Vuelven los Babies

Keiko Fujimori - Foto del Congreso de la República del Perú

Keiko Fujimori - Foto del Congreso de la República del Perú

El terremoto de Haití duró tres minutos.

El gobierno de los Duvalier duró casi  30 años.

Según los periódicos, un millón de haitianos vive todavía bajo tiendas de campaña desde los días del terremoto. Literalmente, se estaban muriendo de hambre. Ahora, les llegó también la epidemia del cólera… y Baby Doc.

Los Duvalier se fueron de Haití en 1986, pero su nefasta herencia persiste. Entre padre e hijo, hicieron del suyo uno de los países más pobres y desdichados  del planeta.

La desgracia de los haitianos no viene desde los días del terremoto sino desde el año 1957 en que François Duvalier  tomó el poder. A su muerte en 1971, lo sucedió su hijo Jean Claude quien se mantuvo en el gobierno hasta 1986.

Todavía no se sabe cuántos muertos ocasionó el terremoto de Haití el año pasado.

Sí se sabe, en cambio que, entre padre e hijo, Papa Doc y Baby Doc como los llamaban, los Duvalier mataron a unas cien mil personas.

En vez de una policía profesional, Papa Doc estableció unas bandas de desalmados que se hacían llamar Tonton Macoute. Aquellos no recibían sueldo, pero estaban facultados para ganarse la vida mediante la extorsión y la tortura.

Bastaba con que un ciudadano tuviera un terreno o una pequeña tienda para que la maldición cayera sobre él. Los paramilitares de Papa Doc tocaban a su puerta durante la noche, se lo llevaban a veces  junto con su mujer y sus hijos.  En el cuartel, lo colgaban, lo golpeaban, le sacaban las uñas y los dientes, y lograban que al día siguiente se hubiera declarado enemigo del régimen y terrorista.

Por supuesto, y como ha continuado ocurriendo en otros países del mundo, eso justificaba su ejecución inmediata y la requisa de sus bienes.

Por su parte, el gobierno central se apropiaba de la mayor parte de los bienes de la nación mientras los haitianos no tenían ni agua potable, ni electricidad y vivían en barriadas miserables. Se calcula en centenares de millones de dólares la fortuna que se llevaron al extranjero y  depositaron en cuentas secretas. A la partida de esos individuos, el presupuesto de Haití estaba exhausto.

Ante las brutalidades de Papa Doc, el presidente Kennedy suspendió la ayuda económica norteamericana, pero sus sucesores la restablecieron. En Washington, se defendía el apoyo a la dictadura con el argumento de que era la mejor manera de hacer frente al socialismo de la revolución cubana.

A propósito de ello, François Duvalier, quien se hacía llamar a veces  Barón Samedi (dios de la muerte en el culto Vudú), se vanagloriaba de haber provocado la muerte de Kennedy debido a un acto de brujería y a una maldición suya.

Esta semana, el hijo de Duvalier, Baby Doc, ha regresado a su país. Solamente estuvo ante el juez unas horas en el aeropuerto, pero luego caminó tranquilo sobre la alfombra de la bienvenida. No parece que vaya a ser juzgado por su millonario despojo de la economía haitiana ni por sus crímenes contra la humanidad. Todo hace suponer que –por el contrario- Baby Doc espera recuperar el gobierno.

En Corea del Norte, la dinastía Kim no termina. El dictador  Kim Jong Il llamado Querido líder ha nombrado sucesor al tercero y menor de sus hijos, Kim Jong-un quien tiene 22 años. Es casi un “baby”

Padre e hijo son pequeños de estatura pero sumamente peligrosos. Como se sabe, en las semanas recientes los planes para la fabricación de la bomba atómica se han acelerado. Un ensayo nuclear y la prueba de varios misiles de corto alcance son la última noticia que ha llegado del país asiático.

Uno de los dos pequeños y gorditos Jong puede ser quien oprima el detonante de otra espantosa guerra mundial. Quizás le toque al “baby”.

En el Perú, la hija de uno de los gobernantes más criminales que ha tenido este país es candidata a la presidencia y tiene muchas posibilidades de de alcanzar el poder. Se llama Keiko y acaba de anunciar que Kenji, su hermano menor, es el tercero en la lista de sus candidatos al Congreso.

Son los babies de Alberto Fujimori, un balbuceante semianalfabeto que detentó el gobierno peruano durante una década.

Se escapó hacia Japón con decenas de maletas colmadas de documentos secretos y de dólares, aparte de lo que ya se encontraban protegidos por el secreto de los bancos y de los paraísos fiscales.

Al igual que Papa Doc, Fujimori autorizó las torturas y las ejecuciones masivas. Pueblos enteros fueron borrados del mapa. Los cuarteles del ejército en lugares como Ayacucho se convirtieron en cementerios secretos. Amparado con el pretexto de una guerra interna, dio rienda suelta a su sadismo. Pertenecieran o no a los grupos alzados en armas, los enemigos del régimen podían ser calificados de “terroristas”, y eso, para el sentido común del criminal, justificaba la tortura y la muerte de hombres, mujeres y niños.

Fujimori está recluido en una cárcel del Perú, pero la aspirante al gobierno, su baby Keiko no disimula que de llegar al poder podría darle un indulto.

Un fantasma recorre el mundo. Es el fantasma de la barbarie. Vuelven los Babies.

Sarah Palin: ¡Carga y apunta!

Fiestas del te

Fiestas del te

En los años 20 del siglo pasado, un desconocido de bigotito solía pararse sobre las mesas de las cervecerías de Munich para culpar a los judíos de todos los males que padecía la Alemania de entonces. Proclamaba que tomaría el gobierno para exterminarlos y para construir una gran patria milenaria.

Poca gente culta le creyó. Un tío de mi amigo José Adolph, profesor en Heildelberg, aseguró que el hombrecito de ninguna manera llegaría al poder. “En todo caso, es un idiota inofensivo- dijo- Alemania es un país culto. No lo toleraría ni un mes.”

Cuando le aconsejaron escapar, el catedrático de Heildeberg decidió permanecer en su patria. Como millones de alemanes, tanto él como toda su familia, excepto el padre de José que huyó con los suyos  a Nueva York, fueron sacrificados en las cámaras de gas y en los hornos crematorios de Dachau, Auchswitz y Birkenau.

Hace dos años, la señora Sarah Palin ganó notoriedad en Estados Unidos como candidata a la vicepresidencia en la lista del republicano John McCain. Sus cantinfladas sin fin y la muestra permanente y risible de su ignorancia la hicieron famosa y fueron a la postre uno de los orígenes del descalabro republicano.

Made in Palin, se puede citar que: (1) África es un país, no un continente. (2)  ¿Tres nombres de los periódicos americanos que leo?… Son muchos. Ejem, ejem, pero le traeré la lista la próxima vez que usted me entreviste. (3) ¿La función del Vicepresidente? … Ejem…Es estar a cargo del Senado, (4) Por supuesto, apoyaremos militarmente a nuestros aliados de Corea del Norte…Espere, espere…Corea del Norte, ¿es la que queda al sur, no?

Y sin embargo, después de la derrota de McCain y en menos de dos años, la señora Palin se ha convertido en una lideresa. Su invención personal, el “Tea Party” le ha permitido manchar el prestigio del Partido republicano y robarle la mayor parte de sus afiliados. Por fin, el palinismo se ha convertido en una fuerza política imparable, ganadora absoluta de las elecciones nacionales del pasado noviembre.

Aunque la señora confiesa no haber leído jamás un libro, aparte de los textos de secundaria, ella y sus partidarios han elaborado un atractivo movimiento que evoca una de las historias de la guerra de la independencia. A propósito de ello, el 90 por ciento de sus partidarios no recuerda en qué año se produjo la independencia de los Estados Unidos.

El “Tea Party” proclama un violento nacionalismo. Su ideología, expresada en carteles, apunta, en primer lugar, contra el presidente Obama y contra el seguro universal de salud. Según Palin, el seguro de salud es propio de los países europeos que son todos socialistas y por ende enemigos de Estados Unidos.

Con apuntes garabateados en su mano izquierda mientras habla por TV, Palin ha logrado convencer a millones de norteamericanos pobres de que es preferible morirse de una enfermedad cualquiera que aceptar la gratuidad del seguro. “¿Quién va a pagar el seguro? Las empresas farmacéuticas… No, amigos, eso no es justo. Hay que detener la hemorroides (por decir hemorragia) de dólares que van a sufrir los ricos. No es justo, amigos. Ellos han ganado su dinero honradamente.”

Palin reitera después los postulados del partido republicano, pero lo hace con ferocidad. Y sus “ideas” se expresan en las pancartas de su gente:”Hay que echar a los inmigrantes fuera de América. Hay que mandarlos a México”, “Abajo la sodomía. Dile que no al socilismo (sic por socialismo)”. “Defendamos la raza americana”. “En el zoo hay un león (lyon) y en la Casa Blanca, un lying (mentiroso). En otras pancartas y en las placas de los automóviles, aparece el lazo de una horca y la caricatura del presidente Obama.

Acaso lo más temible de los ganadores de las elecciones de noviembre es su temible ignorancia. Sarah Palin los ha conquistado porque es la imagen de lo que ellos consideran una verdadera mujer americana que se enorgullece de contar que nunca compró un libro, ni entró en una biblioteca ni conoció un teatro, ni  mucho menos tiene pretensiones universitarias.

Para responder a los demócratas que piden la abolición de las armas de fuego en manos de particulares y el cese de la cacería de venados, la buena señora acude a la Biblia (que tampoco ha leído): “Si Dios no quería que comiéramos animales, ¿por qué los hizo de carne?”

Tal vez eso es lo más peligroso. En los carteles del Tea Party se lee: “Nosotros venimos desarmados… (Por ahora)” http://politicalhumor.about.com/library/bl-tea-party-signs.htm?PS=647%3A14&x=376&y=124

En la página web de Sarah Palin, una orden conmina al lector “carga y apunta”. Debajo de ella, hay un listado de políticos liberales a los que hay que apuntar.

Uno de sus asiduos lectores premeditó durante meses y. por fin,  cargó, apuntó y disparó contra una congresista marcada por Palin. Gabrielle Giffords cayó gravemente herida. A su lado, murió un juez que pugnaba contra las leyes racistas de Arizona y un niño de nueve años. En total, seis personas y una veintena de heridos.

Un periódico de Madrid señala que “Sarah Palin no es responsable”. Sus autores son irresponsables. No sé cuántos muertos más tienen que caer para que los redactores y, mejor que ellos, los norteamericanos se convenzan de que las tacitas de té del Tea Party contienen cianuro. Como dice Sarah Palin, “carga y apunta”… Y ya empezaron los disparos.