El cargamontón contra Lori Berenson

Lori Berenson - Foto: Mariana Bazo

Lori Berenson - Foto: Mariana Bazo

Nada es tan despreciable como el cargamontón. Tan cobarde es que, en el Perú de nuestros días, sus víctimas más frecuentes son las mujeres.

Durante casi una década, todo el Perú oficial, las personas “serias”, la radio, la prensa y el dinero  amontonado por las empresas mineras se fueron encima de Ollanta Humala en un Plan Sabana que estaba destinado a acusarlo de criminal y de terrorista, acallar su voz, y, por fin, humillarlo y aplastarlo.

Por eso fue que hice campaña por él. Semana tras semana, escribí artículos en este y en diferentes diarios del mundo así como en el Internet, el medio preferido por quienes no somos dueños de los medios. Lo hice porque siempre me he sumado a los perseguidos y a los débiles. Y por eso escribo esta nota.

En estos días, el cargamontón se dirige contra alguien que no puede defenderse por ser mujer y ser extranjera y por llamarse Lori Berenson.

Su historia comenzó en 1995. En esos días, la ira de la dictadura peruana se dirigía contra los “judíos” porque un empresario de ese origen étnico  había permitido que en su canal de TV se revelaran algunas millonarias cuentas bancarias de Montesinos. Con esa información se puso en evidencia que buena parte de la fortuna del socio del tirano provenía de los pagos que le hacían los narcotraficantes.

Pero, sobre todo, Fujimori y su asesor estaban enfurecidos contra Estados Unidos porque el embajador de ese país había denunciado la millonaria coima recibida por el gobierno en la compra de aviones militares sobrevaluados a Bielorrusia.

De pronto y por esas razones, el régimen se hizo antinorteamericano, y el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas –después convicto por narcotráfico- envió soldados para que hicieran pintas en la Vía Expresa de Lima contra los “judíos” y el “imperialismo yanqui”.

Para su mala suerte, una joven detenida entonces por sus simpatías con el movimiento Túpac Amaru, Lori Berenson, era norteamericana y de origen judío, y por eso, bajo órdenes expresas de Fujimori, en un par de horas de supuesto juicio, tres jueces militares encapuchados la condenaron a prisión perpetua por el delito de “traición a la patria”, una sentencia  que comenzó a cumplir en un penal con temperaturas bajo cero y en condiciones de confinamiento solitario perpetuo.

Algo que evidencia el trato desigual contra ella es el hecho de que una chica japonesa y otra, italiana, antes y después acusadas de lo mismo, recibirían por todo castigo la deportación a sus países de origen.

El absurdo delirante de condenar a alguien por traición a una patria que no era la suya y la parodia brutal del proceso suscitaron en todo el mundo el ridículo y la censura. En todo el mundo, menos en el Perú donde la muchacha fue pintada como “enemiga del país” por la televisión y la prensa mercenaria cuyos dueños aparecerían después en los videos recibiendo millonarios sobornos de Montesinos.

Tras la fuga de Fujimori y bajo el régimen democrático, se obedeció el fallo de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos que consideraba aberrante el supuesto proceso judicial anterior, y en 2001 se ordenó un nuevo juicio. Sin embargo, las condiciones en que se realizó éste fueron otra parodia y una especie de linchamiento público.

Marcos Ibazeta, un abogado del team de Montesinos, se encargó de presidir el tribunal y,  desde antes de iniciarse las acciones procesales, adelantó su opinión condenatoria. No hubo humillación que este pobre hombre ahorrara a su víctima desde el primer momento en que pretendió que aquella respondiera tras de rejas.

En un remedo de los juicios estalinianos, el día previo a la sentencia, Ibazeta- quien buscaba publicidad para ocupar un puesto público- levantó el índice derecho y conminó a la acusada a renegar sus ideas socialistas. Aquello hacía más claro que, contra todo principio civilizado, se condenaba a Lori Berenson por sus convicciones ideológicas y no por un acto delictivo.

No se le probó ninguno de los cargos de la acusación, y se la condenó por “colaboración con los terroristas”, un cargo que no estaba incluido entre los que se le imputaban, y se le dio 20 años de prisión.

En libertad condicional luego de haber cumplido las dos terceras partes de su condena, Lori Berenson ha conseguido un permiso judicial para viajar a Estados Unidos. Ahora el cargamontón de los periódicos y la televisión se dirige contra ella y contra las autoridades judiciales que le concedieron el permiso de viaje.

La libertad no es lo único que suprime la dictadura. En el Perú ha confiscado bienes más valiosos como son la decencia de los que recibieron sus dádivas y la valentía de los que callaron o miraron hacia otro lado.

La dictadura puso en suspenso la libertad por diez años,  pero sus efectos persisten y sus antiguos colaboradores- los que sonrieron, aceptaron y aplaudieron los crímenes y los ultrajes-  son ahora dueños de la mayor parte de los medios.

La prensa, la radio y la televisión ya han comenzado el cargamontón. Hay cosas más estimables que también puede perderse en el Perú de estos días. Son el amor y la compasión que están a punto de ser canjeados por una perversidad implacable. ¡Por amor de Dios, déjenla libre, dejen en paz a esta mujer y a su criatura!

Religión y gobierno en Estados Unidos

La Biblia y la pistola - Foto Ken Wilcox

La Biblia y la pistola - Foto Ken Wilcox

“Después de mucha oración y meditación, he decidido suspender mi campaña presidencial”, dijo hace unos días Herman Cain, el empresario de las pizzerías “Godfather” que aspiraba hasta ese momento a ser el candidato republicano que le hará frente a Barack Obama en la lisa por conducir la nación más poderosa del mundo.

Esto resulta extraño porque el rey de las pizzas aseveraba antes que el mismo Dios luego de mucho insistir había terminado convenciéndolo a postular.

La porfía del dulce maestro de Galilea nos parecía incongruente con la propuesta de Cain para suprimir el ingreso de trabajadores indocumentados al país. La mejor solución al problema migratorio, según él, era levantar una valla electrificada y potencialmente letal en la frontera con México.

Por supuesto que el evangelio de Cristo tampoco guarda coherencia con los postulados de los otros aspirantes republicanos. Uno tras de otro desfilan frente a la TV proclamando que Estados Unidos debe continuar en la guerra.

Ninguno de ellos, además, ha sido capaz de denunciar el pecado de avaricia de los bancos y las corporaciones capitalistas que en su afán de enriquecerse sin medida, han empujado al mundo a la más pavorosa crisis económica de los últimos cien años.  Ninguno de ellos tampoco ha mostrado compasión cristiana  por los sufrimientos que soportan los que perdieron sus casas, ni mucho menos por la angustia de los trabajadores desocupados y de sus familias.

El hombre que probablemente proveía de pizzas al Señor tuvo que renunciar a la candidatura debido a algunas sospechas sobre su vida íntima. Primero, fueron cuatro mujeres las que lo acusaron de haberlas acosado sexualmente.

Después de ellas, Ginger White, una empresaria de Atlanta, reveló que había mantenido un romance con Cain durante 13 años. Los registros telefónicos, con apasionadas llamadas de madrugada, evidenciaban una relación más que estrecha.

Cain, por su parte, aceptó que White era amiga suya, pero negó que hubiera tenido con ella una relación sexual. Quizás la llamaba tan sólo para leerle la biblia.

Lectores de diversos países me piden que comente la razón por la cual los votantes de una de las naciones más adelantadas del planeta pueden escuchar –sin reírse- los alegatos de un grupo de políticos que en cualquier otro país del mundo serían tildados de mentecatos.  Hablan con Dios, portan una biblia en una mano y con la otra aferran a su esposa para demostrar una moral intachable. ¿Qué tiene que ver todo eso con la eventual conducción de la Casa Blanca ?

Se me ocurren varias explicaciones. La primera tiene que ver con el origen histórico de esta nación. Recordemos que fue fundada por puritanos que huían de la persecución inglesa y que, congregados en comunidades autónomas, trataron de formar  sociedades perfectas en torno de algunas iglesias y pastores.

Estas pequeñas teocracias han sobrevivido de alguna forma al impulso moderno y democratizador.  Hay gente que todavía discute por ejemplo la verdadera naturaleza del principio constitucional de la separación entre la Iglesia y el Estado. Según los evangélicos fundamentalistas, ese resguardo legal no sirve para amparar al Estado sino para evitar que el Estado se entrometa en la vida de la iglesia.

De otro lado, a lo largo de su aventura histórica y en su búsqueda de la identidad nacional, dos ideas-fuerza han conformado lo que podría ser una ideología norteamericana: la noción de la excepcionalidad y la del Destino Manifiesto. Según aquellas, los Estados Unidos  deben marchar a ocupar el lugar de preponderancia que les corresponde en el planeta. Primero, fue el Lejano Oeste; después, México y por fin el resto del continente.

Se trata de una repetición de la bíblica “Tierra Prometida”. Según John Judis, para la que se autoconsidera Nación Elegida, siempre habrá salvajes que civilizar, antiguos que modernizar, oprimidos que liberar y un mundo imperfecto que mejorar. Estos conceptos han sido repetidos en el debate por Mitt Romney al explicar la razón por la cual los soldados “americanos” deberían continuar en tierras tan lejanas y diferentes de las suyas.

Al final de todo, hay por supuesto, el pavoroso problema de una educación –individualista, incompleta, especializada- que forma, en vez de un ciudadano, un consumidor feliz y acrìtico de los bienes que le proporciona el capitalismo Sus limitaciones se advierten cuando sabemos que sólo la tercera parte de la población se ha enterado de la teoría de la evolución. Su apatía se nota en el hecho de que la edad promedio del votante es 57 años.

Tal vez el gran modelo de los candidatos republicanos y el hombre que ellos quisieran ser es George Bush. El genocidio bestial perpetrado por el fundamentalista Osama Bin Laden le sirvió de pretexto para desatar una interminable guerra contra las Fuerzas del Mal.. Sin embargo, cuando todavía era candidato, un periodista le preguntó si sabía quiénes eran los talibanes… El entonces futuro líder del mundo respondió que eran un grupo musical de rock.

El dios de los republicanos

In God We Trust - Foto stevendepolo

In God We Trust - Foto stevendepolo

Todos los candidatos republicanos aseguran que Dios les habló. A cada uno de ellos, lo persuadió a ser presidente de Estados Unidos.

Debe de haber algo de cierto porque lo dicen frente a la televisión, biblia en mano y con los ojos cerrados.

Podemos estar tranquilos de que Sarah Palin no se encuentre entre ellos. Dos años atrás, ante la cadena televisiva Fox, ella declaró que se dejaría guiar por Dios para tomar una decisión. Como se recuerda, la doctoral republicana aseguró una vez que, en vez de ser un continente, África era un país y estaba cerca de México.

Felizmente, los expertos en asuntos religiosos aseguran que hace unos días al volver a hacer la pregunta sobre su eventual candidatura, el Todopoderoso le susurró al oído: “Ni se te ocurra, hijita”.

El gobernador de Texas Rick Perry es otro de los que aseguran que Dios lo persuadió. Sin embargo, en sus desastrosas intervenciones televisadas no parece haber contado con un invisible ángel asesor.

Por su parte, la señora Michele Bachman parece tener mejores relaciones con la corte celestial. A ella, el Hacedor le presentó a quien sería su marido, un buen hombre que dirige una clínica para “curar” a los homosexuales mediante el poder de la oración.

Un eventual problema para la señora Bachman es el hecho de que su iglesia-la luterana evangélica de Salem-considera que el Papa es la reencarnación del anticristo. Sin embargo, no es algo insalvable. Como se sabe, el cardenal Ratzinger- hoy  Papa Benedicto-endosó el voto católico a George Bush para su segundo periodo presidencial. Para quienes no lo recuerdan, Bush lanzó su candidatura desde la fundamentalista Universidad Bob Jones que hace el mismo supuesto sobre el vicario de Roma.

Herman Cain, el rey de las pizzas ha revelado también que Dios se le apareció para ordenarle que candidateara. Humildemente, Cain se arrodilló llorando: “Has escogido a un hombre equivocado, Señor. Pero… ¿estás seguro?

Lamentablemente para él, ha comenzado a sonar confuso en sus últimas presentaciones luego de que diversas mujeres, empleadas suyas, amontonaran frente a su puerta una cantidad de denuncias por asedio sexual.

Newton Gingrich no dice haber recibido una orden celestial pero asegura-y esto es crucial en un país como USA- que Dios lo ha perdonado por sus dos divorcios y diversas relaciones extramaritales.

Por fin, Mitt Romney acaba de declarar que Dios ha fundado Estados Unidos para que dirija el mundo. Los sondeos comienzan a mostrarlo como primero en las intenciones de voto entre los precandidatos republicanos.

En lo que todos están de acuerdo es en debilitar el sistema de seguridad social de este país, convertir en permanente la exención de impuestos a los ricos, impedir el seguro universal de salud, imponer la idea religiosa de la creación en las escuelas y, por fin,  permanecer por tiempo indefinido en Irak y Afganistán.

Si Obama pierde, una de estas personas podría ser el próximo líder del mundo. Con cualquiera de ellas, el capitalismo muestra su verdadero rostro y sus reales mandatos, los cuales son: 1) No es ninguno de estos idiotas el que mandará en la Casa Blanca. Llegará allí alguno de ellos, pero representando a las grandes corporaciones. 2) La supuesta democracia inherente al sistema es una farsa. Sólo se puede votar por candidatos que significan lo mismo. 3) Una propuesta diferente carecería de dinero para inscribirse y de medios para publicitarse.4) Si milagrosamente, esa propuesta triunfara, los verdaderos dueños del poder la rodearían hasta hacerla suya.

Algo más:5)  Ahora hay que quitarle el Seguro Social a los trabajadores y engañarlos con el truco de que se les va a devolver sus aportaciones, 7) Ese dinero tendrá que ser puesto en el mercado de acciones para que de esa manera Wall Street se coma la torta, y los trabajadores jueguen su futuro y su vejez en ese casino de tramposos.

Cuando pase el tiempo, el capitalismo será recordado- con los sacrificios humanos y la trata de esclavos- entre las mayores aberraciones de la historia. El capitalismo es el verdadero dios de los republicanos.

Una rosa para las otras rosas

Rosa - Por Bruno. C.

Rosa - Por Bruno. C.

Desde hace meses, ha estado cantada la derrota de los socialistas en España.

Muy pocos se preguntaban sin embargo: ¿por que van a ser aplastados los socialistas?… Y la respuesta es sencilla: porque no son socialistas.

No quiero decir que la atribución de tal ideología sea condición para la victoria de alguien. Lo que ocurre es que en circunstancias como las que se viven en el mundo se requieren, además de posiciones firmes y talantes que desafíen la duda y la incertidumbre, una alternativa política que pueda diferenciarse de cualquier otra.

Y la verdad es que resulta bien difícil diferenciar a un “socialista” de un “popular”. Como los teólogos del cuento de Borges, los señores Zapatero y  Rajoy van a tener un serio problema de identidad cuando mueran y vayan  a donde les toque irse. San Pedro o el guardián del fuego eterno no van a saber exactamente quién es quién.

Apostados en las plazas, los “indignados” han estado asegurando durante meses que, gane quien ganare, el resultado va a ser el mismo y se va a concretar  en el recorte de la seguridad social y la disminución de los derechos laborales como supuesto ahorro para aliviar la crisis.

De acuerdo con un informe de las Naciones Unidas, unas 2000 millones de personas en el planeta viven con menos de dos dólares al día al tiempo que 6 millones de niños mueren pauperizados en lo que muchos califican como un nuevo holocausto.

En los Estados Unidos, tenemos la más avanzada tecnología médica del planeta. Sin embargo, unas 50 millones de personas carecen de seguro. Éste puede ser el destino de España bajo la conducción de unos o de otros.

Por lo tanto, éste debería ser el momento de los socialistas, pero no lo es porque no hay socialistas en España.

Mario Vargas Llosa, en un artículo llamado “Una rosa para Rosa” ofreció su voto para Rosa Díez, lideresa centrista. Según nuestro premio Nobel, la articulación de ese partido al triunfante derechismo de Rajoy impedirá que se deshagan las que a su juicio son las reformas sociales más avanzadas del gobierno socialista.

Entre ellas, menciona los matrimonios gays, la ampliación de la ley del aborto y los derechos de la mujer. A ellos, habrá que agregar- supongo- la propuesta de despenalizar las drogas. Es triste que toda la herencia del difunto socialismo sean algunas medidas para anestesiarnos y para hacernos olvidar que el viejo partido de Pablo Iglesias planteó alguna vez la desaparición del capitalismo y la creación de una sociedad feliz.

Pero es una gran idea escribir artículos para enviar rosas, y quiero servirme de ella para hacerlas llegar a otras Rosas.

Que les llegue una rosa a Rosa Vargas, Rosa Núñez, Rosa Miranda, Rosa Hernández, Rosa Rodríguez y todos los miles de Rosas que están haciendo de “chachas” limpiando casas y barriendo hoteles en París, Nueva York, Berlín, México y San Francisco porque sus títulos universitarios no les han valido en España para conseguir un trabajo estable.

Que le llegue una rosa en el cielo a la joven Aída de la Fuente, a quien en 1934 la llamaban la rosa roja de Asturias. Esta socialista, roja de verdad, sólo contaba 16 años de edad cuando se enfrentó con una ametralladora en la entrada de Oviedo a las descomunales tropas del general Franco durante la revolución minera. Como buena asturiana, no dejó de disparar sino hasta el momento en que la rodearon y le dieron muerte.

Que le llegue una rosa a Rosa. Supongo que así se llamaba la mujer que fue a despedir a su hijo en el puerto de Gijón pues este partía hacia América en busca de trabajo, cansado de buscarlo en su tierra nativa. Rosa es hoy una estatua de bronce. No he visto mujer más triste en el mundo. Sus ojos y su mano derecha señalan el mar y el horizonte por donde todavía espera que regrese su hijo. La llaman “La loca del Rinconín.”y es la madre de todos los desocupados que hoy se convertirán en emigrantes.

“Clase política” y voto preferencial

Llegada del virrey del Perú - Foto Edubucher

Llegada del virrey del Perú - Foto Edubucher

No aparece en el Diccionario de la Academia. No existe dentro de las ciencias sociales. Ningún otro glosario la consigna. Y sin embargo, hay mucha gente y periódicos que hablan de una supuesta “clase política.”

El término nació en España. En una revista de chismografía, lo inventó un periodista “del ambiente” para incluir entre condesas y modelitos a cierto congresista cuya sonrisa enigmática y elegante vestido a rayas llenaban toda una página.

“Es un Adonis”, decía el diarista, y dejaba a un lado la posición ideológica y la línea para lanzarse a una loca y embelesada descripción física de su héroe. Por fin, una frase remataba el texto: “Es un guapísimo representante de nuestra clase política.”

De esa manera, no muy ortodoxa, nació la expresión. Pudo haberse llamado orden, raza, condición, tipo, especie, familia o ralea, pero los caprichitos del escriba madrileño nos han donado una supuesta “clase política”.

Para la sociología, esa frase es una aberración. La palabra “clase” indica una posición dentro del sistema económico. Ser dueño de los medios de producción u operarlos, recibir o pagar salarios es lo que diferencia a una clase de otra. ¿Qué tiene de clase la “clase política”? Absolutamente nada.

En el Perú, la expresión designa a lo que siempre hemos llamado las cúpulas de los partidos políticos.

Tal vez por haber sido el centro de un virreinato, el Perú es el más centralista de los países latinoamericanos, y esta tendencia –accionada por la “clase política”- es el tumor que hace metástasis en el vientre de la democracia.

Las cúpulas de los partidos, instaladas en la capital de la república, (o mejor dicho, la clase política) designan todo lo que haya que designar. Son ellas las que nominan las candidaturas a todos los cargos sujetos de elección. Desde la capital, la CP señala quiénes van a ser los candidatos a alcaldes en todo el país. Entre los aspirantes al Congreso, Lima determina quiénes van a ir en los primeros puestos de la lista, o sea los que necesariamente serán electos. ¿Puede llamarse democracia a un sistema en el que el pueblo recibe las cartas marcadas?

Recuerdo lo que alguna vez dije sobre la “clase política” porque da la impresión que, de un momento a otro, la misma ha sacado las garras. No otra cosa se puede pensar cuando los congresistas muestran tan compacta mayoría para eliminar el voto preferencial.

Esa modalidad de sufragio le permite al elector decidir a quién escoge para ser elegido dentro de todos aquellos que le presenta su partido. Vale decir que, aunque le ofrezcan las cartas marcadas y un orden determinado por la cúpula, el ciudadano de a pie determina quién debe ser electo.

El Voto Preferencial fortalece la democracia interna de cada partido y debilita a las cúpulas.

Sin embargo, según lo indica el representante de la Comisión de Constitución del Congreso, eliminando el Voto Preferencial, “cada partido o alianza política presentará a sus candidatos en un orden de preferencia que no puede ser modificado por el elector. El elector sólo podrá emitir su voto por dicha lista, evitando agregar un candidato o mezclar su preferencia con candidatos de otras listas.”

Eso significa restarle poder al elector y concentrar la decisión en la cúpula de cada partido que decidirá el orden de la lista y sabrá antes que todo el Perú quiénes serán los elegidos.

Ojalá que nuestros legisladores nos expliquen sus razones o lo piensen dos veces. Tal vez deberían recordar que las protestas de los “indignados” han nacido y están enfiladas en otros lados del mundo contra los detentadores del poder político, contra los representantes que quieren relevar y degradar a sus representados.

Ojalá que no amanezcamos uno de estos días con cientos de tiendas de campaña repletos de “indignados” contra la clase política.

Otra vez, el mes del Escorpión

Escorpio - Del Libro de la horas - Falstof Master, Bodleian Library, Oxford1440-1450

Escorpio - Del Libro de la horas - Falstof Master, Bodleian Library, Oxford1440-1450

Hace ya una semana que la Tierra navega por el reino purpúreo del Escorpión, y esto ha de traer sus consecuencias. Un color desconocido baja misteriosamente de la galaxia, se posa sobre nuestros rostros y nos hace más extraños de lo que habitualmente somos. Para todos los nacidos entre el 23 de octubre y el 22 de noviembre, es el vaticinio de un destino que supuestamente compartimos y que nos hace incansablemente similares.

La irrupción de Marte y de Plutón sobre los cielos durante este tiempo nos depara algunos fenómenos inusuales y la sensación de que acaso no caminamos sobre el mismo planeta. “Éste no es el mismo mundo”, me dije algún noviembre juvenil en Trujillo, cuando los vientos de San Andrés amenazaban llevarse la torre de la catedral. En Europa, durante mis tiempos de estudiante, el Escorpión siempre trajo consigo la primera tormenta del invierno y eso me obligó a permanecer bajo techo en Madrid el día de mi cumpleaños, o a conocer en París las excelencias de un vino siempre nuevo, el Beaujolais Nouveau.

De ser cierto lo que proclaman los horóscopos, los “escorpiones” debemos ser apasionados e intuitivos, misteriosos y sensuales, silenciosos y temibles. La filosofía. la poesía esotérica, la alquimia, el espiritismo, el espionaje, la química, la cirugía y la magia negra son las actividades que se asocian con este signo que ha tenido representantes tan famosos como Mata Hari, Goebbels y Eduardo VIII, Richard Burton, León Trotsky y Madame Blavatsky, Galileo, Martín Lutero y San Agustín.

El águila, el ave fénix y la serpiente son sus símbolos; el topacio y el ópalo, sus piedras preciosas y, por fin, sus signos compatibles son Cáncer, Virgo, Piscis y Capricornio. De todo ello, y de que había nacido bajo “el más luminoso y el más temible de los signos”, me enteré al cumplir 12 años de edad, pero mi racionalidad de entonces se opuso a la idea de que sólo existieran doce tipos de personas y que cada grupo estuviera condenado a parecerse y a vivir el mismo destino, a dar los mismos pasos y a imitarse en la tierra y en el cielo, por los siglos de los siglos, y por siempre, jamás.

Había, sin embargo, un club escorpiónico más exclusivo llamado el “decanato”. Por haber nacido el 13 de noviembre, yo pertenecía al segundo, (del 3/11 al 13/11) y, según ello, alcanzaría alguna fama cuando fuera adulto pero tendría muchos problemas con mujeres, lo cual me pareció divertido pero no muy agradable. Lo que sí no cuadraba conmigo era la descripción física de acuerdo con la cual, como a todos los nativos de este decanato, una cicatriz predestinada me cruzaría la frente.

Me miré en el espejo, y no la tenía. Después de eso, del Tesoro de la Juventud pasé a Verne, Dostoiewsky, Voltaire, Renan y Balzac, hasta que la lectura me enfermó de racionalismo cuando tenía 15 años, y todo el tiempo de la adolescencia me reí de la posibilidad de que la famosa marca me apareciera sobre la frente una mañana como fruto de algunos malos sueños y de otros peores pensamientos. Sin embargo, todavía no me había salvado de ella.

Exactamente al cumplir los 18 años de edad, en la universidad de Trujillo, me batí a duelo con mi amigo Juan Morillo Ganoza. A pesar de que los periódicos, la radio y algún obispo nos calificaran de anacrónicos o nos excomulgaran, una diferencia insalvable de opiniones sobre el ritmo de la prosa en Guy de Maupassant nos empujó a buscar, en el terreno de la espada, la solución del conflicto. Juan recibió una estocada en la garganta. A mí, su espada me tocó la frente y me dejó, encima de la ceja izquierda, la cicatriz que tanto tiempo me había estado esperando.

Euscorpius italicus bajo luz ultravioleta

Euscorpius italicus bajo luz ultravioleta

Una simple casualidad no me iba a convertir en crédulo. Para desmentir a los horóscopos, y acaso también por vanidad masculina, durante varios años me di a la tarea de frotarme la frente con crema de nácar y jugo de limón. Me acuerdo que el día en que recibía mi título de abogado, a los 24 años, me estaba poniendo la corbata cuando el espejo me devolvió una frente libre de cualquier mácula. El hombre ha burlado al destino, me dije, y decidí que algún día iba a contar esa experiencia.

Sin embargo, aquella misma tarde, una Land Rover se estrelló contra mi carro en una intersección de calles. Mi carro de entonces era un Volvo azul y poderoso, y eso me salvó la vida a pesar de haber dado varias vueltas de campana, pero no me puso a resguardo del temible Escorpión. Una cicatriz nueva se dibujó sobre la antigua, y desde entonces no he tratado de borrármela.

No sé si ahora creo en el Zodíaco, pero mi amigo Teodoro Rivero-Ayllón, que el año pasado me envió un e-mail desde Pekín la noche de mi cumpleaños, me dijo que en ese instante, del cielo oriental, estaban lloviendo estrellas, como suele ocurrir en este mes extraño. Otras coincidencias se añaden en el hecho de que algunos de los mejores amigos de toda mi vida, los poetas Isaac Goldemberg, Rodolfo Hinostroza, Elqui Burgos y Marco Antonio Corcuera, así como Tania Libertad, Raúl Bueno, Jorge Cornejo Polar,  Juan Vicente Requejo, Alberto Escobar y Alejandro San Martín, han nacido en la misma semana. ¿Podría añadir que varias veces he estado a punto de casarme con algunas mujeres maravillosas que, por casualidad, nacieron el mismo día de noviembre? Si lo cuento, van a creer ustedes que es un cuento.

Signo de escorpio en el zodiaco

Signo de escorpio en el zodiaco

Y no lo es. Es el “Correo de Salem” que les envío mientras pasa sobre el planeta la cola escarlata del poderoso signo, y su sombra trae consigo, además de recuerdos dulces y de huracanes en el Caribe, las huellas del camino al cielo que siguió mi madre un 11 de noviembre, y los pasos de mi prima María del Pilar, que se perdió el 14 en la escalera que conduce hacia el largo sueño de Dios. Que Dios esté con ellas y con nosotros, ahora que faltan algunas semanas para que la Tierra ingrese al mar de Sagitario.

Star Trek y los republicanos

Star Trek: Serie original - Por Cory Doctorow

Star Trek: Serie original - Por Cory Doctorow

Cuando veo a los republicanos en la TV, siempre creo estar presenciando una serie de Star Trek, con astronautas que dentro de una nave que insisten en dirigirse hacia la nada.

Quien ha visto uno de esos debates televisados ya los ha visto todos.

Uno por uno, los aspirantes a representar a su partido y derrotar a Barack Obama dicen exactamente lo mismo.

Aparte de la obsesión de éstos por mostrar su Biblia y  hacer gala de unos supuestos valores cristianos en público, el catecismo de la extrema derecha se puede resumir así: 1) Es esencial poseer un poder militar aniquilante, 2) El Estado debe reducirse hasta casi desaparecer. 3) Seguridad social, salud, educación y todos los gastos sociales deben ser borrados.4) Deben preservarse los valores tradicionales de la familia. 5)La posesión de armas es un derecho indiscutible.

6) ¿Y los inmigrantes? ¡Hay que hacerlos volver a sus países de origen! ¿Y los que se quedan? Hay que castigarlos, quitarles el empleo, expulsar de las escuelas a sus descendientes, desconocer la nacionalidad de sus hijos si nacen aquí. ¿Y los que se atreven a cruzar la frontera?… En ello, compiten por ser más perversos… Según el más posible candidato, Cain, hay que electrizar el muro y achicharrarlos.

De acuerdo a como van las cosas, este hombre y este partido pueden ser los próximos ocupantes de la Casa Blanca.

Repito: todo el tiempo que los veo me hacen recordar “Star Trek”. Veo al “Enterprise” en la pantalla, avanzando a través de los cielos ignotos, y se me ocurre pensar que la nave y su tripulación son el mejor símbolo del país en que vivo y de lo que constituye su más terco designio: su marcha hacia la conquista de la última frontera. Sin embargo, al mismo tiempo, es patente que esta embarcación tiene una fuga.

Ahora, los “americanos” deben acostumbrarse a la idea de que no podrán cuidar su raya divisoria para siempre y de que, bajo cualquier alambrada o muro de contención, siempre habrá un túnel que deje pasar a un nuevo inmigrante puesto que la “globalización” iniciada por ellos también supone el libre intercambio de las fuerzas de trabajo al igual que el ingreso de millones de personas provenientes de los países que han quedado excluidos del Nuevo Orden Mundial.

En el sangriento Lejano Oeste se decía: “El único indio bueno es el indio muerto.”… Ahora, los precandidatos parecen decir algo similar de los inmigrantes.

El “New York Times” acaba de señalar que los republicanos están equivocados: “Los indocumentados tienen trabajos, tienen niños, pagan impuestos, usan los servicios del gobierno, y frecuentemente viven con miedo”. Por su parte, el obispo católico de Arizona, Gerald Kicanas ha denunciado que los trabajadores migrantes son sujetos de explotación por parte de empleadores sin escrúpulos, y los que tratan de encontrar trabajo son víctimas de abusos por contrabandistas de personas”.

Sin embargo, los precandidatos esgrimen pasajes de la Biblia que supuestamente llaman a la  represión contra la inmigración ilegal. Basta con darle la vuelta a una cita cualquiera para decir exactamente lo contrario. Uno de sus ideólogos lee un pasaje de Levítico: “Cuando un extraño se hospede con vosotros en vuestra tierra, no le haréis mal.” Lo que, según él sostiene, no implica que “los extranjeros puedan pasar por alto las leyes civiles para entrar en (el país), o que debamos pasar por alto cuando lo hagan”.

En cuanto a su nivel de inteligencia y de conocimientos, los precandidatos no desmerecen a sus mentores, por ejemplo a Bush quien decía que «si no tenemos éxito, corremos el riesgo de fracasar.», ni mucho menos a su cuasi filósofa Sarah Palin, según la cual “Nuestros aliados son los de Corea del Norte. Corea del Norte es la que está al sur, ¿no?”

Sin el valiente capitán Kirk, ni Spock, el mítico comandante de las orejas punteagudas, la nave republicana sigue su rumbo… hacia la nada.

USA 2012: Un padrino y una tigresa

El elefante republicano

El elefante republicano

Hace unos años cuando era catedrático en Berkeley solía llamar desde mi casa a algún taxi de la compañía “Brahma”. Sus choferes eran hindúes y llevaban barba y turbante.

Dejaba mi carro en casa y me instalaba en uno de esos taxis. Hundido en el sillón de atrás mientras pasábamos los puentes de San Francisco, tan sólo veía el turbante del conductor, la neblina de la ciudad y las aguas calmas del océano pacífico. Me sentía a bordo de una alfombra mágica.

Un día, sin embargo, llegó a buscarme un chofer pelirrojo y pecoso a bordo del taxi “Brahma”. Era de Nueva York, y por supuesto no usaba turbante. Al confiarle mi desilusión, me respondió que la compañía estaba obligada a dar trabajo a por lo menos un hombre de la etnia minoritaria en este caso era la blanca.

-“Equal Opportunity” (Iguales oportunidades)- me respondió haciendo referencia a la ley que obliga a las empresas a emplear cuotas de los sectores raciales o sexuales minoritarios.

La historia viene al caso porque las políticas de preferencia a las mujeres, a la gente de color y a los homosexuales pertenecen generalmente a los sectores considerados progresistas en este país.

Lo curioso es que la Equal Opportunity parece estar alcanzando hoy a los republicanos, sus tradicionales enemigos. Un precandidato de raza negra, Herman Cain y una mujer, Michele Bachman, tigresa del “Tea Party”, son hasta ahora quienes más posibilidades tienen para representar a su partido en la lucha por la presidencia de los Estados Unidos.

Herman Cain, un multimillonario que debe su fortuna a la industria de las pizzas Godfather (Padrino), se ha hecho famoso por un plan económico llamado 9-9-9 que, en última instancia, traslada la carga impositiva a los ciudadanos de medianos o bajos ingresos mientras que libera de impuestos a los que perciben ingresos millonarios.

Cain y Bachman compiten en perversidad contra los inmigrantes ilegales. El candidato afroamericano dijo alguna vez que se debe electrificar el muro de la frontera. En vez de quemar vivos a los inmigrantes, la señora Bachman prefiere construir una sofisticada muralla que también sería subterránea y que podría terminar sepultando a los invasores. Hay que recordar que tanto Cain como Bachman y todos los precandidatos republicanos se consideran fervientes cristianos.

Como de costumbre, los republicanos suelen darnos excelentes motivos para sonreír. La señora Bachman ha hablado de Libia, pero no sabe que está en África, tal vez en Europa o en América del Sur. En otra ocasión, acudió a un homenaje del desaparecido cantante Elvis Presley, pero olvidó que se conmemoraba su fallecimiento y gritó sonriente: ¡Feliz cumpleaños!. Por fin, confundió la localidad natal del actor John Wayne con la de un asesino en serie llamado John Wayne Gacy.

Bachman ha revelado que fue Dios quien le aconsejó buscar la presidencia de los Estados Unidos. Además, el Creador hizo de correveidile para presentarle a un hombre y exhortarla a que se casara con él. Marido y mujer forman ahora una familia ejemplar y dirigen una clínica cristiana para curar homosexuales.

Con menos sentido del humor pero con más ferocidad, Herman Cain ha reiterado que los desempleados no tienen trabajo porque no quieren y los ha conminado a que no sigan culpando de ello a los ricos.

La Biblia en su equipaje no es la única coincidencia de todos los precandidatos republicanos. También lo es la idea, inicialmente difundida por el presidente Bush, de deshacer la seguridad social. Predican ellos que los trabajadores podrían obtener un mejor retorno de la inversión en valores que cotizan en bolsa.

Si la idea del Sr. Bush se hubiera convertido en ley, la mayoría de los ciudadanos habría jugado al casino con su futuro. Millones se habrían convertido en mendigos en 2008 cuando colapsó el mercado de valores. Sería otro de los cataclismos de aquel apocalíptico gobierno. Ahora, el posible futuro presidente republicano nos vuelve a amenazar con eso.

A propósito, ¿qué pasó con el taxista de Berkeley?… Eso fue en los años 90. Después de pedirme disculpas por no ser hindú ni llevar turbante, me preguntó de qué país era yo.

-Ah, peruano. Ustedes son los que han elegido presidente a un japonés.

–“Equal Opportunity”- le contesté.

Un fantasma recorre Estados Unidos

Los ocupadores de Salem - Foto Matiax

Los ocupadores de Salem - Foto Matiax

Un fantasma recorre Estados Unidos… y ahora todo el mundo. Es el fantasma de la protesta social.

Comenzó en Wall Street, el corazón del capitalismo. Se extendió a cien ciudades norteamericanas. Ahora está en todo el planeta.

Hay gente de todas las edades, razas, religiones, clases sociales, niveles de educación, empleados y desempleados, sindicalistas, estudiantes y profesores universitarios, obreros de “cuello azul” y funcionarios de un nivel más alto, gente que ya está fuera del trabajo o que tiene miedo de perderlo muy pronto si las cosas aquí no cambian.

Ellos saben bien quiénes son, y lo dicen: “Somos el 99 por ciento. Somos los que producimos los bienes y servicios.”

¿Qué quieren los indignados?

Quieren que el uno por ciento cese de seguir jugando con sus vidas. Quieren un cambio completo del sistema.

Para resumir: 1) saben que Wall Street causó la crisis; 2) saben que Wall Street es responsable del mayor desempleo desde los tiempos de la Gran Depresión; 3) saben que los super-ricos se están volviendo más ricos;4) saben que los super-ricos están pagando menos impuestos; 5) saben que los millones de dólares dispuestos por el gobierno para salvar la economía fueron directamente al bolsillo de los grandes empresarios; 6) saben que el gerente general de una corporación gana billones al año y, sin embargo, paga menos impuestos que su secretaria.

En lo político, el  futuro es sombrío. Los republicanos han ocupado el Congreso y acaban de rechazar el plan del presidente Obama para crear nuevos puestos de trabajo.

Los precandidatos republicanos-uno de los cuales puede llegar a ser presidente-son un grupo de fundamentalistas entre los cuales uno de ellos prohibiría en las escuelas la enseñanza de la evolución. El esposo de la única candidata femenina dirige un establecimiento supuestamente de salud para “curar homosexuales”.

La izquierda gringa se enredó en los pantalones

En el 2008, cuando el sistema financiero se derrumbó, muchos pensamos en Estados Unidos que el momento del gran cambio había llegado.

Las evidencias de que el capitalismo era una estafa y un fracaso se acumulaban, y los banqueros de Wall Street- sin poder ocultar la culpa- se tapaban la cara con las manos frente a los periodistas y a la policía.

Se suponía que las calles iban a llenarse con manifestantes contra el capitalismo. En ellas se juntarían los jóvenes mutilados que regresaban de la guerra en Irak, los maestros y los policías despedidos debido a la crisis, los millones de desocupados, los muchachos que no encontraban opción alguna en el mundo laboral y, por fin, las familias que de un día para otro se habían encontrado con sus cosas en la calle debido a la intervención de algún banco.

Se supuso que los culpables del delito-convictos y confesos-serían juzgados por robo, por estafa y por sus crímenes contra la humanidad.

Se suponía que, en los Estados Unidos, la gente elegiría gobiernos de izquierda y se pondría a pensar en una forma alternativa de vivir ajena al egoísmo y la perversión del sistema capitalista.

Algo comenzó a suceder. En los comicios, se impuso un carismático y progresista demócrata, Barack Obama, quien prometía, entre otras cosas, seguro de salud para todos, algo que era revolucionario en un país donde 50 millones de personas no lo tienen.

Tres años después, sin embargo, al contrario de todo lo que se esperaba, muchos ciudadanos se fueron hacia la derecha y votaron por el partido republicano. El Presidente Obama fue lapidado como “socialista” por su programa de salud.

Por otro lado, alentado por multimillonarios préstamos del gobierno, el viejo sistema financiero ha sido plenamente restaurado.

¿Qué le pasó a la izquierda al comenzar la crisis? ¿Por qué no supo señalar un camino para el cambio? Creo que las “políticas de identidad” asumidas por ella en las últimas décadas le restaron energía y coherencia. Según las mismas, las contradicciones fundamentales de la sociedad son las de etnia y género (sexo). La lucha de clases prácticamente ya no tiene que ver con la historia.

¿Es posible imaginar diferencias en la sociedad sin explotación y dominación? La “diferencia” que constituye la clase como una “identidad” es, por definición, una relación de desigualdad y poder, en una forma en que las “diferencias” sexuales o culturales no tienen por qué serlo.

En el caso presente, la izquierda norteamericana no supo señalar una alternativa. Perdió profecía y contundencia. Se enredó en los pantalones. Ahora, los “indignados” de Wall Street y del resto del mundo han reivindicado la lucha de clases cuando proclaman y reiteran: “!Somos el 99 por ciento!”

Hoy a las 7 de la mañana me he encontrado con una familia que pasó la noche acompañando a los indignados cerca del Capitolio de Salem. Compartimos un café y unos “donuts”, y los felicité por el cartelón que llevaban:

“Los banqueros nos quitaron la casa, pero ya no estamos solos. Nos acompaña el 99 por ciento.”

Un muerto más

Violencia en el Perú

Violencia en el Perú

-Un muerto más… y entramos en el primer mundo.-escribió ayer un joven peruano en su cuenta de Twitter.

De inmediato, otro le respondió:

-¡Estás loco!… Ya estamos en el primer mundo. ¿No lees las noticias? En todo el país, hay por lo menos cincuenta crímenes diarios.

-No me refiero a eso.-respondió el primero.-Me refiero muertes con clase… Como la del estadio nacional…

Supongo que los dos fanáticos de este tipo de “glorias” peruanas deben de estar haciendo memoria del sujeto que no tuvo problema en apuntar contra el corazón de una niña de siete años y dispararle.

Recordarán también a las bestias que han dejado paralizada a otra niña, la pequeña Romina.

Leerán las primeras páginas de los periódicos según las cuales 13 mil pandilleros rondan las calles de Lima, y harán una comparación despreciativa con otras capitales de América. Uno por uno, revisarán y olisquearán los cadáveres que llegan cada noche a la morgue de Lima, y se sentirán felices de haber llegado al primer mundo.

Ambos estarán en lo cierto porque éste es el paraíso neoliberal, la nueva sociedad, que comenzó a construir Fujimori y que su más reciente apologista, el Dr. García, ha calificado de ingreso en el primer mundo.

¿Cuales son las características visibles de esta nueva sociedad?… A la entrada, a la salida y en todos los barrios de las ciudades, centenares de supertiendas y millares de compradores a crédito. En la casa, la televisión, un medio cuyo propósito es amansar, domesticar y robotizar. En los estadios y en las calles, las caras pintarrajeadas, los microbuses salvajes, las drogas, las pandillas de criminales, la barbarie.

Nada se resuelve poniendo más policías en las calles ni endureciendo las penas ni multiplicando la población carcelaria. En el Perú, se hace evidente una severa crisis de posibilidades y expectativas en medio de una sociedad consumista. Aquel que no tiene crecientes capacidades de consumo queda excluido de la gloria, la estimación y el éxito. No tiene un sitio que ocupar en la nueva sociedad. Es un vergonzoso perdedor.

No se trata de un país en crisis económica o desempleo. Es un asunto de cultura, de valores y de principios que han sido arrasados para edificar un Perú más fácil de ser vendido a las empresas transnacionales.

No es raro que la primera medida tomada luego del autogolpe del 5 abril haya sido la derogatoria de la constitución. Sepultada aquella, se mete en el mismo nicho  a ese hermoso proyecto nacional que es la suma de aspiraciones colectivas contenida en el preámbulo.

La segunda medida fue la criminalización de la lucha social. Valiéndose del pretexto de la lucha antiterrorista, el gobierno de Fujimori utilizó todas las fuerzas públicas así como el poder judicial-previamente puesto a su servicio-para reprimir a los movimientos sociales, perseguir a sus dirigentes e incluso desaparecerlos.

No es justificable que un individuo empuñe las armas contra el estado cuando existen instituciones y caminos legales para hacer escuchar su protesta o su propuesta de cambio. Sin embargo, no lo es tampoco que el estado responda con la matanza de individuos y comunidades ajenos al conflicto.

Y así fue como se procedió. La ejecución sumaria ha poblado de sepulcros anónimos nuestros campos. La crueldad de prisiones que más parecen calabozos perpetuos o tumbas para enterrar a hombres vivos ha sido aplicada todo el tiempo a través de procesos judiciales anómalos.

La dictadura y la construcción del estado neoliberal suponen también la banalidad, el “bullismo”, la despolitización y el despojo de la dimensión ética en el alma de los jóvenes.

Eso es lo que estamos viendo ahora. La barbarie es el verdadero rostro del capitalismo neoliberal.

Si no desmontamos los aparatos impuestos por la dictadura-el acta que nos guía, la represión perversa de la lucha social, los llamados al egoísmo y al hedonismo contenidos en sus panfletos- nada vamos a lograr así pongamos un ejército ocupando Lima.

Un joven comentará mañana en su cuenta de Twitter que un 20 por ciento de los peruanos son obesos, y que eso nos acerca al primer mundo. Es posible que un robusto ex mandatario se sienta muy feliz con ese pronóstico.