay, sin embargo, otro elector capaz de producir un cambio dramático en el estado actual de la contienda. Es el Papa Ratzinger. El actual ocupante de la Casa Blanca le debe el triunfo del 2004.

En los Estados Unidos de ese año, se enfrentaba al presidente Bush el candidato demócrata John Kerry. La catástrofe de la economía que ya se sufría entonces y los ataúdes que volvían de la guerra hacían que la gente y las encuestas dieran como victorioso al candidato opositor.

Sin embargo, cuando faltaba una semana para los comicios, un aviso de una página publicado en miles de periódicos y distribuido como volantes en la iglesias advirtió que el católico dispuesto a votar por John Kerry, y no por el presidente Bush, debería confesarse. Varias decenas de obispos  católicos, inspirados por el entonces Cardenal Ratzinger, firmaban la declaración. Curiosamente,  el aviso de costo multimillonario fue pagado  por una organización de protestantes fundamentalistas llamada “Familia,  Patria y Propiedad”.

Aunque parezca increíble, la motivación de los obispos para votar por el presidente  era su fijación en temas extrañamente obsesivos  como el aborto, la experimentación genética y el matrimonio de homosexuales.  Olvidaban tanto la bancarrota  moral y económica  como la bestialidad de una guerra que se inició sin motivo real alguno. Los pastores no mostraban precisamente una gran sensibilidad cristiana ante la destrucción y la mortandad desencadenadas en un país que fue sede de la historia humana.

Se olvidaban además de que el candidato demócrata John Kerry  era católico (les horrorizaba que fuera divorciado), y en el colmo de la amnesia borraban de su memoria el hecho de que en febrero del año 2 mil,  George W. Bush, en campaña electoral, se presentó en la Bob Jones University, y recibió el apoyo de esa institución que acusa a la iglesia  católica de idólatra y que llama al Papa, agente del Anticristo.

En esas condiciones, el confesado y comulgado “voto latino” fue determinante para romper la paridad y ofrecer un cómodo triunfo al ya entonces ocupante de la Casa Blanca.

En los días que corren, se distribuye en los templos y a través del Internet una especie de carta abierta a los católicos norteamericanos suscrita por la Conferencia de Obispo de ese país. “Forming Consciences for Faithful Citizenship” (Formando conciencias para una ciudadanía creyente) recomienda a los fieles no votar por un candidato que demuestra “una moral funesta”.

¿Quiénes son los candidatos de “moral funesta”? No los republicanos, por cierto. Para ellos, la guerra y la crisis no existen. Lo más terrible del país son los problemas sexuales, el sexo antes del matrimonio, las muchachas que abortan, los gays que quieren casarse.

¿Y qué pasa si un católico vota por un candidato de “moral funesta”? Lo dice el documento: “Es importante aclarar que las decisiones políticas que toman los ciudadanos no solamente tienen un impacto en la paz general y en la prosperidad sino también pueden afectar la salvación del individuo.”  Ya sabemos, por tanto, qué lugar caluroso para toda la eternidad nos espera en caso de votar contra McCain.

En noviembre votará también el Papa. Probablemente, como en 2004, se lea en el púlpito la carta de los obispos el domingo previo a las elecciones. Muchos católicos preferirán ese día ver en la tele un partido de fútbol que asistir a la misa en la que se leerá el pronunciamiento.

En una cárcel, Dios, la Virgen y VALLEJO EN LOS INFIERNOS

En mi novela EL CORRIDO DE DANTE, el personaje conversa con una familia a la que ha ayudado a pasar la frontera y entrar sin documentos a los Estados Unidos. Le intriga saber quién es la extraña dama que, sin anunciarse, caminó al lado de los inmigrantes.

“Dante le preguntó si sabía algo de la dama que los había acompañado.

-¿A qué dama te refieres?

-No le vi la cara, pero la dejé conversando con usted.

-¿Conversando conmigo? ¡Qué raro¡… Fíjate que no me acuerdo.

-Ella me dijo que se encargaría de ustedes.

-Ah… pues claro. Entonces te refieres a la señora de ojos bonitos que no terminaba de hablar conmigo.

-Pues sí, supongo que a ella me refiero. ¿Sabe usted quién era?

-Pues fíjate que no lo sé.

-Por lo menos. ¿Me podría decir de qué conversaban? ¿De qué le hablaba ella?

-¿Qué de qué me hablaba? ¡Cómo que de qué me hablaba¡ ¿De qué hablamos las mujeres cuando somos madres?…No dejó de hablarme de su hijito que parece ser un niño muy malcriado… Creo que así son todos los hijos de inmigrantes. Esa señora, su esposo y su niño tuvieron que salir de su país en un burro hace mucho tiempo. En todo caso, el niño les ha resultado un malcriadito. Parece que se le escapó una vez para ir a conversar con unos doctores… Lo que me llamó la atención fueron sus ojos tan bonitos, y el hecho de que no llevara ni siquiera un maletín de mano. Lo único que cargaba era una tilma blanca de esas que sirven para llevar flores.”

¿La Virgen de Guadalupe entre los esperanzados inmigrantes que cruzan la frontera? ¿Acaso también Dios? Sí, ¿Y por qué no? Dios aparece en la historia cuando camina al lado de miles de forasteros que durante cuarenta años caminan por los desiertos y borran las fronteras en pos de la Tierra prometida.

Mi novela VALLEJO EN LOS INFIERNOS que hoy estoy presentando en Madrid y luego en una docena de ciudades de España también nació de una invocación a Dios. Me habían invitado a hacer una lectura de poemas hispanoamericanos en la Penitenciaría estatal de Oregon, pero a la entrada me decomisaron los libros en obediencia a determinadas normas carcelarias.

Tenía enfrente a unos quinientos presos hispanos y no sabía qué decirles. De pronto, escuché salir de mí uno de los pocos poemas que sé de memoria, el “Dios” de César Vallejo.

Pensé que no me iban a entender, y acerté. No entendieron a Vallejo, pero lo sintieron. Antes de que terminara de decir el poema, muchos de estos hombres supuestamente muy duros bajaban los ojos. Algunos no temían mostrar que estaban llorando. Los guardias miraban hacia el cielo.

Seré breve. A la salida del penal, pensaba escribir un artículo sobre la poesía y sus efectos sobre los presidiarios. Pero no era eso lo que yo iba a hacer. Esa misma noche, soñé que escribía una novela biográfica sobre Vallejo y que transcurría en una cárcel, y que quienes no la entendían, la sentían como quien siente la tarde y el mar, o las lágrimas cuando se nos escurren sin que lo sepamos.

Fue ese penal el lugar a donde un año después y previo permiso burocrático, leí unas páginas de la primera edición de VALLEJO EN LOS INFIERNOS. Los presos latinos no tenían abogados, o los tenían de oficio. Uno de ellos me contó que el suyo no hablaba español ni lo visitaba. Le había hablado una sola vez por teléfono y había sido mal traducido por otro recluso. Pero sabían o sentían que yo había escrito para ellos.

Pensé en los presos que padecen prisión allá porque son foráneos y en otros países porque no piensan como piensa el gobierno. Según Gandhi, una voz interior nos dice que sigamos combatiendo, aunque estemos solos. Nos dice que no temamos a este mundo sino que avancemos llevando el nombre de Dios.

Mi novela comienza en una cárcel, y allí continúa porque Vallejo no fue jamás absuelto. El evangelio de Mateo llama bienaventurados a los que sufren persecución y prisión por su amor a la justicia. A los presos políticos, personaje y autor les dedican el libro.

La Eñe de Carlos Castaneda

Un posible libro inédito de Carlos Castaneda ha sido descubierto en Mount Angel, un convento benecditino de Oregon. El peruano Efraín Díaz Horna es el autor del hallazgo.

En las publicaciones del autor de Las enseñanzas de don Juan,  no aparece foto ni indicación alguna sobre su identidad ni sobre su país de origen. El descubrimiento de Díaz Horna parece mostrar otra faceta del misterioso antropólogo. A lo mejor, éste habría sido antes de hacerse famoso, un joven monje benedictino.

Díaz Horna, quien dedica una paciente jubilación a los estudios históricos, encontró refundidos entre textos medievales de la biblioteca del convento, unos cuadernos de poesía mística dedicados a San Juan Evangelista cuyas hojas amarillentas muestran la firma de Carlos Castañeda cuando todavía no perdía la “eñe” de su apellido.

Según asevera Díaz Horna, desde hacía años, había escuchado a algunos lugareños referirse a un joven peruano de ese nombre que habría habitado en la comunidad en los años que corresponden a su llegada a USA. Al parecer, la vida monástica no fue de su agrado, y de allí partió hacia la UCLA, la universidad de Los Ángeles donde estudiara.

El único error de su vida

Vendió ocho millones de copias de Las enseñanzas de don Juan, su primera obra. Dio vueltas sobre el tema del chamanismo en otros ocho libros que le produjeron más de 50 millones de dólares. Fue traducido a 20 idiomas. Se le consideró profeta y, por fin, a partir de él un grupo de intelectuales desesperanzados fundó una “Nueva Edad” (el movimiento gringo del New Age). Pero cometió un solo error en la vida: se casó, aunque después se separara, negara el matrimonio y afirmara a gritos que un profeta casado es un personaje ridículo.

Carlos Castañeda no protestó cuando los editores le quitaron el rabito de la eñe a su apellido, y no aceptó cuando le pidieron una foto para la contracarátula. Sus libros no tenían más identificación que aquel nombre debajo del cual no aparecía ninguna reseña biográfica, y por eso nadie supo jamás, a ciencia cierta, de dónde era, qué edad tenía, qué había estado haciendo antes, y ni siquiera si el nombre que estaba usando era un nombre real.

En las poquísimas entrevistas que concedió, aseguró que provenía de Brasil, aunque también dijo ser un príncipe persa, un sabio portugués y un faraón egipcio reencarnado. Ahora se sabe que era cajamarquino.

En cuanto a su personaje, el sentencioso chamán mexicano don Juan Mateus, Castaneda sostuvo que lo había conocido en una estación de autobuses de Los Ángeles: en estos momentos se duda de si de veras existió.

La sabiduría de don Juan, o tal vez la del propio Castaneda, provenía supuestamente de haber ingerido la raíz del peyote y, gracias a los poderes alucinógenos de aquél, de haberse puesto en contacto con los viejos maestros mayas del ayer.

El asombroso brujo del libro tenía recetas para volar, para hacerse invisible, para transformarse en un animal, para caminar sobre otros mundos y para vivir eternamente, pero sobre todo para llegar a ser feliz. Es natural que fuera escuchado, en los sesentas, por una generación que veía el fracaso de Estados Unidos en Vietnam. El libro fue una suerte de manifiesto contra la razón y la cultura que no habían podido impedir el apocalipsis del superpaís en desgracia.

Recetas para hacerse brujo

De Norteamérica, el sortilegio saltó a los otros países, y de un momento a otro todo el mundo estaba contagiado de brujería. Cuando conocí en París al escritor peruano José Manuel Gutiérrez Sousa, aquél llevaba el nombre de Kurfú Orifuz que se había puesto con el afán de convertirse en brujo pues, según los mayas del libro, para adquirir poderes y conocimiento es preciso borrar la identidad y la historia personal de uno.

Recuerdo que una noche, en casa de Julio Ramón Ribeyro, Kurfú nos relató que había pertenecido a una secta de las selvas de Colombia en la que era necesario devorar al Maestro para adquirir su nombre y su talento. Me parece que ése fue el instante en que Julio dejó de aceptar que Kurfú lo llamara “maestro”, y creo recordar que nunca más lo invitó a su casa, ni aceptó encontrarse en un café con él a solas.

Sin embargo los poetas Elqui Burgos y Abelardo Sánchez León fueron pronto convencidos por el discípulo de Castaneda. Los tres recorrieron todas las cuadras de Champs Elysées, una tarde, dando saltos sobre el pie derecho, la cual –según me contaron, pero no practico– es una forma de recibir los efluvios de la tierra y asimilar las fuerzas mágicas de los peatones.

Lector apasionado de Don Juan y autor de una tesis sobre ese personaje, Teodoro Rivero-Ayllón viajó en esa época a la Isla de Pascua para entrevistarse allí con un Maestro desconocido. Por su parte, Juan Morillo Ganoza, por su propia designación sacerdote peruano de la creencia, impuso a nuestro amigo Arturo Corcuera la condecoración de Responsable de los Sonidos del Universo y encargado de evitar las malas rimas y el exceso de versos asonantes.

Estoy hablando sobre algunos castanedistas peruanos, aunque debo confesar que los hubo en uno y otro lado del mundo, y que el único vínculo que los juntaba, por encima de sus disímiles creencias, era su ignorancia sobre la real nacionalidad del autor… ¿persa? ¿brasileño? ¿portugués? ¿egipcio? ¿cajamarquino?

Al respecto, el artista gráfico –ya fallecido– José Bracamonte Vera me contó una vez que había estudiado con él en la Escuela de Bellas Artes de Lima. Por su parte, Douglas F. Sharon, director del Museo del Hombre de San Diego, me dijo que habían sido condiscípulos en la universidad de Los Ángeles.

Y, por fin, cuando era profesor visitante de la universidad de Berkeley, Mario Vargas Llosa recibió a Carlos Castaneda. Me contó Mario que el recién llegado se resistió a revelarle su nacionalidad y, más bien, le quiso hacer creer que había recorrido a pie el trecho entre Los Ángeles y San Francisco (más o menos 500 kilómetros) tan sólo para conocerlo.

Decía al comienzo de esta nota que casarse fue el único error de Carlos Castaneda, y lo ratifico. Hace unos años apareció Margaret Evelyn Runyan de Castaneda quien vive en Charleston, West Virginia. Papeles en mano, prueba que hubo matrimonio, que se celebró en 1960, y que su marido no fue un príncipe persa sino un imaginativo cajarmarquino.

En cuanto a don Juan Mateus, parece que éste no existió. Según la viuda, el apellido tiene un curioso origen. Castaneda adoraba un vino portugués de marca “Mateus”, y en una ocasión en que lo bebían, proclamó a toda voz: “De aquí, del vino, provienen toda la magia y los conocimientos del universo”. En total coincidencia con él, creo que esa vez sí dijo la verdad.

Indiana, Bush y McCain en el templo de la perdición

- Es mejor leerlo al derecho Sr. PresidenteSegún su última película, Indiana Jones aprendió a hablar el quechua entre los hombres de Pancho Villa. Eso es extraordinario porque el quechua es el idioma nativo del Perú y, que se sepa, el Tahuantinsuyo nunca se extendió hasta México.

De acuerdo con la ardorosa sabiduría de los responsables de Indiana, las líneas de Nazca se encuentran en Cusco, las pirámides mayas se alzan en los Andes y la música más extendida en el Perú es la ranchera del norte de México. Por fin, el cadáver del conquistador Alonso de Orellana se encuentra en las ruinas de Nazca donde fue momificado quince siglos antes de que naciera.

La película ha causado algún malestar en los países alcanzados por sus imprecisiones. Sin embargo, hay otro filme –un documental- que vemos a diario en la TV y que contiene errores u horrores geográficos, históricos, gramaticales e incluso lógicos aún más rotundos que los de Indiana Jones.

El personaje de ese documental es el presidente Bush. Recordemos algunos buschismos:

“Escuché a alguien decir ‘¿Dónde está Mandela?’ Bueno, Mandela está muerto porque Saddam Husein mató a todos los Mandelas”

(El ex presidente de Sudáfrica sigue viviendo en su país. El Irak de Sadam, donde nunca estuvo, se encuentra al otro lado del continente.)

“Las relaciones fronterizas entre Canadá y México nunca habían estado mejor”

(Canadá y México no tienen frontera común.)

Sin comentario:

“La gran mayoría de nuestras importaciones vienen de fuera del país”

Es tiempo para la raza humana de entrar en el sistema solar”
“He hablado con el nuevo presidente de México para tener petróleo que enviar a Estados Unidos. Así no dependeremos del petróleo extranjero”

“¿También tiene negros?” Junio 20 2002 (pregunta hecha al presidente de Brasil).

Según Charles Chaplin, un día sin reír es un día perdido. Si esto es verdad, los norteamericanos no pierden el tiempo pues para reír un rato les basta con escuchar las frases del hombre de la Casa Blanca.

Este país sería terriblemente feliz con un líder algo ignorante pero muy chistoso. Sin embargo, resulta difícil reír aquí cuando el precio de la gasolina se va por las nubes, las bolsas caen, el dólar se devalúa, el número de empleos decrece, los sistemas de educación y salud son declarados en crisis, los desocupados asan ardillas en el Central Park y la espantosa guerra de Irak devuelve a los jóvenes en ataúdes para no citar a los que regresan en muletas o son llevados a los manicomios.

Bush Y McCain - Amigos para siempreLa última broma del presidente es que va a continuar su mandato a través del candidato republicano John McCain, quien no va muy detrás de su mentor en cuanto a cultura general se refiere. Durante su campaña para obtener la nominación republicana, JMC dijo pertenecer al grupo de estudiantes más destacados de su promoción en la Academia de West Point.

No mentía. Como tuvo que admitirlo cuando revisaron sus notas, se encontraba en el último tercio inferior, entre los cuatro alumnos más destacados pero hacia abajo. Ahora lo está mostrando.

En Israel repitió tres veces que el gobierno de Irán entrenaba y abastecía a los terroristas de Al Qaida. Joe Lieberman, que lo acompañaba, tuvo que susurrarle al oído que los chiítas iraníes no tienen nada que ver con los sunnitas de Al Qaida. Recién entonces McCain se retractó.

La enfermedad se disemina, los costos de salud son inalcanzables. Los niños disparan en las aulas. McCain respetará el derecho de cada ciudadano a tener un arma, o más. En cuanto a salud, sigue aferrado a la idea de reducir los costos sociales y a recortar los impuestos de los más ricos y de las grandes corporaciones.

ComegatosLos recursos naturales se agotan, los polos se deshacen, los climas cambian, las guerras despueblan África y el Medio Oriente y más de un billón de personas dormirá esta noche sin haber satisfecho su necesidad de alimentos. No obstante ello, McCain no habla de paz ni de medio ambiente ni mucho menos de adherir su país al Protocolo de Kioto.

El candidato del partido republicano se presenta ante los votantes prometiendo castigar a las mujeres que abortan, prohibir los matrimonios gay y deportar inmigrantes.

La muerte en Irak no lo asusta. “La guerra de Irak es el tema prioritario para mi generación y la próxima”- ha dicho. Todo hace suponer que quiere superar el conflicto europeo medieval de la Guerra de los 100 años, e incluso las promesas apocalípticas del Tercer Reich … “Las tropas estadounidenses deben permanecer en Irak tanto como sea necesario, sean cien años o mil años…” –repite con frecuencia ante sus seguidores.

Según Indiana Jones, el cadáver de Orellana se encuentra enterrado bajo las líneas de Nazca. De aquí a 20 años, en su próxima película, revelará que el cadáver de Adolfo Hitler estuvo gobernando al mundo momificado en la Oficina Oval de la Casa Blanca.

El cura de Chepén

En agonías, hace treinta años, mi abuela Filomena musitó al oído del sacerdote que la asistía:

-Padre, padre. ¿Ve a esa señora que está en la sala? Es la Muerte. Ofrézcale un refresco o sírvale un traguito, de esos que están guardados para mi velorio. ¡Pobrecita! Debe de estar muy cansada… ¡Con el trabajo que hace cada noche!

Fernando Rojas Morey, el párroco de Chepén, miró hacia la sala y no vio a nadie. Sin embargo, para no contrariar los deseos de la anciana, llenó un vaso con limonada, caminó hasta la sala, dejó la bebida sobre mesa de centro y fingió un diálogo en voz alta con la dama que a todos nos ha de visitar algún día. Cuando volvió al cuarto, su feligresa dormía agradecida y apacible.

Abolir la pobrezaEl padre Fernando celebra en estos días cincuenta años como sacerdote, cuarenta y cinco de los cuales los ha pasado en Chepén. Durante todo ese tiempo, su cristianismo ha consistido –como el de la Madre Teresa de Calcuta- en animar a la gente a realizar obras de amor, y asumir eso como la mejor manera de acercarse a Dios.

Santo y rebelde- comprometido con los pobres- el cura de Chepén entendió siempre

que la pobreza es un mal diabólico y, además, el resultado de la opresión de algunos individuos sobre otros. Por eso, muchas veces le oímos decir que la pobreza, que deshumaniza al ser humano, es una ofensa contra el cielo. Trabajar para abolir la pobreza- añadía- es trabajar por el Reino de Dios.

No se quedó en las palabras. Cuando comenzó su ministerio, los chepenanos lo vieron alzando adobes y colocándolos uno encima del otro para dar el ejemplo a los grupos de familias que ansiaban tener una escuela, una panadería o una radio de propiedad comunitaria. Bien puede decirse que los doce comedores parroquiales –que ahora existen-han sido levantados por el padre Fernando con sus propias manos.

Chepén es la ciudad más grande del valle del río Jequetepeque. A pesar de que la región abastece tradicionalmente de arroz a todo el Perú, nueve de cada diez jóvenes estaban entonces condenados – por sus carencias económicas- a quedarse en la educación primaria, trabajar en los meses de siembra y cosecha y vagabundear por las calles todo el resto del año.

Con ellos a su lado, fundó el sacerdote el Instituto San Juan Bosco que, además de centro de estudios, lo es también de trabajo y de producción porque lleva a sus alumnos desde las primeras clases hasta diversas especialidades técnicas.

Eso no fue todo: toda una universidad salió de la parroquia de Chepén. El padre Fernando vendió su Volkswagen y la casita que iba a servirle de hogar para sus últimos años, y se empeñó hasta la camisa para fundar – a fin de que sus muchachos tuvieran estudios superiores gratuitos- la Universidad Juan XXIII.

Fuerzas interesadas y muy superiores a las suyas le cerraron el claustro cuando ya tenía seis años de funcionamiento. Sin embargo, no podía quejarse: en ese breve tiempo, ya había logrado formar dos promociones de ingenieros de sistemas, ingenieros agroindustriales, enfermeros y administradores.

¿Se detendría en el terreno de la educación? ¡No, de ninguna manera! Tenía que hacer algo por los campesinos sin tierras. Durante casi un año, el cura de Chepén recorrió una y otra vez los terrenos del desierto próximos al valle. Por fin encontró uno, sin rocas y fácil de nivelar. Allí fundó la cooperativa agraria “Tahuantinsuyo”.

¿Y el agua? Esas tierras no tenían dueño porque carecían de riego. ¿Qué iba a hacer para obtener el agua?

No agitó una vara contra el cielo ni clamó a Dios en el desierto porque es un profeta moderno. Más realista –y también más quijotesco- pensó en los molinos de viento. Nadie los había usado, pero Fernando los impuso. Con el auxilio de parroquias alemanas no necesariamente católicas y su empeño formidable, llegó el día en que el viento hizo girar las astas de los molinos y el agua comenzó a fluir hasta la superficie.

Fernando entregó luego las tierras a sus amados campesinos pobres. En muy poco tiempo, una gran empresa teñía de verde lo que antes había sido desierto. En estos días, la floreciente empresa cumplirá 35 años.

“Quien no ha tenido tribulaciones que soportar, es que no ha comenzado a ser cristiano de verdad.”- decía San Agustín. Algunos ricos ambiciosos quisieron quitarle las tierras a la “Tahuantinsuyo”, y se enfrentaron a su fundador. En vista de que no podían comprarlo, lo amenazaron de muerte. Por fin, fueron de las cartas anónimas a la vía de los hechos.

Necesitaban de alguien que gozara de inmunidad, y por unas cuantas monedas compraron al comando de asesinos “Rodrigo Franco”. Un grupo de ellos llegó de noche a Chepén y se apostó en las inmediaciones de la iglesia. En las primeras horas de la madrugada rodearon la parroquia con potentes cargas de dinamita. A las dos de la mañana, la casa donde dormía el sacerdote voló por los aires. ¿Y el padre Fernando? … Cuando faltaban cinco minutos para esa hora, había salido a toda prisa y por otra puerta para atender a un moribundo que reclamaba sus últimos auxilios.

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Esta historia no se termina de contar porque en estos momentos el cura de Chepén construye una nueva ciudad. “Nuevo Monte Grande” se llama, y los tractores ya han nivelado cien hectáreas de lo que va a ser un saludable asentamiento humano para las familias que no tienen ahora un metro de tierra donde poner una mesa, una cocina y algunas camas.

La que sí puedo terminar de narrar es la historia de doña Filomena.

No murió ese día mi abuelita. Se tardó un par de semanas más antes volar hacia el cielo, y durante ese tiempo tuvimos ella y yo la oportunidad de reírnos un poco.

-¡Se la hice, se la hice!- me contó- ¿Te acuerdas de la broma que pensábamos hacerle? El padre Fernando es un inocente.- añadió. -¡Imagínate que ir a la sala para ofrecerle una limonada a la Muerte! No se dio cuenta que yo le estaba haciendo una broma.

Reímos un buen rato y, luego, mi abuelita insistió:

-Inocente… como deben ser los santos y los rebeldes.

Esta tarde voy a telefonear al padre Fernando. Lo llamaré para que me confiese ya que es uno de los pocos sacerdotes que me absuelven. Y le rogaré que rece una oración por mi abuelita y por mí, por la broma que ella y yo le hicimos hace treinta años.

Human Rights Have No Boarders

SALSA Y TAMALES – EL DESBORDE LATINO

SALSA Y TAMALES

El primero de mayo, Salem, la capital del estado de Oregon, amaneció igual que siempre. En toda la historia de esta ciudad tranquila, nunca ha habido manifestaciones. Los jóvenes no votan. La edad promedio de los votantes es 56 años. Uno de las pocos”mítines” que recuerdo es la de unos 9 gringos desgarbados que portaban pequeños carteles y se paseaban frente al restaurante donde desayunaba Hillary Clinton cuando nos visitó hace una década. Eran tan inexpresivos que los creí tímidos admiradores de la entonces primera dama.

Para resumir, los nativos de aquí son algo apáticos.No salen a las calles, no gritan, se acuestan antes delas 9 de la noche, ponen música a nivel casi inaudible, no saben bailar y, si lo hacen, no bailan pegado.

Sin embargo, el primero de mayo se descubrió que también vivía en Oregon otro tipo de gente. Amediodía, comenzaron a confluir en Salem, desde todo el estado, hombres, mujeres y niños cuyos rostros no se cuentan cuando se hace el censo. Son generalmente invisibles, pero son, y ese día comenzaron a existiren la historia.

Empujados por una propuesta de ley que convierteen delincuentes a los indocumentados, y hartos de ser discriminados en una sociedad y un país que ven como suyos, los inmigrantes en Estados Unidos decidieron salir a la calles y manifestar su rechazo a la propuesta en lo particular y a su situación en lo general. Hay 40 millones de “latinos” en este país, pero se hacen sentir como si fueran 400.

“La población silenciosa grita sus valores y sus metas”- dijo el Statesman Journal. Pero Jerry Bezzant, no está de acuerdo con ese titular.

-¿Silenciosos?- protestó- ¡Casi me han destrozado el tímpano!

El pobre Jerry acudió, con talvez otros diez gringuitos, a contra manifestar. Su pequeño cartel rezaba: ¡Monkeys, Go Home!

Pero como tiene cara de palo, nadie lo entendió.Más bien, una señora se acercó a él y le obsequió un tamal. Después, otra dama comenzó a llamar a sus pequeños, y los decibeles de esa voz lo dejaron mareado. Luego pasó una comparsa de danzantes, y una morenita tomó del brazo a Jerry para sacarlo a bailar. Jerry daba saltitos del brazo de la joven cuando pasaron los cartelones de la Virgen de Guadalupe, JuanDiego, la Santa Muerte, Sarita Colonia, San Jesús Malverde y otros personajes del cielo haciendo causa común con los inmigrantes.

Eso le sonó muy raro al pobre Jerry porque aquí los conservadores han usado la religión para poner en la presidencia al Sr. Bush y declarar una guerra a muerte contra Darwin, el evolucionismo, la clonación, las mujeres que abortan y todos los desdichados pecadores.

Cuando pasaron Bolívar, Juárez, Morelos, San Martín, Washington y Lincoln, Jerry Bezzant no pudo entenderlo que pasaba porque sus dos hijos universitarios,como la mayoría de los jóvenes, no saben siquiera enqué año se produjo la independencia norteamericana.

Mientras bailaba, Jerry había perdido su cartelón contra los monos latinos. Entonces, se acercó uno de ellos y le ofreció la bandera de los Estados Unidos.

-Gracias, huerito, por venir- le dijo al tiempo que le regalaba su sombrero y una botella de agua mineral.

Luego de conocer tanta gente generosa y alegre, Jerry es uno de los pocos norteamericanos que no declara contra el himno nacional en castellano. El Presidente Bush sí lo hace. Y no debería quejarse porque NADIE canta aquí ni siquiera en inglés esa canción. El juramento de lealtad, la bandera, y el propio himno están casi prohibidos en las universidades donde los profesores políticamente correctos los consideran anticuados.

Hasta el último día de abril, este paístenía un rostro y una cultura desbordante de sopor. Pero cuidado, el aburrimiento es la explicación principal de por qué la historia está tan llena de atrocidad. Felizmente, el primero de mayo, EstadosUnidos se despertó y descubrió que su rostro era muy diferente.