La loca de España

La lloca ´l rinconín - Foto Malú

La lloca ´l rinconín – Foto Malú

La llaman “La loca del Rinconín”. Es la mujer más triste que he visto en mi vida. Está de pie en la playa de Gijón, Asturias, y mira el horizonte. Trata de ubicar allí los recuerdos de su hijo que se fuera de España hace ya tiempo en busca de mejores oportunidades o quizá tan sólo de algunas ilusiones.

Dos estatuas perpetúan en el mundo la historia de los migrantes durante el siglo XX. Una es la estatua de la libertad en Nueva York que, de acuerdo con el poema, ofrece amparo y sueños a quienes todo eso han perdido. En nuestros días, con una muralla en la frontera y con leyes racistas en diferentes estados, esas palabras parecieran estar siendo borradas.

La otra es ésta de Asturias. En el idioma de esa región española,  se llama  “lloca” (loca) a una escultura colocada en la bahía de Gijón en 1970 para simbolizar a las madres que esperan al hijo ausente.

La loca está y no está. Aunque su cuerpo de bronce sigue plantado en España, su alma y sus sueños vagan por tierras extranjeras. Acaso piensa en las dos monedas de oro- toda su fortuna- que cosió en el abrigo azul del viajero, y sabe que si aquél tiene dificultades acaso las solucionará con ellas.

Recuerdo a la loca porque estoy leyendo noticias de España. De acuerdo con ellas, la caída actual de la población es la mayor en cuarenta años.  Hacia la mitad del siglo, se empequeñecerá de manera abismal.

La primera causa de la reducción de los nacimientos se encuentra en el descenso del efectivo de mujeres en edad fértil, causado por la crisis de natalidad de los años 80 y principios de los 90. Sin embargo, es evidente que la brutal crisis económica está enviando a los jóvenes a ultramar.

Responde de ello la parálisis del mercado nacional cuya sangría en el empleo no se ha detenido.

Añaden las previsiones que la tasa de dependencia se elevará hasta el 58% en diez años y alcanzará a situarse en el 99,50%. Así, en 2022 habrá diez personas en edad de trabajar por seis parcialmente inactivas, es decir, de menos de 16 años o más de 64. El dato se dispara en 2052 con una persona en edad de trabajar por otra que no estaría.

Las previsiones más pesimistas afectan a Galicia, Castilla y León, Asturias, País Vasco, Aragón, Extremadura, Cantabria y La Rioja, donde el número de fallecimientos pronto superará al de nacimientos.

Conozco Asturias y viajo en estos días para Oviedo, su capital.He ofrecido clases en su universidad en 2006 y 2008, y ahora me invitan a dar una charla. En la milenaria ciudad, conocí a Woody Allen quien es ciudadano de honor y premio Príncipe de Asturias. Nos vimos en la calle de las Milicias Nacionales donde tiene un monumento. Me acerqué a saludarlo. Por su parte, creyendo que yo le iba a pedir un autógrafo y para fingir modestia, me dijo: “Asturiano, yo te lo pido. Fírmame aquí”. “Disculpe”, le respondí, “no le puedo firmar ese papel porque mi editor me lo ha prohibido.”

Recuerdo que este profeta del pesimismo dijo una vez que: “la humanidad se encuentra ante una encrucijada. Una senda lleva hacia la desesperación; la otra hacia la extinción total. Recemos para que tengamos la cordura de escoger correctamente.”

Y sin embargo, estábamos en Oviedo. En su territorio, trescientos locos asturianos comandados por el rey Pelayo detuvieron a pedradas a un ejército de miles de árabes que, debido a ello, no pudieron llegar al extremo norte de la península. Gracias a ellos, en la batalla de Covadonga, se salvó España y se comenzó la tarea larga pero triunfal de la Reconquista. España no está perdida.

Abogados y escritores

Al Dr. Eduardo González León, mi padre

En la casa de mi infancia había un cartelito colgado por mi madre que decía: “Dios mío, ojalá que en esta casa no entren ni médicos ni abogados”.

Abogados y leyes

Abogados y leyes

Sin embargo, un abogado entraba y salía todos los días de casa. Era mi padre. Además, mamá tenía dos hermanos abogados, Y por fin, muchos años después, yo recibiría el título que me recomienda defender “las mejores causas” y también lo haría en su momento mi hija Anabelí. Todo lo cual revela el excelente sentido del humor de mi madre y ofrece la evidencia de que existen ciertas enfermedades de familia.

Como es normal entre los abogados, escribí poemas durante la adolescencia, y acudía con interés vehemente a las audiencias penales y a las clases de derecho de familia, pero tan sólo para inspirarme en ellas. Tiempo después colgaría en mi estudio el doctorado en literatura junto a mi poco usado título profesional de abogado, pero nunca olvidaría ciertas nociones jurídicas que han sido fundamentales en mi tarea de escritor y en mi pretensión de ser un hombre decente.

Ello se debe a un consejo que me dio mi padre cuando advirtió que mis pasos iban por el descarriado sendero de la literatura.“Es evidente que vas a ser escritor”- me dijo y añadió: “Por lo tanto, es preciso que leas con amor y atención el Código Civil. Fíjate bien cómo está escrito: no hay un solo adjetivo en sus páginas. No hay una sola palabra que sobre… y no hay ninguna que falte. Solamente cuando escribas así, serás de verdad un escritor.”

Y eso es lo que he intentado hacer toda la vida y lo que me ayuda a saber si mi prosa es limpia y si mi texto convence, deleita o inspira. Tal es también la madera de la que están construidos los recursos del litigante cuando tratan de ser eficaces y los mandatos del juez cuando son completos, en ambos casos cuando los textos se escriben por apetito de justicia y no por gula de palabras.

Viajo en estos días a España invitados por las facultades de Derecho de la Universidad de Catalunya y la de Oviedo para dictar algunas charlas sobre “Derecho y Literatura”. Esa es la razón de estos recuerdos.

Hay algo que mi padre añadió: “Si de todas maneras también quieres ser abogado, estudia y aprende bien la noción del acto jurídico, y lo serás. De paso, eso te servirá para saber si eres un hombre correcto.” Para los profanos, al decir “acto jurídico”, mi padre se refería a las relaciones consensuales en mérito de las cuales dos o más partes se ponen de acuerdo para establecer un contrato, armar una empresa, casarse, arrendar una casa, comprar un bien u ofrecer un servicio, vale decir para que los hombres hagan el milagro cotidiano de edificar una sociedad y de vivir en armonía.

Cuatro son sus elementos: sujeto legal, objeto posible, fin lícito y observancia de la forma prescrita por la ley, y aunque este correo no pretende ser un artículo jurídico, creo que todos ellos se sintetizan en el respeto a la voluntad de las partes que es la expresión del primer bien

de la vida, la libertad; y ella, la libertad, es la que nos junta incansablemente y la nos hace más humanos y mejores integrantes de un mundo en el que nuestra misión es obrar con amor y crear una sociedad realmente justa.

Poco tiempo he ejercido la profesión de abogado, pero todo el tiempo vuelvo a los principios jurídicos que me hacen saber si mis acciones son correctas, y siempre trato de escribir como lo aprendí en Código Civil, y por todo eso, vuelve a mi recuerdo la imagen de mi padre levantándose de la mesa del almuerzo para atender a un cliente. “Discúlpame- le dice a mi madre- pero debes entender que un abogado es como un sacerdote, y debe llevar la paz a quienes la necesitan.”

El crimen y la amnesia

En la mitología grecorromana, se supone la existencia del Lethes, el río del olvido. Quienes lo atraviesen, pierden la memoria.

Durante su campaña en España, los romanos lo identificaron con el río Lima. Por ello, en plena guerra, los soldados se negaron a cruzarlo. Por fortuna y para hacer frente al terror de sus subordinados, el centurión Décimo Junio Bruto pasó a nado hasta la otra orilla, y desde allí comenzó a llamar a los soldados, uno a uno, por sus nombres.

Dos acontecimientos políticos podrían hacernos suponer que los peruanos ya hemos perdido la memoria, y nada hay que pueda librarnos de la incurable amnesia.

Ellos son: primero, la noticia de que la Comisión de Gracias Presidenciales del Ministerio de Justicia ha admitido a trámite la solución de indulto presentada por los hijos de Alberto Fujimori a favor del ex dictador. En mérito de su próxima liberación, ya han aparecido en Lima carteles con el rostro del reo y la consigna “Fujimori, presidente 2016”.

La otra manifestación de amnesia son los ajetreos gubernamentales y legislativos para aprobar una llamada “Ley del Negacionismo”. En redundancia con la norma que prohíbe la apología del terrorismo, esta ley está destinada supuestamente a censurar y condenar cualquier expresión oral o escrita que justifique las acciones de los subversivos.

La ley del negacionismo que se cocina ahora no se limita a repetir con demasía la anterior disposición fujimorista. La enriquece. Ahora también será penado “menospreciar, hostilizar u ofender gravemente a un colectivo social.” Esos supuestos subjetivos servirán para impedir cualquier alusión a las decenas de miles de víctimas que sufrieron tortura o muerte por parte de los agentes del estado sin estar involucradas en absoluto con el accionar subversivo.

La ley del negacionismo servirá para justificar un “gobierno duro y fuerte.” Vale decir, para organizar legalmente la censura.

Las obras de César Vallejo, Ciro Alegría, José María Arguedas, Alejandro Romualdo e incluso las de nuestro premio Nobel Mario Vargas Llosa podrían ser “cuidadosamente analizadas” para mutilar o impedir la de edición de todo aquello que “ofenda gravemente a un colectivo social.” El periodista tendrá que temer la reacción del censor que lee por detrás de sus hombros, o del sargento que estudiará con lupa las posibles ofensas.

Los dos acontecimientos políticos, la excarcelación de Fujimori y la ley del Negacionismo parten de un supuesto: que nos hemos olvidado por completo de la sangre vertida en los Andes en una espantosa y étnica guerra sucia cuyas víctimas fueron principalmente quienes no podían defenderse, los ancianos, las mujeres, los hombres y los niños de las aldeas serranas.

Como lo dijo el fiscal Avelino Guillén: ” De forma paralela y simultánea, existía una estrategia clandestina, que era una guerra sucia, que consistía en la eliminación extrajudicial de presuntos subversivos. Los ejecutores de esa guerra sucia, todos, han reconocido que ellos eran un grupo de aniquilamiento de ejecución. Ellos ubicaban, capturaban y eliminaban. Ellos nunca tuvieron un solo detenido.”

Son las víctimas innombrables. Nosotros debemos ponerles rostro.

Me apresuro a citar al poeta español Rafael Alberti, antes de que su lectura quede prohibida en el Perú: “Si los condenas a muerte. Si los matas, ellos serán los seis clavos de tu caja. Mueran o no tú estás ya muerto, muerto ya, en la tapa de tu caja hay seis clavos”.

Cuando se pierde la memoria se pierde el futuro. No al encarcelamiento. No al negacionismo. No crucemos el río del olvido.

Elecciones USA: Yo decidí

El tío Sam

El tío Sam

Mientras usted lee está nota, Lupita, Francisco, Venustiano, Roberto, Juan, Carmen, Benedicto, Pancho, Jorge y Teodoro entre otros jóvenes estarán cumpliendo 18 años de edad en Estados Unidos.

Raúl Bueno, Elqui Rosendo Burgos, Isaac Bay, Eduardo Martín González, Andrea Yannuzzi, María Elena Miranda, Tania de Souza también se encuentran entre los 50 mil jóvenes latinos que este mes cumplirán la edad de votar …!Felicitaciones! El próximo año serán 60 mil.

Ellos sí votan.

La edad promedio del votante norteamericano es de un poco más de 55 años. Entre los latinos, más del 90 por ciento acude a las urnas.

Las estadísticas señalan que los votantes de origen hispano le han dado el triunfo al presidente Obama. Si además 50 mil personas se añaden cada mes a ese contingente, a partir de ahora cualquier líder o partido que quiera triunfar en las elecciones tendrá que matricularse en una clase de español.

En febrero de este año, la cubierta de un ejemplar de la revista “Time” mostró decenas de fotos de inmigrantes hispanos con un titular que decía “Yo decido”. Supongo que el titular de la próxima va a ser “Yo decidí”.

Los gringos no saben cuán heterogéneos somos… y no lo sabrán. En los libros de enseñanza del español, las ilustraciones muestran muñequitos marrones con bigotes si son hombres y ropa apretada si son damas. No pueden imaginarnos de otra manera, pero no importa. En los comicios del 2012, la comunidad latina votó como una entidad pan-étnica.

En todos los estados, ocurrió eso… También, en Florida… Siempre se supone que allí la población de origen cubano va a depositar sus cédulas por la derecha republicana. Siempre fue así, pero los veteranos de Bahía Cochinos ya pasaron de la tercera edad. Sus hijos y sus nietos no han heredado los viejos rencores y, más bien, ansían una normalización de las relaciones con la isla.

Los latinos votaron por Obama a pesar de que el presidente hizo todo lo posible por disuadirlos. En el 2008 se hablaba de “La promesa de Obama”, pero el hombre de la Casa Blanca incumplió todos sus ofrecimientos.

La “promesa” incluía una ley de reforma de la inmigración en el primer año de gobierno. No fue así.

Por el contrario el Presidente Obama utilizó sus poderes ejecutivos para incrementar las deportaciones y hacer de las fronteras un muro inexpugnable y letal. Las deportaciones en masa tuvieron un efecto devastador en las vidas de las familias hispanas. Miles fueron separados para siempre de sus seres queridos y otros tantos transitaron por las ciudades norteamericanas aterrados ante esa posibilidad.

Este gobierno ha sido más peligroso para los inmigrantes latinos que el del propio señor Bush.

El líder demócrata mostraba mano dura para complacer a sus votantes “blancos” quienes andan intimidados por la creciente influencia hispana en el país. Sin embargo, los llamados “blancos”-quienes votaron por Obama en el 2008- fueron los primeros en darle la espalda en las elecciones del último martes.

Mientras el presidente y los gobernadores demócratas ofrecían puestos importantes en la administración a damas y caballeros hispanos, les negaban la licencia de conducir a varios millones de ellos… y sin ese carnet no se puede salir a la calle muy tranquilo en este país.

¿Por qué el presidente no va a actuar ahora de esa misma manera?… Porque cada mes hay 50 mil nuevos votantes latinos. En mis clases universitarias, de cada 25 estudiantes, uno o dos votan si son gringuitos. Todos los alumnos latinos, en cambio, lo hicieron esta vez, y votaron por Obama. Son los que deciden.

¿Qué se decide en Estados Unidos?

Banderas estadounidenses

Banderas estadounidenses

Cada vez que prendo el televisor, aparece el rostro de un anciano patético que aconseja a los norteamericanos votar por Romney para evitar la llegada del comunismo.

El caballero dice ser un inmigrante que huyó de Hungría comunista. Mientras habla, se alternan fotografías en blanco y negro de gente desarrapada y posan detrás de él rostros escuálidos y famélicos.

“El comunismo hace más pobres a los pobres”-dice el personaje y añade que muchos en los Estados Unidos han olvidado esa lección. Supuestamente, él la recuerda, y por eso va a votar por Romney.

¿A qué viene esta advertencia? ¿Son partidarios de la hoz y el martillo Obama y los demócratas?

No, no es así, ni el anciano húngaro está completamente loco. Ocurre que el gobierno del señor Obama se ha caracterizado por una esforzada lucha para lograr que todos en este país tengan acceso a un seguro de salud. Estados Unidos es uno de los pocos países del mundo que no lo tiene.

Cuando llegó a la Casa Blanca el actual presidente, más de la mitad de los norteamericanos estaba excluida de ese beneficio.

En cualquier latitud, su proyecto de reforma sanitaria habría sido considerado loable y necesario. Aquí, los extremistas del partido republicano-quienes ahora buscan el poder-lo calificaron como una perversa medida comunista.

En medio del debate, se hicieron públicas historias desgarradoras capaces de poner a prueba la compasión del más duro, menos la de los “cristianos” del Tea Party.

Fred Holliday tenía 39 años el 17 de junio de 2009 en que falleció, justo al iniciarse el debate en el Capitolio de la propuesta de reforma de la Salud. …Estaba sin seguro cuando empezó a sufrir extrañas molestias que incluían sudores nocturnos, fatiga crónica y orina con sangre. No fue al médico porque era muy caro. Cuando al fin encontró un empleo que se lo cubría, descubrieron que padecía cáncer de riñón. Y que este era ya incurable.

En otra ciudad, una joven paciente de cáncer retrasó por meses no sólo el inicio del tratamiento sino el dar la noticia a sus padres porque temía que los gastos de curarla los obligaran a hipotecar la casa. Y así fue. Cuando la vendieron y literalmente, “se quedaron en la calle”, ya no había esperanzas para la chica.

De acuerdo con las reglas, las compañías no estaban obligadas a pagar por enfermedades preexistentes a la contratación del seguro. Por ello, la madre de Obama- diagnosticada de cáncer – había muerto luchando porque una compañía le pagara las facturas y evitar que sus hijos quedaran en la ruina.

“No padezco de ninguna enfermedad terminal. No tengo que pagar las cuotas mensuales de un seguro para que mi dinero vaya a costear el hospital de algún extraño.”-me dijo el obrero que cargaba una refrigeradora para reemplazar la mía.

Estaba él influido por la supuestamente “cristiana” campaña de los republicanos para quienes cualquier actitud solidaria es comunismo. El viejito húngaro, quien es empresario, nos atosiga con sus avisos televisados y gasta en ellos varios millones al día. Si los multiplicamos por todos los meses de campaña, podemos calcular que con ese dinero podría haber pagado las cuotas de sus trabajadores durante más de 10 años.

Si Romney llega a la Casa Blanca, desactivará todo lo que hizo su predecesor para convertir los Estados Unidos en un país más humano. La caridad –llamada inclusión social en algunos países- es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad de los seguros es horizontal e implica respeto mutuo. Está en juego este contraste en la nación que lidera el destino del mundo. Al triunfar el egoísmo, todo lo que es humano estará de sobra.