Entre 1881 y 1884, con 13 mil soldados marchando por Lima y apuntando contra los civiles, el ocupante chileno dictó una serie de decretos para gobernar el país vencido. Iban aquellos desde la imposición de millonarios cupos mensuales a la población hasta la elaboración de un reglamento penal – cárcel, tortura y muerte- contra quienes osaran infringir el nuevo orden, o como lo llamarían en nuestros tiempos, contra los “antisistema”.
Era el estatuto del invasor. En toda la historia peruana, lo único que se le parece es la llamada Constitución del 93 o, con más propiedad, el Estatuto del Golpe.
Es normal que quien rompe el orden constitucional de una república, estatuya en su reemplazo una carta de preceptos para normar la vida pública y hacer más eficaz la sujeción de los ciudadanos. De esa forma, se establece una lógica jurídica que justifica y hace congruentes los actos de los que gobiernan.
Instalado en el palacio de gobierno, el almirante chileno Patricio Lynch – a quien llamaban “el último virrey peruano”- dictó una serie de providencias que iban desde el conjunto de penas hasta el propio ordenamiento económico que evitara el desastre de la hacienda peruana. Esto era indispensable toda vez de la hacienda peruana vivía el ocupante y, por su parte, había que proteger la moneda nacional con que se pagaba a los miles de soldados ocupantes.
¿En qué se parece el estatuto del invasor al del golpe?
1) En primer lugar, la llamada Constitución del 93 también fue firmada por un extranjero.
2) Además, al igual que en 1881, en lo político, el Estatuto del 93 confería legalidad al propio golpista. Sin embargo, por su endeblez jurídica, ese instrumento, a veces dejaba de servir y, por ello, era necesario modificarlo o sencillamente “interpretarlo”. Así se hizo para legalizar las sucesivas reelecciones del dictador en los llamados procesos de “interpretación auténtica”.
3) En cuanto a sus metas, los mandatos chilenos apuntaban a crear una suerte de protectorado independiente en recursos, pero sujeto a Santiago. Es decir, tenían fin último –una alianza binacional en condición de dependencia- que iba más allá de la simple supervivencia del régimen del criminal de guerra, Patricio Lynch.
De igual forma, el Estatuto del golpe –además de dar consistencia legal a Fujimori-tenía por fin la completa reestructuración del Estado para convertirlo en el esclavo feliz de una dependencia frente al capital y a las grandes corporaciones extranjeras. Lo llaman “neoliberalismo”.
En base a ese fin último, se despojó al Estado de la mayor parte de sus funciones empresariales. Se le permitió solamente gerenciar aquellos sectores que los inversionistas extranjeros consideraban improductivos. Es decir, se le adjudicó una actividad residual.
De ello deriva la ola de las privatizaciones en sectores y empresas que ofrecían gran rentabilidad al Perú y que fueron rematadas en procesos muy difíciles de reconocer como legales. La lucha contra la corrupción tendría que investigar esa rifa o quiniela. De otra forma, lo harán los historiadores mañana para encontrar allí el origen de algunas súbitas fortunas de nuestro tiempo.
A partir de la privatización, los millares de peruanos desplazados de las antiguas empresas estatales pocas veces pudieron “rehacer sus vidas”. Conducen ahora taxis pintados de negro y amarillo que superan varias veces el número de los vehículos particulares. Como el barquero mítico, son esclavos del timón. Si deciden descansar el domingo, tienen que saber que ese día no van a llevar dinero al hogar.
Los menos afortunados- al igual que los asiáticos menesterosos- conducen una suerte de rickshaw, cochecito tirado por un hombre, el bicitaxi o mototaxi en las barriadas de Lima, Trujillo o Arequipa y en las calles principales de las otras ciudades peruanas. Algunos turistas se preguntan si ese es el aporte asiático del dictador de entonces.
En este sistema tiene lógica la supresión de la estabilidad laboral. Con ella, se pudo abaratar las empresas, eliminar a los trabajadores disidentes y vender el paquete de la suerte a los “inversionistas” extranjeros.
También tiene sentido en el sistema “neoliberal” suprimir la bicameralidad del congreso, y establecer una sola sala en la que es más fácil dictar leyes entre gallos y medianoche, manejar con un celular desde Palacio a los “padres de la patria” e incluso comprar la lealtad de estos y convertirlos en tránsfugas.
Hasta en eso se parecen los dos estatutos. Aunque habían proclamado el restablecimiento de la administración de justicia, a partir del 9 de febrero de 1881, todos los delitos y faltas quedaron sujetos a los tribunales militares chilenos cuya máxima cabeza era un almirante. Al igual, un almirante comandó el Palacio de Justicia en el Perú de Fujimori.
Cerrado “El Peruano”, se usó de su imprenta para editar “La Actualidad”, para justificar la legalidad chilena. El 21 de enero de 1881, ese diario editorializaba que el Perú no era capaz de fundar un gobierno fuerte “con la pauta constitucional vigente” Por eso, armaron su estatuto.
Hoy es tiempo de derogar el estatuto espurio que desde 1993 nos rige.
En el año 2011, todavía hay quienes lanzan chillidos porque alguien denuncie el esperpento. En el futuro, nuestros hijos y nuestros nietos se asombrarán de que no lo hiciéramos más a tiempo.

Vale la similitud que encuentras entre el estatuto de las fuerzas de ocupación de aquellos años oprobiosos al de 1993.
También hay otra similitud, esta vez comparando a los nuevos ricos que emergieron con la plata del guano de las islas. Ese fue el punto de partida para los nuevos empresarios nacionales de finales del siglo XIX. A partir de Fujimori nacieron nuevos ricos. Los antiguos ricos (muchos de ellos herederos de los de la época del guano) acrecentaron su fortuna a cambio de la miseria de los trabajadores por lo que muchos tuvieron que abandonar el pais para encontrar trabajo.
La suerte del Perú es que los minerales han subido de precio, pero no se sabe hasta cuando durará esa bonanza. Hay el peligro de que se repita la triste historia del guano y del caucho. A tiempo llegó Ollanta. No creo que sea un gobierno brillante, pero sí cumplidor.
Las comparaciones o analogías históricas ratifican como siempre las contundentes lecciones o enseñazas que nos dejan. Estas reflexiones nos conducen a sentenciar a muerte a este engendro de Constitución que fué producto de la violación de la anterior y encima por un extranjero para favorecer a extranjeros y a mafiosos internos, que hoy con toda desfachatez chillan a favor de todas las maldades que le hicieron al país y a la sociedad. Felicitaciones Eduardo, por esta excelente reflexión.Mis afectos. Mario Tito V.
Los comunistas en general, se vieron humillados a la caida de Abimael Guzman y a la derrota del terrorismo. De la boca para afuera vocieran que no estan de acuerdo con el terroismo, pero su odiologia los desmiente. Ellos creen en la dictadura del proletariado, claro que ahora le dan otro nombre. Odian a Fujimori, no porque elaboro la constitucion del 93, no porque “no haya respetado sus derechos”, etc etc, lo odian porque Fujimori, mando al basurero de la historia a la idiologia comunista. Idiologia que pretenden restaurar ahora con Ollanta en el poder. Ollanta lo tiene perfectamente claro, quiero tumbarse la constitucion del 93 para aplicar medidas estatistas. Para el bien del pueblo dicen. Pero ingenuos no somos , estos comunistas de todo pelaje quieren aplicar el comunismo en el Perú, sin importarles que esto nuevamente traiga atrazo y miseria al Peru. Lo que es paradojico es que hoy , como nunca el Perú crecía solo. Hoy podiamos sacar pecho que que el Peru crecia y se desarrollaba a gracias a los propios peruanos. A una tasas de crecimiento jamas viostas, con reservas internacionales impresionante , como jamas en su historia. Sin enbargo los peruanos hemos votado por el cambio de timon del destino del pais. Los resultados ojala no sea los que nos dejo Alan Garcia con sus estatizaciones o las del nefasto gobierno del dictador Velasco. Alvarado.
- Vivimos acaso en un tiempo tan despojado de valor que para la validez de una ley solo interesa la observancia del proceso legislativo formal o es que se seguirá ignorando la auténtica voluntad del Estado –pueblo – o es que no nos interesa el contenido de las leyes .Creo que así como se ha exhortado al abogado o al operador jurídico a preferir siempre la justicia antes que la ley en caso que se hallen contrapuestas y así como nadie contradirá en un régimen democrático – y más aun en uno totalitario –la legitima posibilidad de la insurgencia debemos remarcar la invalidez de la Constitución de 1993 aun cuando en los hechos esta se haya cubierto de una pragmática legitimidad y esto porque los hechos y las solas normas no bastan para conformar una debida idea de lo que es Derecho .Aceptar sin más las opiniones formalistas soterradamente positivistas respecto a la validez de la Constitución de 1993 –signadas por el propio Tribunal Constitucional –sería tan estúpido como creer que por haberse dado una ley observando debidamente el proceso legislativo consagrado en la Constitución , esta no puede ser inmoral , injusta o a todas luces , como en la Carta de 1993 , contraria a Derecho .
De la indignidad de la constitución de 1993 podríamos escribir libros enteros y no hay mejor prueba de que nuestros derechos fundamentales sólo son reconocidos formalmente que su sólo mantenimiento debido a cuestiones pragmáticas ajenas a toda consideración material y esto debido inclusive al propio Tribunal Constitucional que le ha dado legitimidad por no perder a su vez la legitimidad conferida a su institución por la Carta de 1993… -No se puede reducir el ámbito de lo constitucional sólo a las normas contrarias a las formas de la Constitución sino por sobre todo al contenido o “espíritu “de la misma. En ese sentido , pese a la efectiva vigencia de la constitución de 1993 , me intriga la interpretación del artículo 307 de la constitución de 1979 Esta Constitución no pierde su vigencia ni deja de observarse por acto de fuerza o cuando fuere derogada por cualquier otro medio distinto del que ella misma dispone. En estas eventualidades todo ciudadano investido o no de autoridad tiene el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia. Son juzgados, según esta misma Constitución y las leyes expedidas en conformidad con ella, los que aparecen responsables de los hechos señalados en la primera parte del párrafo anterior. Asimismo, los principales funcionarios de los gobiernos que se organicen subsecuentemente si no han contribuido a restablecer el imperio de esta Constitución. ¿Pues bien qué hacer con este articulo. ?- ¿ Cómo es que se ha “ desarrollado “ nuestra sociedad al punto que se ha perdido el sentido material de constitución ,esto es lo que en clásica doctrina se considera como pacto de límites al poder entre gobernantes y gobernados –entendido así en el mundo anglosajón desde 1215 ,reinado de John Plantagenet en Inglaterra – prefiriéndose ,inclusive entre nuestros humanistas , el sentido formal de constitución esto es su consideración como ley suprema y fundante del ordenamiento jurídico –representación de típico corte positivista .
- Admitamos , en un primer momento ,que la Constitución sea la razón de validez de las leyes pues bien la razón de validez de la Constitución no puede ser otro que la voluntad del pueblo , que en la clásica doctrina contractualista –Locke , Rousseau-es el auténtico depositario y soberano del poder político que lo lega para esta finalidad al Poder Constituyente ,el cual está premunido de las más altas consideraciones de tipo moral – por no poner ético ,filosófico y quizás ,debidamente argumentado ,hasta metafísico .
-Es mi objetivo entender ya en otro contexto la viabilidad de permanencia de la Constitución de 1993. Es este el momento para dar una opinión filosófica del problema recordando que, en los hechos, tratadistas del nivel de Fernández Segado , García Belaúnde o Bórea Odría indicaban que la Carta de 1993 no debía sobrevivir al gobierno de Fujimori y esto por su clara naturaleza inmoral e ilegítima ,todos ellos hacían mención a argumentos de tipo moral mas según mi parecer no dieron una debida fundamentación al problema que estudiaron ,seguidamente intentaremos satisfacer algunos cuestionamientos a dicha controversia excluyendo las posiciones políticas .jurídicas e históricas así como la perspectiva formalista que ya en estos terrenos conllevaría tener la vista limitada a la sola superficie de las cosas sin aprehender lo que en ellas pueda haber de valioso e imperecedero . En primer lugar, hemos de preguntar si ¿es legítimo irrumpir en lo que de más elevado tiene la democracia y el mismo constitucionalismo contemporáneo –la Constitución, el bloque de constitucionalidad – tan sólo por los intereses rampantes e inmorales de un gobernante oportunista? Definitivamente no y es porque la constitución es, como ya decíamos, lo que de más elevado y transcendente hay en lo concreto y por consagrar en toda democracia al punto que tradicionalmente esta constituye la máxima concreción del ideal que el pueblo tenga consensualmente – las doctrinas del pacto y contrato social , en este sentido se hacen indistintas –y de este argumento se desprende la lógica conclusión de que toda Constitución para gozar de validez ha de contar con el consenso de los miembros de su ciudadanía y como tal no puede provenir del arbitrario antojo de un individuo o grupo de individuos que contraríen los designios del origen de todo poder político que en una sociedad democrática y liberal no puede ser otro que el pueblo , soberano y supremo depositario del Poder Constituyente .
Y cuándo una Constitucion no ha sido producto de un de un Gobierno Autoritario o de la salida de éste?? la del 79 que tanto claman ahora, fue proclamada durante un Gobierno Militar, de esos golpes de botas y fusil en mano. Pero, claro, era un Gobierno Socialista, y por eso los caviares la santifican.
La verdad que el autor de la nota tiene un gran don de escritura; pero esa virtud quizás lo opaca en su claridad respecto a cosas más sencillas. Lamentarse de que el Estado no sea más un Estado empresario, después del fracaso perpetuo de su conducción en todas las más de 180 empresas que tuvo a su cargo?? POR FAVOR.
no recuerda cómo era la CPT? Entel? Pesca Perú?? fracaso tras fracaso, saqueo tras saqueo. Es decir…… Sobran ejemplos.
Quizá el hecho de haber vivido fuera tanto tiempo no le permite al autor hacer un juicio más pensado, sereno e imparcial.
La Constitución del 93 ha sido la base para el crecimiento del que goza el Perú hoy. Esta Constitución, además, a diferencia de la del 79, ha sido convalidada por el voto popular. Y eso la legitima. PUNTO.
Es mi parecer.
todo desastre que pasa en nuestro peru son culpa de los gobernates incapaces que quieren hacer del gobierno su chacra