Los compañeros

Los fusilamientos de Chan Chan - Felipe Cossío del Pomar.

Los fusilamientos de Chan Chan - Felipe Cossío del Pomar.

El primer recuerdo de la vida política del Perú me llega hasta uno de los días amargos de la dictadura del general Manuel A. Odría.

En mi pueblo, Pacasmayo, no había servicio eléctrico sino durante la noche. Sin embargo, mi padre y un grupo de sus amigos instalaron una batería de carro en mi casa para poder escuchar a un peruano de leyenda que les hablaba en esos momentos desde Bogotá.

Víctor Raúl Haya de la Torre había permanecido cuatro años asilado en la embajada de Colombia en Lima. El gobierno había cortado por meses el servicio de agua y desagüe de esa casa. En diversas oportunidades, se esperó el ataque final de las patrullas militares que cercaban esa sede diplomática.

En ocasiones, el líder del Apra había renunciado al generoso amparo que le ofrecía el país vecino, pero sus anfitriones lo obligaron a quedarse. Más importante que las relaciones con una dictadura era el apego de esa nación a la libre expresión de las ideas y, por otro lado, habían comprometido su apoyo a un perseguido, y los colombianos son fieles a su palabra.

Con el “Viejo” a punto de ser liquidado físicamente y con sus líderes, encarcelados o el exilio, era peligroso ser aprista. Millares de peruanos que alzaban el pañuelo blanco y proclamaban los principios izquierdistas de ese partido vieron llegar la cárcel, la pobreza, la persecución e incluso las ejecuciones sin juicio como única compensación por su entrega a una causa de libertad y justicia.

En mérito de una política que por desgracia se ha repetido en diversos gobiernos del Perú-uno, incluso, autodenominado aprista-la lucha por la justicia social era satanizada como apro-comunista, y quienes se comprometieran en ella eran llamados “terroristas”, y  no podía tener seguros ni su libertad ni su vida.

La defensa por parte de los gobiernos de las haciendas –criminalmente feudales- y el petróleo –entregado a la “sagrada” inversión extranjera- se apoyaba en una política de militarización del país y criminalización de los movimientos sociales.

Para recordar tan sólo un hito de la tragedia de este partido, el 24 de diciembre de 1931 a medianoche el ejército ingresó en el local aprista de Trujillo y ametralló sin piedad a las mujeres y los niños que celebraban con chocolate la Nochebuena.

En respuesta a ese y otros crímenes, el 7 de julio de 1932, armados tan sólo de machetes y de su bravura, los compañeros de esa ciudad se apoderaron del cuartel militar para comenzar una revolución que acabara con la tiranía de Sánchez Cerro e iniciara el tiempo del cambio y de la justicia.

Para aplastarlos, por aire, mar y tierra, las fuerzas armadas sitiaron a la ciudad insurrecta que opuso brava resistencia durante toda una semana. Al final, miles de trujillanos fueron fusilados frente a los paredones de Chan Chan.

Todo esto puede parecer historia pasada. Sin embargo, muchos apristas de hoy creen que la catástrofe actual del partido no es sólo electoral, sino ética. La vanguardia denuncia que la pasada administración fue aprista solo de nombre, pero que abandonó los principios revolucionarios del partido y terminó colocándose en una posición ideológica de extrema derecha, antagónica a la de sus fundadores.

Los “compañeros” fueron antaño la reserva moral del país. ” eran la mayor parte de los peruanos y tenían razón para sentirse orgullosos. Además de la proverbial valentía del pueblo aprista, mucha de la gente más inteligente y generosa militaba en sus filas. Un filósofo que reveló la genialidad de Vallejo y que descubrió la razón de ser de nuestra América- Antenor Orrego había desechado toda posibilidad de éxito en cualquier universidad europea y, más bien, penaba una larga carcelería en la isla de El Frontón por razón de sus ideas.

El propio “compañero jefe” era un intelectual respetado en todo el mundo. Además, pudo haber llegado a ser presidente del país por un camino más corto del que su pasión justiciera le ofreció, pero escogió la senda más difícil.

“A Palacio llega cualquiera, porque el camino de Palacio se compra con oro o se conquista con fusiles.-dijo una vez- Pero la misión del aprismo era llegar a la conciencia del pueblo antes que llegar a Palacio.”

Por entonces, el doctor Fernando Viaña, mi tío, contaba en su consultorio odontológico de Lima con una paciente muy especial. Era la señora Mabel Farro, paisana suya y “amiga íntima” del general Odría.

“He notado que le falta un teléfono, doctor… Si usted lo desea, la próxima semana puede tenerlo.”

Mi tío sonrió ante lo que supuso tan sólo una fineza de la dama. En esa época, conseguir una línea tomaba dos o tres años. Sin embargo, la señora llegó a la próxima consulta con una enorme sonrisa:

“Ya se lo conseguí, doctor. He hablado con Alejandro (el director de gobierno) y me ha aconsejado que usted busque un aprista con teléfono… Usted lo denuncia y le entregamos un teléfono.”

Mi tío sonrió, y por supuesto no aceptó. El también era aprista.

En el receptor de radio con batería de carro, mi padre y sus amigos escucharon a Víctor Raúl que llegaba a Bogotá luego de su largo y peligroso asilo.

“Es el jefe. ¡Qué bien está! ¡Qué bien habla!”-dijeron los compañeros. Yo solo escuchaba algunas palabras ininteligibles y perdidas entre los murmullos de la atmósfera. Ese día me enteré de lo que significaba guardar durante toda la vida una fe y una esperanza.

Otro sol es el sol de Pacasmayo

El sol de Pacasmayo - Foto Lothar Busse

El sol de Pacasmayo - Foto Lothar Busse

“Otro sol es el sol de Pacasmayo” comienza la canción que, hace algunos años, compuse junto al salsero Beto Villena y al lado de la histórica orquesta Sonora Matancera que, por entonces, él dirigía.

Sin embargo, no quiero ni puedo recordar esa canción. Me lo impide la noticia temible de que, si se termina de construir la planta de residuos tóxicos, el primer puerto en ser envenenado será Pacasmayo.

La contaminación de la vida marina se extenderá, en ese caso, desde Pimentel hasta Chimbote, hasta hoy la mayor zona pesquera del Perú.

Como lo denunciaba anteriormente, la empresa española BEFESA está construyendo en Cerro Chico, a dos kilómetros del mar, un gigantesco basurero de tóxicos provenientes de las explotaciones mineras de Cajamarca, La Libertad y Ancash.

Las últimas noticias que vienen desde la zona afectada nos cuentan que el párroco de San Pedro de Lloc, Ronald La Barrera, oficia este domingo una misa para pedirle a Dios que proteja el medio ambiente y la vida. Al día siguiente, el 20 a las tres de la tarde, la población va a movilizarse hasta los alrededores de la planta.

A nuestro pedido, el alcalde provincial Frederihs Buccelli, nos explica que, como evidencia de su mala intención, la transnacional ha hecho gestiones y consultas en otra provincia del departamento, y sólo conseguido el rechazo de las autoridades y de la sociedad.

De acuerdo con el burgomaestre, BEFESA tramitó el año pasado un estudio de impacto ambiental “de manera sospechosa e irregular, utilizando a terceros y evadiendo su identidad corporativa ante la autoridad de manera tendenciosa.”

Más aún, la municipalidad ha anulado todos los certificados que esta empresa obtuvo irregularmente. Para remate, no se le ha otorgado ninguna licencia de funcionamiento. Por el contrario, se le ha denegado el certificado de compatibilidad de uso.

Pero BEFESA sigue construyendo.

De producirse una filtración, en la gigantesca área del basurero tóxico, aquello significará la contaminación de los peces con enfermedades transmisibles al ser humano, entre las cuales figuran el cáncer cerebral así como daños irreversibles en el corazón, el sistema respiratorio y el sistema nervioso. Esos efectos y una posible lluvia ácida tendrían como primer escenario una zona comprendida entre Pimentel y Chimbote.

La municipalidad provincial exige que se detengan las obras. Ha pedido revisión de los actuados y ha cursado quejas ante el Ministerio del Ambiente, la Fiscalía de la Nación, el Ministerio de Salud, la Defensoría del Pueblo y otros órganos jurisdiccionales.

De todas esas instituciones, la sociedad civil espera “un dirigente proceder para bloquear la pretensión ilegal.” Al igual, la municipalidad está segura de que los operadores de justicia identificarán y sancionarán a los responsables de los probables actos de corrupción y del evidente atentado contra la salud y la seguridad pública.

A varios poetas peruanos recuerdo cuando, desde aquí lejos, evocó los mares de mi tierra. El primero es Abraham Valdelomar. Después me llegan los versos de Alcides Spelucín: “!Puertos de Dios, tirados como caracoles, sobre la arena parda, por aquí, por allá!…

Por fin, nada más en agosto del año pasado, Mirko Lauer, buen poeta, escribió un artículo-El alma de los puertos abandonados-en el que hace un recorrido por las costas del Perú y dice que “Pacasmayo es el más bello de estos puertos, tiene el mejor malecón y se ha mantenido como una pequeña ciudad de cuidadosísimas casonas del siglo XIX, todavía habitadas por familias celosas de su identidad portuaria.”

Todo eso-la poesía incluida-está en peligro. A la constructora BEFESA la están enjuiciando en Andalucía y en México por las decenas de curiosos accidentes que ha producido su búsqueda ávida de dinero y su desprecio infame del medio ambiente y de la vida humana.

Si todo esto fuera poco, el alcalde provincial denuncia que también se está poniendo en peligro el gran potencial que esas tierras tienen para la agricultura y la agroindustria. Debe de ser por todo esto que no termino de recordar esa canción que dice “Otro sol es el sol de Pacasmayo.”

La estrategia del miedo

Cuarto del rescate de Atahualpa en Cajamarca - Foto Antonio Velasco

Cuarto del rescate de Atahualpa en Cajamarca - Foto Antonio Velasco

Cada vez que hay una protesta social en el Perú, los medios afines al poder económico emprenden campañas que tienen por objeto desviar la atención.

Cuando leí las noticias sobre Cajamarca, me pregunté:¿Qué campaña se emprenderá para hacernos olvidar que una región muy extensa del país puede estar a punto de ser envenenada? ¿Qué hará la prensa para que pase inadvertida una marcha de protesta social  que recorre la mitad del país?

Se me ocurrió que los diarios iban a descubrir la imagen de un santo llorando sangre en alguna vivienda de Lima. O tal vez, la TV mostraría la luz de una nave interplanetaria descendiendo sobre las pampas de Nazca.

No hubo santos ni marcianos, pero dos jóvenes chilenos fueron detenidos y acusados de espionaje en incidentes extraños… Debe suponerse que el país vecino, por tacañería, ha abandonado la alta precisión de los satélites y aviones militares para encargar a dos chicos mochileros, armados tan sólo de sus celulares, la tarea de espiar.

Tal vez la foto que aparecía en la pantalla de aquellos no era la de la preciosa Camila Vallejo, sino la de Kenji Fujimori o la del representante Carlos Bruce. Aquello tan sólo indicaría que en vez de ser émulos de James Bond, los jóvenes presos tenían un gusto algo raro.

El intento de revocar a la alcaldesa de Lima es otra de las manipulaciones que se están usando. La valiente actitud tomada por Susana Villarán para poner orden- y acaso civilizar- la selva urbana fue descartada para sólo mostrar encuestas con resultados en su contra. Si todas las portadas la atacan, es bien fácil pasar después y hacer preguntitas a los lectores de portadas en los kioskos.

Por fin, los periódicos y la televisión enfilaron contra los gustos gastronómicos de un escritor. Aquél había afirmado que la comida peruana es indigesta y que tiene muchos carbohidratos… Luego de todo lo que se ha dicho y escrito contra él, supongo que si se le condena por antiperuano se le va a obligar a probar una dieta de por lo menos seis meses a punta de tacu tacu con rocoto relleno.

Por fin, se ha recurrido a la estrategia del miedo. La ola de macartismo e intolerancia que se ha desencadenado amenaza los fundamentos de la democracia. En el Perú de hoy parece obligatorio- para cierta prensa-que nos declaremos de acuerdo con todo y que, sobre todo, digamos que a la inversión extranjera no hay que tocarla ni con el pétalo de una rosa.

Quienes no pensamos así, estamos en peligro. Según los medios, la defensa del agua y de la naturaleza es promovida por comunistas. La Comisión de la Verdad, para ellos, es una sospechosa mezcla de caviares que emitió informes exagerados.

Si los textos educativos mencionan las conclusiones de la CVR pueden ser tachados de adoctrinar a los niños. Razonar sobre las demandas contra el estado de parte de una comisión internacional sin condenarlas de plano resulta, también según ellos, antiperuano.

Cualquier persona en sus cabales prefiere la discusión política, y no las bombas ni las balas. Habría que estar loco para preferir el terrorismo. Sin embargo, la búsqueda de un día especial “contra el terrorismo” a la que se ha dedicado el parlamento nace sesgada por una visión parcial de lo que significa ese fenómeno.

¿Cómo es posible que en la misma participe el hijo de un hombre que ha sido condenado por genocidio es decir por haber ejercido una de las formas más temibles del terrorismo? Y en cuanto a la fecha… ¿no podría ser también el día en que secuestraron, asesinaron e incineraron a los estudiantes de la universidad de la Cantuta?… ¿O no es terrorismo de la dictadura el genocidio brutal de la guerra sucia? ¿No será que todo lo que se pretende es usar ese epíteto contra cualquier ciudadano que tenga convicciones de izquierda?

Confío en el nuevo gobierno peruano. Estoy seguro de que no va a dejarse persuadir por los aullidos represores de la prensa que lo amenazó y calumnió de la misma forma que hoy lo hace con quienes mantenemos disenso e independencia. Estoy seguro de que preferirá el civilizado diálogo democrático.

“Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra…” escribía yo la semana pasada citando el “Cántico de las criaturas”. Un lector, influido acaso por la manipulación de la derecha, me escribió preguntando si el tal Francisco de Asís era un terrorista. Le respondo que era un santo. Y que no lo llamé “san” porque podemos llamarlo así quienes lo tratamos de tú, y hablamos de tú también con la madre tierra.

BEFESA, Conga y la destrucción del paraíso

Sustancias tóxicas

Sustancias tóxicas

Tenía yo cinco o seis años cuando me enteré la ubicación exacta del paraíso. Además me encantó saber que el mismo estaba en mi tierra.

Estaba en lo cierto.

El río Jequetepeque, que baña el valle en que nací, carece de agua. Sólo la tiene en el verano cuando el calor deshiela los glaciares andinos. Y sin embargo, el valle ha sido tradicionalmente el primer productor de arroz del Perú…Y eso, a pesar de que el arroz es una planta acuática que nace y crece sumergido en las lagunas artificiales que mi gente diseña cada verano. Ello, por cierto, evidencia que mi gente sabe vivir en el paraíso… o completar la obra de Dios.

En la bahía de Pacasmayo, mi vida se hizo una sola con la arena, los vientos, las gaviotas,  las algas, los cangrejos, los ancocos, las olas prodigiosas, la voz secreta y el canto sublevante del mar.

Año tras año, he regresado a mi tierra, y siempre he comprobado que es el mismo paraíso que forjó mi infancia. De un momento a otro, sin embargo, todo eso va a ser destruido, envenenado, contaminado y maldito.

BEFESA , una transnacional ligada al consorcio español ABENGOA, está construyendo, de manera casi clandestina, una gigantesca planta de residuos tóxicos de alta peligrosidad cuyo funcionamiento puede ocasionar daños graves consecuencias para la vida, la salud, la naturaleza y el medio ambiente en nuestras poblaciones.

El Cerro Chilco es una colina que veneraron nuestros antepasados. Está situado en el extremo norte del valle y muy cerca del mar. Ahora va a ser la cloaca del norte. Allí, BEFESA excava “vasos” donde se acumularán los tóxicos llevados desde las explotaciones mineras de Cajamarca, La Libertad y Ancash.

Si se produce una filtración, aquélla alcanzará la playa que se encuentra a sólo dos kilómetros de distancia. La liberación de los gases venenosos produciría una nube letal y una lluvia ácida que cubrirían una extensa región de la costa peruana.

En los peces, aquello significaría tumores cancerígenos y enfermedades transmisibles al ser humano. Los males más conocidos son el cáncer cerebral, la supresión del sistema inmunitario, el daño irreversible del corazón, del sistema nervioso y del sistema respiratorio

BEFESA y ABENGOA tienen mala fama en el mundo. En la propia España, han ocasionado más de una decena de accidentees. Por su parte, los pobladores cercanos y los activistas del Greenpeace están intentando el cierre definitivo del vertedero de Nerva, en Andalucía. En México, el gobierno clausuró la planta de Zimapán, y las trasnacionales aún en ese caso pretenden ganar dinero. Han entablado un juicio multimillonario contra el estado.

En este momento, la Municipalidad Provincial de Pacasmayo ha dejado sin efecto las autorizaciones utilizadas por esa empresa por ser todas ilegales y obtenidas de manera sospechosa. Entidades estudiantiles, gremiales y religiosas se han plegado a la protesta.

Mientras escribo, miles de integrantes de la Marcha del Agua deben estar pasando por la provincia. Ellos exigen un verdadero estudio ambiental -no pagado por la parte interesada- antes de ejecutar el proyecto minero Conga. Si la administración peruana reitera que aquél va a realizarse “sí o sí”, eso significa que no se piensa respetar estudio alguno.

En el supuesto de que Conga se ejecute y contamine las aguas, las del río Jequetepeque con sus inmensos sembríos serán las primeras en llevar a la costa la maldición y la muerte.

“Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual sostiene el gobierno y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba.”-canta Francisco de Asís en el Salmo de las criaturas. No creo que ni él ni la gente que lucha por la conservación del ambiente sean “popotianos”, ni merezcan como ha sugerido la doctora Hildebrandt, un baño de sangre. El paraíso tiene que seguir viviendo en nuestra tierra.