Con Tania y cantando a Vallejo

Arturo Corcuera y yo cenábamos con Mario Benedetti en Lima una noche cualquiera de los años 70. Le pregunté al gran poeta uruguayo cuál era su mayor deseo en ese instante.

-Que a mi poesía le ponga música y la cante Tania Libertad.- me respondió.- ¿Y el tuyo?

Pudo haber sido el último deseo de su vida porque, durante la madrugada, llegó un grupo de soldados, lo apresaron y lo enviaron a Buenos Aires. Si allí no lo hacía desaparecer la dictadura de Videla, lo harían los paramilitares de la Triple A que se la tenían jurada. Felizmente, se salvó, pero esa es otra historia.

-Yo preferiría cantar al lado de Tania- repliqué.

Tania era por entonces una muy joven pero extraordinaria cantante. La admiración que le teníamos se asemejaba a la que desde otros lados del continente nos suscitaban, entre otros, Víctor Jara, Violeta Parra, Mercedes Sosa o Atahualpa Yupanqui.
Éramos sus “fans” no únicamente por la calidad de su sonido vocal, de un timbre cristalino que semeja una cascada, sino también por el encanto que desprendía su presencia sobre el escenario y por la firmeza de sus convicciones sociales.
Dados sus dotes naturales para desenvolverse dentro de una diversidad de registros, creo que sólo necesitó unas pocas lecciones de canto. Lo cierto es que comenzó su carrera artística a los cinco años de edad en la Radio Delcar de su natal Chiclayo. Cerca de cuarenta discos compactos en géneros tan variados como la música negra peruana, los boleros, la salsa, las rancheras y música latinoamericana en general dan cuenta hoy de su carrera.

Tanto a Benedetti como a mí se nos han cumplido los deseos. “La vida ese paréntesis” se llama el CD en el que Tania interpreta poemas que, en su voz, parecen haber nacido como canciones. El primero de los textos- “Papel mojado” lo interpreta en dueto con Joan Manuel Serrat.

“De él las palabras, de ella la voz. Oyéndolas estamos más cerca del mundo, más cerca de la libertad, más cerca de nosotros mismos.”- ha escrito José Saramago al escuchar este disco.
Saramago la conoció cuando la escuchó cantar, “a capella” “La paloma” de Rafael Alberti. “Sentí que cada nota acariciaba una cuerda de mi sensibilidad y me llevaba hasta el deslumbramiento.”- escribió después el ganador del Premio Nóbel.

Para mí, el deseo de cantar con ella se cumplió la semana pasada en Turín en el marco de la Feria Internacional del Libro y durante un homenaje a nuestro César Vallejo que organizaran la editorial Gorée y una asombrosa asociación cultural llamada Nuovi Orizzonti Latini.

“Siento a Dios que camina/ tan en mí con la tarde y con el mar”- comencé a leer el poema “Dios” con unas diez mil personas frente al escenario. No me acuerdo cuánto tiempo pasó hasta el final “Yo te consagro, Dios, porque amas tanto/ porque jamás sonríes, porque siempre/ debe dolerte mucho el corazón…”

Unos minutos más tarde, Tania repetía el poema, pero lo hacía cantando. Escucharla me hizo sentir que Vallejo volvía a ser voz viva y real. En la música, decía Schopenhauer, todos los sentimientos vuelven a su estado puro y el mundo no es sino música hecha realidad.

No recuerdo cuántos poemas leí, pero esa noche supe que, al recitar, gracias a Tania, yo también estaba cantando. Muchos de los presentes no hablaban castellano y, sin embargo, sentían los poemas. Ellos también se habían convertido en música. Los diarios dirían después que el homenaje peruano a Vallejo había sido algo de lo más espectacular de la feria.

Dos días más tarde, viajando por Florencia, Siena, la Toscana y a punto de perderme en los caminos de Dante, puse en el tocadiscos el CD con los poemas de Benedetti y sentí que a él como a César Vallejo los entendía mejor en la voz de Tania Libertad porque la música es la revelación más alta y, con ella, se puede caminar de veras del lado de Dios mientras se le sabe y se le siente con la tarde y con el mar.

Para escuchar a Tania, haga click en: http://ca.youtube.com/watch?v=mYMZaRxhG6U

Video en Youtube de “El Corrido de Dante”

EL CORRIDO DE DANTE puede hallarse en las siguientes ediciones:

EL CORRIDO DE DANTE, en castellano, Arte Público, Universiy of Houston, 2006

DANTE’S BALLAD, Arte Público, University of Houston, 2007

LA BALLATA DI DANTE, en italiano, Gorée Edizioni, Siena 2007

EL CORRIDO DE DANTE, en castellano, Alfaqueque Ediciones, España 2008

El Corrido de Dante en amazon.com

Dante’s Ballad in amazon.com

El Corrido de Dante en casadellibro.com

El espejo del espejo


La TV española entrevista a un periódico latino que entrevista a Eduardo.

Con la inmigración:
España es más España

En Madrid, hace algunas semanas, mientras esperaba la hora de ir al aeropuerto, salí a la Gran Vía –cercana a mi hotel- a buscar algunos souvenirs que no había tenido tiempo de comprar.

Eran las 8 de la mañana, pero por temprano que fuera, hallé de inmediato una pequeña tienda de esa especialidad en el cruce con Callao. ¡Qué maravilla! Entré de inmediato dispuesto a llenar mi maletín de mano con espaditas toledanas, abanicos de Sevilla, estatuillas de don Quijote, discos de flamenco, camisetas del Barsa, piernas de jamón, panderetas, castañuelas, o fotos del rey gritando: “Te he dicho que te callesh”

Nada de eso encontré, sin embargo. En el almacén se amontonaban multicolores ponchos de Bolivia, chompas de Ecuador, pisco del Perú y “pisco” de Chile, habanos de Cuba, banderitas, tarjetas telefónicas, magnetos de la Virgen de Guadalupe, llaveros de Puerto Rico, bolsas de yerba mate y alfajores de varias nacionalidades.

Estaba por comprar unos alfajores peruanos que fabrica en California la fábrica Splitbean, cuando una señora de gesto agrio los arrancó de mis manos y los puso de vuelta en el mostrador.

-Esos no son alfajores, che- me dijo. Los verdaderos son los argentinos.

Para obviar un conflicto binacional, los abandoné y traté de adquirir una tarjeta telefónica para poder llamar durante las largas esperas del aeropuerto. Un joven resuelto me la quitó también, y me aconsejó.

-Para que no nos cueste nada la llamada, los “latinos” usamos en el Internet Marcadirecto.com.

Repleto por fin de souvenirs neutros, me acerqué a la cajera, pero ella tenía otra sugerencia para mí. Quería venderme el libro que tenía en las manos –EL CORRIDO DE DANTE.
-Es una novela sobre los inmigrantes.-me dijo- He visto al autor en la TV, y se le parece. Además es un peruano, mi paisano.

Cada vez que llego a este país, temo que España se haya europeizado y que haya dejado de ser el país en que viví algunos de los años más bellos de mi vida. Se supone que debe convertirse en un país de burócratas de pocas palabras y menos vino. Por fin, algunos pensaron que la inmigración lo iba a cambiar, pero no es así.

Si algo ayuda a mantener el carácter tradicional de la península es la llegada de estos indianos, descendientes de la España que un día surcara los mares del misterio. En tiendas como la de souvenirs, en ruidosos mercados, en locutorios y en trenes subterráneos, los llamados “hispanos” están evitando que se deshispanice España.

No están en la calle solamente. Se encuentran también en la literatura, las artes, el cine, el foro, los negocios, el periodismo. No conozco por completo lo legislado sobre inmigración pero entiendo que la España de Zapatero ha sido incluyente con los recién llegados. La razón demográfica es clave para aceptar a estos inmigrantes: con el más bajo crecimiento poblacional de Europa, se requiere de su aporte para pagar el Seguro Social de los jubilados.

Con la agilidad mental y la asombrosa creatividad de quienes llegan de países pobres, los llamados ayer indianos, y hoy “latinos”, han creado espacios alternativos en todos los campos. Para mí, el más sorprendente es el periodismo. Más allá de las decenas de publicaciones gratuitas que amarillean en los locutorios, hay un periodismo digital que llega a todos los inmigrantes, a los españoles y a quienes en el mundo estamos interesados en España.

“Periodista Latino” llega por canales cibernéticos a unas 300 mil personas. No tiene nada que envidiar a las grandes tradiciones de la prensa europea y forma parte de un grupo que lidera “Periodista Digital” con tres millones de lectores.

Su director, el peruano Paul Monzón, lleva 16 años en España. Ha trabajado antes en la revista Visión Peruana, con César Hildebrandt, ha sido Director del magazine Primera Plana, España y de FAMPRESS, revista digital especializada en turismo internacional. Hace poco lo vimos poniendo un chullo peruano sobre la severa testa del Alcalde Madrid.

Fue justamente Paul quien me entrevistó luego de la presentación de mi libro en Casa de América, y ése era el programa de TV al que se refería la vendedora de souvenirs.

Ustedes quieren saber si, por fin, compré mi propio libro, y les respondo que sí. Lo hice por tres razones: la primera, porque apenas costaba un euro más que en la cercana Casa del Libro; la segunda, porque de esa manera me sentía un indiano más en las amadas tierras castellanas, y la tercera por fin, para que no pudiera comprarlo el tipo odioso que, tras de mí, criticó al libro y al autor, y me aconsejó:
-No lo compre. ¡A quien se le ocurre que un hombre y su burro avancen por los Estados Unidos. Ese tipo debe de ser un idiota!

Inmigración: Los nuevos judíos de USA

Tras del autor, un racista sataniza a los inmigrantes
Tas del autor, un racista llama criminales a los inmigrantes

La mañana en que se apoderaron de Dinamarca, los nazis decretaron que todos los ciudadanos judíos se cosieran a la camisa una escarapela amarilla con la estrella de David. Se pretendía de esa forma identificarlos en la calle para humillarlos, golpearlos, asesinarlos o deportarlos a la brevedad posible.

Esa misma tarde, el rey Christian X salió en caballo a pasear por Copenhague. Esa era su costumbre, pero esta vez lucía sobre el pecho una gran escarapela amarilla con la estrella de David. Por la noche, todos los daneses llevaban sobre su ropa el signo del oprobio. Aquello tornó muy difícil para los criminales nazis la identificación de sus víctimas. Mucha gente se salvó así, y Dinamarca fue uno de los países de donde menos judíos fueron llevados a los campos de exterminio.

En los Estados Unidos, quienes gozamos de derechos debemos hacer algo similar para defender a los inmigrantes hispanos que son los nuevos judíos de este país.

No hay aquí un gobierno que use la esvástica ni trenes malditos que avancen hacia la cámara de gas, pero se están dando leyes aborrecibles contra los inmigrantes hispanos, y crece como un monstruo una campaña de odio que va a ser difícil detener.

En la Alemania de los años 30, fue fácil para un borrachín racista subirse sobre la mesa de una cervecería y convencer a los más pobres de que sus desgracias provenían de una supuesta conspiración judía. La paranoia que vino después casi destruye la civilización humana.

Aquí en USA, los cadáveres de Irak, la inflación, los despidos, la pérdida de la oferta laboral, el alza de la gasolina y los inalcanzables servicios médicos están creando una clase resentida a la que es fácil hacer olvidar la causa real de la crisis – la guerra del señor Bush- , y convencerla de que todos los males son ocasionados por los inmigrantes de origen hispano.

En las principales cadenas de TV, los racistas difunden mensajes de esa naturaleza. Pat Buchanan, comentarista de MSNBC, Lou Dobbs de CNN y Glenn Beck de Headline News, son algunos de sus portavoces. Su diaria campaña ofrece una visión de los hispanos como seres peligrosos, amenazantes, infrahumanos e inferiores que traen de sus países la lepra, la malaria y la tuberculosis.

Beck dijo hace poco que podía resolver en forma conjunta los problemas de la gasolina y de los inmigrantes. Con un humor digno del también periodista Dr. Goebbels, leyó un anuncio proponiendo una refinería gigante que produzca Mexinol, un combustible elaborado a partir de los cadáveres de los mexicanos que tratan de entrar.

Alentados por esa prédica, neonazis y nostálgicos del Ku Klux Klan producen propaganda criminal o se van a la frontera para impedir a cuchillo o a balazos el ingreso de los indocumentados. Pero no son tan sólo los extremistas quienes piensan así. Ayer pregunté a unos cuarenta jóvenes universitarios cuál era el problema mayor de este país. Más de la mitad señaló a los inmigrantes, y olvidó la guerra carnicera a la que algún día ellos mismos podrían ser llevados.

A la cancelación de las licencias de conducir, siguen tremendos castigos contra quienes empleen a los recién llegados. Aparte de ello las incursiones punitivas en los centros de labor y las deportaciones ya producen sus frutos. Centenares de miles de personas están condenadas a trabajar escondidas, explotadas y humilladas en el país de la libertad y las oportunidades. Además, en uno y otro lado, se escuchan historias de niños que al regresar de la escuela no hallaron a sus padres porque la “migra” se los había llevado.

Hace seis años, el entonces presidente de la Reserva Federal, Alan Greespain, señaló la necesidad de fomentar la inmigración y advirtió que la escasez de los trabajadores puede llevar hacia la inflación. No fue escuchado. Este país se parece cada vez menos a aquél que en el pasado dio generoso amparo a los perseguidos del mundo. Comienza a olvidar que a ellos debe en mucho los tiempos de su mayor grandeza.

En la base de la Estatua de la Libertad, un poema de Emma Lazarus ofrece refugio a los cansados, a los desamparados, a los que ansían respirar aires libres. A los inmigrantes hispanos, se les está cerrando ese albergue porque la mayor fuerza de la bestialidad, el racismo, los ha convertido en chivos expiatorios. Son los nuevos judíos de este país.

Quienes gozamos de derechos aquí debemos recordar la historia de los daneses y hacer algo por nuestros hermanos en desamparo. Por mi parte, voy a usar desde ahora una escarapela que diga: I am an illegal immigrant… like the Pilgrims. “Soy un inmigrante ilegal… como los Peregrinos del Mayflower.