El dios de los republicanos

In God We Trust - Foto stevendepolo

In God We Trust - Foto stevendepolo

Todos los candidatos republicanos aseguran que Dios les habló. A cada uno de ellos, lo persuadió a ser presidente de Estados Unidos.

Debe de haber algo de cierto porque lo dicen frente a la televisión, biblia en mano y con los ojos cerrados.

Podemos estar tranquilos de que Sarah Palin no se encuentre entre ellos. Dos años atrás, ante la cadena televisiva Fox, ella declaró que se dejaría guiar por Dios para tomar una decisión. Como se recuerda, la doctoral republicana aseguró una vez que, en vez de ser un continente, África era un país y estaba cerca de México.

Felizmente, los expertos en asuntos religiosos aseguran que hace unos días al volver a hacer la pregunta sobre su eventual candidatura, el Todopoderoso le susurró al oído: “Ni se te ocurra, hijita”.

El gobernador de Texas Rick Perry es otro de los que aseguran que Dios lo persuadió. Sin embargo, en sus desastrosas intervenciones televisadas no parece haber contado con un invisible ángel asesor.

Por su parte, la señora Michele Bachman parece tener mejores relaciones con la corte celestial. A ella, el Hacedor le presentó a quien sería su marido, un buen hombre que dirige una clínica para “curar” a los homosexuales mediante el poder de la oración.

Un eventual problema para la señora Bachman es el hecho de que su iglesia-la luterana evangélica de Salem-considera que el Papa es la reencarnación del anticristo. Sin embargo, no es algo insalvable. Como se sabe, el cardenal Ratzinger- hoy  Papa Benedicto-endosó el voto católico a George Bush para su segundo periodo presidencial. Para quienes no lo recuerdan, Bush lanzó su candidatura desde la fundamentalista Universidad Bob Jones que hace el mismo supuesto sobre el vicario de Roma.

Herman Cain, el rey de las pizzas ha revelado también que Dios se le apareció para ordenarle que candidateara. Humildemente, Cain se arrodilló llorando: “Has escogido a un hombre equivocado, Señor. Pero… ¿estás seguro?

Lamentablemente para él, ha comenzado a sonar confuso en sus últimas presentaciones luego de que diversas mujeres, empleadas suyas, amontonaran frente a su puerta una cantidad de denuncias por asedio sexual.

Newton Gingrich no dice haber recibido una orden celestial pero asegura-y esto es crucial en un país como USA- que Dios lo ha perdonado por sus dos divorcios y diversas relaciones extramaritales.

Por fin, Mitt Romney acaba de declarar que Dios ha fundado Estados Unidos para que dirija el mundo. Los sondeos comienzan a mostrarlo como primero en las intenciones de voto entre los precandidatos republicanos.

En lo que todos están de acuerdo es en debilitar el sistema de seguridad social de este país, convertir en permanente la exención de impuestos a los ricos, impedir el seguro universal de salud, imponer la idea religiosa de la creación en las escuelas y, por fin,  permanecer por tiempo indefinido en Irak y Afganistán.

Si Obama pierde, una de estas personas podría ser el próximo líder del mundo. Con cualquiera de ellas, el capitalismo muestra su verdadero rostro y sus reales mandatos, los cuales son: 1) No es ninguno de estos idiotas el que mandará en la Casa Blanca. Llegará allí alguno de ellos, pero representando a las grandes corporaciones. 2) La supuesta democracia inherente al sistema es una farsa. Sólo se puede votar por candidatos que significan lo mismo. 3) Una propuesta diferente carecería de dinero para inscribirse y de medios para publicitarse.4) Si milagrosamente, esa propuesta triunfara, los verdaderos dueños del poder la rodearían hasta hacerla suya.

Algo más:5)  Ahora hay que quitarle el Seguro Social a los trabajadores y engañarlos con el truco de que se les va a devolver sus aportaciones, 7) Ese dinero tendrá que ser puesto en el mercado de acciones para que de esa manera Wall Street se coma la torta, y los trabajadores jueguen su futuro y su vejez en ese casino de tramposos.

Cuando pase el tiempo, el capitalismo será recordado- con los sacrificios humanos y la trata de esclavos- entre las mayores aberraciones de la historia. El capitalismo es el verdadero dios de los republicanos.

Una rosa para las otras rosas

Rosa - Por Bruno. C.

Rosa - Por Bruno. C.

Desde hace meses, ha estado cantada la derrota de los socialistas en España.

Muy pocos se preguntaban sin embargo: ¿por que van a ser aplastados los socialistas?… Y la respuesta es sencilla: porque no son socialistas.

No quiero decir que la atribución de tal ideología sea condición para la victoria de alguien. Lo que ocurre es que en circunstancias como las que se viven en el mundo se requieren, además de posiciones firmes y talantes que desafíen la duda y la incertidumbre, una alternativa política que pueda diferenciarse de cualquier otra.

Y la verdad es que resulta bien difícil diferenciar a un “socialista” de un “popular”. Como los teólogos del cuento de Borges, los señores Zapatero y  Rajoy van a tener un serio problema de identidad cuando mueran y vayan  a donde les toque irse. San Pedro o el guardián del fuego eterno no van a saber exactamente quién es quién.

Apostados en las plazas, los “indignados” han estado asegurando durante meses que, gane quien ganare, el resultado va a ser el mismo y se va a concretar  en el recorte de la seguridad social y la disminución de los derechos laborales como supuesto ahorro para aliviar la crisis.

De acuerdo con un informe de las Naciones Unidas, unas 2000 millones de personas en el planeta viven con menos de dos dólares al día al tiempo que 6 millones de niños mueren pauperizados en lo que muchos califican como un nuevo holocausto.

En los Estados Unidos, tenemos la más avanzada tecnología médica del planeta. Sin embargo, unas 50 millones de personas carecen de seguro. Éste puede ser el destino de España bajo la conducción de unos o de otros.

Por lo tanto, éste debería ser el momento de los socialistas, pero no lo es porque no hay socialistas en España.

Mario Vargas Llosa, en un artículo llamado “Una rosa para Rosa” ofreció su voto para Rosa Díez, lideresa centrista. Según nuestro premio Nobel, la articulación de ese partido al triunfante derechismo de Rajoy impedirá que se deshagan las que a su juicio son las reformas sociales más avanzadas del gobierno socialista.

Entre ellas, menciona los matrimonios gays, la ampliación de la ley del aborto y los derechos de la mujer. A ellos, habrá que agregar- supongo- la propuesta de despenalizar las drogas. Es triste que toda la herencia del difunto socialismo sean algunas medidas para anestesiarnos y para hacernos olvidar que el viejo partido de Pablo Iglesias planteó alguna vez la desaparición del capitalismo y la creación de una sociedad feliz.

Pero es una gran idea escribir artículos para enviar rosas, y quiero servirme de ella para hacerlas llegar a otras Rosas.

Que les llegue una rosa a Rosa Vargas, Rosa Núñez, Rosa Miranda, Rosa Hernández, Rosa Rodríguez y todos los miles de Rosas que están haciendo de “chachas” limpiando casas y barriendo hoteles en París, Nueva York, Berlín, México y San Francisco porque sus títulos universitarios no les han valido en España para conseguir un trabajo estable.

Que le llegue una rosa en el cielo a la joven Aída de la Fuente, a quien en 1934 la llamaban la rosa roja de Asturias. Esta socialista, roja de verdad, sólo contaba 16 años de edad cuando se enfrentó con una ametralladora en la entrada de Oviedo a las descomunales tropas del general Franco durante la revolución minera. Como buena asturiana, no dejó de disparar sino hasta el momento en que la rodearon y le dieron muerte.

Que le llegue una rosa a Rosa. Supongo que así se llamaba la mujer que fue a despedir a su hijo en el puerto de Gijón pues este partía hacia América en busca de trabajo, cansado de buscarlo en su tierra nativa. Rosa es hoy una estatua de bronce. No he visto mujer más triste en el mundo. Sus ojos y su mano derecha señalan el mar y el horizonte por donde todavía espera que regrese su hijo. La llaman “La loca del Rinconín.”y es la madre de todos los desocupados que hoy se convertirán en emigrantes.

“Clase política” y voto preferencial

Llegada del virrey del Perú - Foto Edubucher

Llegada del virrey del Perú - Foto Edubucher

No aparece en el Diccionario de la Academia. No existe dentro de las ciencias sociales. Ningún otro glosario la consigna. Y sin embargo, hay mucha gente y periódicos que hablan de una supuesta “clase política.”

El término nació en España. En una revista de chismografía, lo inventó un periodista “del ambiente” para incluir entre condesas y modelitos a cierto congresista cuya sonrisa enigmática y elegante vestido a rayas llenaban toda una página.

“Es un Adonis”, decía el diarista, y dejaba a un lado la posición ideológica y la línea para lanzarse a una loca y embelesada descripción física de su héroe. Por fin, una frase remataba el texto: “Es un guapísimo representante de nuestra clase política.”

De esa manera, no muy ortodoxa, nació la expresión. Pudo haberse llamado orden, raza, condición, tipo, especie, familia o ralea, pero los caprichitos del escriba madrileño nos han donado una supuesta “clase política”.

Para la sociología, esa frase es una aberración. La palabra “clase” indica una posición dentro del sistema económico. Ser dueño de los medios de producción u operarlos, recibir o pagar salarios es lo que diferencia a una clase de otra. ¿Qué tiene de clase la “clase política”? Absolutamente nada.

En el Perú, la expresión designa a lo que siempre hemos llamado las cúpulas de los partidos políticos.

Tal vez por haber sido el centro de un virreinato, el Perú es el más centralista de los países latinoamericanos, y esta tendencia –accionada por la “clase política”- es el tumor que hace metástasis en el vientre de la democracia.

Las cúpulas de los partidos, instaladas en la capital de la república, (o mejor dicho, la clase política) designan todo lo que haya que designar. Son ellas las que nominan las candidaturas a todos los cargos sujetos de elección. Desde la capital, la CP señala quiénes van a ser los candidatos a alcaldes en todo el país. Entre los aspirantes al Congreso, Lima determina quiénes van a ir en los primeros puestos de la lista, o sea los que necesariamente serán electos. ¿Puede llamarse democracia a un sistema en el que el pueblo recibe las cartas marcadas?

Recuerdo lo que alguna vez dije sobre la “clase política” porque da la impresión que, de un momento a otro, la misma ha sacado las garras. No otra cosa se puede pensar cuando los congresistas muestran tan compacta mayoría para eliminar el voto preferencial.

Esa modalidad de sufragio le permite al elector decidir a quién escoge para ser elegido dentro de todos aquellos que le presenta su partido. Vale decir que, aunque le ofrezcan las cartas marcadas y un orden determinado por la cúpula, el ciudadano de a pie determina quién debe ser electo.

El Voto Preferencial fortalece la democracia interna de cada partido y debilita a las cúpulas.

Sin embargo, según lo indica el representante de la Comisión de Constitución del Congreso, eliminando el Voto Preferencial, “cada partido o alianza política presentará a sus candidatos en un orden de preferencia que no puede ser modificado por el elector. El elector sólo podrá emitir su voto por dicha lista, evitando agregar un candidato o mezclar su preferencia con candidatos de otras listas.”

Eso significa restarle poder al elector y concentrar la decisión en la cúpula de cada partido que decidirá el orden de la lista y sabrá antes que todo el Perú quiénes serán los elegidos.

Ojalá que nuestros legisladores nos expliquen sus razones o lo piensen dos veces. Tal vez deberían recordar que las protestas de los “indignados” han nacido y están enfiladas en otros lados del mundo contra los detentadores del poder político, contra los representantes que quieren relevar y degradar a sus representados.

Ojalá que no amanezcamos uno de estos días con cientos de tiendas de campaña repletos de “indignados” contra la clase política.

Otra vez, el mes del Escorpión

Escorpio - Del Libro de la horas - Falstof Master, Bodleian Library, Oxford1440-1450

Escorpio - Del Libro de la horas - Falstof Master, Bodleian Library, Oxford1440-1450

Hace ya una semana que la Tierra navega por el reino purpúreo del Escorpión, y esto ha de traer sus consecuencias. Un color desconocido baja misteriosamente de la galaxia, se posa sobre nuestros rostros y nos hace más extraños de lo que habitualmente somos. Para todos los nacidos entre el 23 de octubre y el 22 de noviembre, es el vaticinio de un destino que supuestamente compartimos y que nos hace incansablemente similares.

La irrupción de Marte y de Plutón sobre los cielos durante este tiempo nos depara algunos fenómenos inusuales y la sensación de que acaso no caminamos sobre el mismo planeta. “Éste no es el mismo mundo”, me dije algún noviembre juvenil en Trujillo, cuando los vientos de San Andrés amenazaban llevarse la torre de la catedral. En Europa, durante mis tiempos de estudiante, el Escorpión siempre trajo consigo la primera tormenta del invierno y eso me obligó a permanecer bajo techo en Madrid el día de mi cumpleaños, o a conocer en París las excelencias de un vino siempre nuevo, el Beaujolais Nouveau.

De ser cierto lo que proclaman los horóscopos, los “escorpiones” debemos ser apasionados e intuitivos, misteriosos y sensuales, silenciosos y temibles. La filosofía. la poesía esotérica, la alquimia, el espiritismo, el espionaje, la química, la cirugía y la magia negra son las actividades que se asocian con este signo que ha tenido representantes tan famosos como Mata Hari, Goebbels y Eduardo VIII, Richard Burton, León Trotsky y Madame Blavatsky, Galileo, Martín Lutero y San Agustín.

El águila, el ave fénix y la serpiente son sus símbolos; el topacio y el ópalo, sus piedras preciosas y, por fin, sus signos compatibles son Cáncer, Virgo, Piscis y Capricornio. De todo ello, y de que había nacido bajo “el más luminoso y el más temible de los signos”, me enteré al cumplir 12 años de edad, pero mi racionalidad de entonces se opuso a la idea de que sólo existieran doce tipos de personas y que cada grupo estuviera condenado a parecerse y a vivir el mismo destino, a dar los mismos pasos y a imitarse en la tierra y en el cielo, por los siglos de los siglos, y por siempre, jamás.

Había, sin embargo, un club escorpiónico más exclusivo llamado el “decanato”. Por haber nacido el 13 de noviembre, yo pertenecía al segundo, (del 3/11 al 13/11) y, según ello, alcanzaría alguna fama cuando fuera adulto pero tendría muchos problemas con mujeres, lo cual me pareció divertido pero no muy agradable. Lo que sí no cuadraba conmigo era la descripción física de acuerdo con la cual, como a todos los nativos de este decanato, una cicatriz predestinada me cruzaría la frente.

Me miré en el espejo, y no la tenía. Después de eso, del Tesoro de la Juventud pasé a Verne, Dostoiewsky, Voltaire, Renan y Balzac, hasta que la lectura me enfermó de racionalismo cuando tenía 15 años, y todo el tiempo de la adolescencia me reí de la posibilidad de que la famosa marca me apareciera sobre la frente una mañana como fruto de algunos malos sueños y de otros peores pensamientos. Sin embargo, todavía no me había salvado de ella.

Exactamente al cumplir los 18 años de edad, en la universidad de Trujillo, me batí a duelo con mi amigo Juan Morillo Ganoza. A pesar de que los periódicos, la radio y algún obispo nos calificaran de anacrónicos o nos excomulgaran, una diferencia insalvable de opiniones sobre el ritmo de la prosa en Guy de Maupassant nos empujó a buscar, en el terreno de la espada, la solución del conflicto. Juan recibió una estocada en la garganta. A mí, su espada me tocó la frente y me dejó, encima de la ceja izquierda, la cicatriz que tanto tiempo me había estado esperando.

Euscorpius italicus bajo luz ultravioleta

Euscorpius italicus bajo luz ultravioleta

Una simple casualidad no me iba a convertir en crédulo. Para desmentir a los horóscopos, y acaso también por vanidad masculina, durante varios años me di a la tarea de frotarme la frente con crema de nácar y jugo de limón. Me acuerdo que el día en que recibía mi título de abogado, a los 24 años, me estaba poniendo la corbata cuando el espejo me devolvió una frente libre de cualquier mácula. El hombre ha burlado al destino, me dije, y decidí que algún día iba a contar esa experiencia.

Sin embargo, aquella misma tarde, una Land Rover se estrelló contra mi carro en una intersección de calles. Mi carro de entonces era un Volvo azul y poderoso, y eso me salvó la vida a pesar de haber dado varias vueltas de campana, pero no me puso a resguardo del temible Escorpión. Una cicatriz nueva se dibujó sobre la antigua, y desde entonces no he tratado de borrármela.

No sé si ahora creo en el Zodíaco, pero mi amigo Teodoro Rivero-Ayllón, que el año pasado me envió un e-mail desde Pekín la noche de mi cumpleaños, me dijo que en ese instante, del cielo oriental, estaban lloviendo estrellas, como suele ocurrir en este mes extraño. Otras coincidencias se añaden en el hecho de que algunos de los mejores amigos de toda mi vida, los poetas Isaac Goldemberg, Rodolfo Hinostroza, Elqui Burgos y Marco Antonio Corcuera, así como Tania Libertad, Raúl Bueno, Jorge Cornejo Polar,  Juan Vicente Requejo, Alberto Escobar y Alejandro San Martín, han nacido en la misma semana. ¿Podría añadir que varias veces he estado a punto de casarme con algunas mujeres maravillosas que, por casualidad, nacieron el mismo día de noviembre? Si lo cuento, van a creer ustedes que es un cuento.

Signo de escorpio en el zodiaco

Signo de escorpio en el zodiaco

Y no lo es. Es el “Correo de Salem” que les envío mientras pasa sobre el planeta la cola escarlata del poderoso signo, y su sombra trae consigo, además de recuerdos dulces y de huracanes en el Caribe, las huellas del camino al cielo que siguió mi madre un 11 de noviembre, y los pasos de mi prima María del Pilar, que se perdió el 14 en la escalera que conduce hacia el largo sueño de Dios. Que Dios esté con ellas y con nosotros, ahora que faltan algunas semanas para que la Tierra ingrese al mar de Sagitario.