¿Cuándo se acabará el infierno?

Terrorismo de estado - De la serie "Amín Abel, una tragedia sin olvido" - Hampton Rodríguez

Terrorismo de estado – De la serie “Amín Abel, una tragedia sin olvido” – Hampton Rodríguez

¡Chino, contigo hasta la muerte!- gritaron las multitudes en el estadio de River Plate y luego en la plaza de Mayo para saludar a Jorge Rafael Videla, luego del campeonato mundial de fútbol de 1978.

A poca distancia de allí, una prisionera daba a luz sin auxilio médico y se la dejaba desangrarse. El niño, arrebatado de su vientre, era llevado a otro sitio para ser vendido o entregado a militares incapaces de procrear.

En un cuartel cercano, alzaban vuelo los helicópteros con su carga de presos políticos para torturarlos arriba y luego arrojarlos sobre el Río de la Plata. Por buena razón, se dice que el infierno estaba en la Casa Rosada.

En ese país como en el Perú, Chile, Uruguay, Brasil y un largo etcétera, existió un clima de apoyo cuando no de complicidad en los sectores judiciales, eclesiásticos, legislativos, policiales, y sobre todo en los medios de comunicación masiva que se convirtieron en portavoces y propagandistas de los gobernantes infernales.

En actitud de cambio, el cardenal de Argentina, ahora Papa Francisco, pidió perdón a ese país por la participación de la Iglesia en el terrorismo de estado. Creemos que, en su pontificado, ratificará la condena contra esa manera satánica  de gobernar.

En el Perú, la complicidad civil se puso antifaces. Los llamados jueces sin rostro encontraban “culpables” y condenaban a largas penas de prisión en sólo una o dos horas de audiencia a personas cuyo único crimen era disentir o pertenecer a la etnia o a la región que se intentaba aterrorizar.

En Argentina,  Estela de Carlotto, relató que al buscar a su nieto, el juez de menores le mandó a decir que no insistiera porque “podría terminar en una zanja”. En el Perú, no quedan muchas abuelas indígenas que puedan denunciar las ejecuciones porque los cadáveres no pueden hablar.

La perversidad y el pánico son los únicos medios “de persuasión” que utiliza un gobierno terrorista. Se explican así las multitudes que aplaudían a Videla y los miles de peruanos encuestados que son partidarios del indulto a Fujimori.

Quienes manejan los controles del pánico, conducen al pueblo a una mentalidad propicia a aceptar el infierno. Aquella se expresa en un clima de sospecha en el que todos debemos probar que no somos terroristas ni antipatriotas. En esas condiciones, unos se rebelan, otros callan y muchos aplauden.

Supuestamente, el objetivo del gobierno es exterminar el terrorismo. Terrorista, sin embargo, puede ser considerado un universitario, un abogado defensor, un sacerdote o monja que hacen tarea social, un dirigente de sindicatos, un periodista o el miembro de cualquier partido de izquierda. Las pruebas incriminatorias son fáciles de fabricar.

Por eso, al pasar la dictadura, la gente que ha visto los cadáveres calcinados de los universitarios y que sabe de los miles de campesinos ejecutados en los Andes justifica cualquier perversidad con el estribillo de que así Fujimori acabó con el terrorismo.

En el Perú, los partidarios de ese terrorista de estado tienen un partido político, el fujimorista, en tanto que quienes antaño siguieron a Sendero están prohibidos de formar un partido que les permita participar en la vía parlamentaria.

Por el otro lado, cada vez se endurece más el tratamiento contra los presos de la guerra, algunos de los cuales se han pasado la mayor parte del tiempo en la oscuridad de un régimen de calabozo y ahora se le restringen las visitas familiares. ¿Es necesario ensañarse contra ellos?

Según las informaciones de ayer en Facebook: “Después de más de veinte años de cárcel en condiciones durísimas, vuelven a la Base Naval, no tienen día de visita como cualquier preso en cualquier lugar del mundo, salvo quizás Guantánamo, no pueden estudiar, no pueden trabajar, no los visitan sus amigos parlamentarios…”

¿Termina la perversidad al finalizar la dictadura? ¿Se acaba el infierno?… En Alemania, se desarrolló durante décadas un proceso de desnazificación. En países con tan distinto signo ideológico como Chile, Guatemala y Argentina, los antiguos torturadores-algunos octogenarios-van a la cárcel.

En el Perú, el “sentido común” de muchos justifica cualquier atrocidad –incluso el descuartizamiento de la agente de inteligencia Mariela Barreto por el grupo Colina- con la supuesta justificación de que ese tipo de terrorismo servía para combatir al otro.

Por último, Alan García y los hijos de Fujimori se dan el lujo de conminar al presidente exigiendo el indulto. ¿Cuándo se acabará el infierno?

José Álvarez vuela sobre Miami

Books & Books y Sub Urbano presentan en la ciudad de Miami "Cruce de fronteras"

Books & Books y Sub Urbano presentan en la ciudad de Miami “Cruce de fronteras”

En mayo del 2011, me llamó desde Joplin, Missouri, mi excelente amigo colombiano José Álvarez. Manteníamos una amistad telefónica y  siempre nos comunicábamos para darnos buenas noticias.

José tenía dos para mí. La primera era que iba a casarse y que su novia lo estaba esperando en Seattle.

La segunda noticia consistía en que acababa de terminar de escribir una novela de la que me había mandado algunos fragmentos y que me parecía extraordinaria.

En vista de que Seattle está a cuatro horas de Salem donde vivo, lo invité a que se quedara unos días en mi casa. Le conté que yo estaba por partir a España, y que por lo tanto sólo estaría con ellos hasta el martes. Después, serían ellos los dueños de casa.

José no quería causarme molestias, pero de todas formas lo convencí.

Ese domingo, 22 mayo, cerca del mediodía me llamó desde Joplin, pero yo no estaba en casa. Insistió y por fin dejó su teléfono descolgado.

Esa parte de la historia sólo la conozco porque una espantosa fuerza de la naturaleza borró del mundo a José, a sus planes de boda, a sus personajes y a todos sus sueños.

El tornado de Joplin llegó desde algún lado del cielo, o acaso del infierno, y se llevó la ciudad. Además de millares de heridos, 157 personas resultaron muertas.

Su familia y sus amigos, residentes en Miami, lo buscaron durante dos semanas al cabo de las cuales encontraron su casa a 10 cuadras de distancia. Cerca de allí, su carro. El cadáver de José estaba en otro lado. Revisando sus llamadas, me cuenta Marta Daza, descubrieron que me había estado llamando en el preciso momento en tornado.

José era un notable escritor, y su novela iba a ser uno de esos milagros que sólo ocurren en ciertos momentos. Todo ello se lo llevó el viento.

Tal es la razón por la cual se me ocurrió trabajar en una antología que incluyera a escritores iberoamericanos residentes en los Estados Unidos. Acabo de publicar la con el nombre de “Cruce de fronteras” antes de que a todos nos lleve el viento.

¿Cómo escriben los escritores de España y de uno y otro lado del continente que viven aquí?

Escriben como si se hubieran perdido en un lugar situado entre el paraíso  y el infierno. Según algunas antiguas mitologías, cuando el héroe se pierde en el bosque o en el laberinto, algo trascendente ocurre dentro de él. Al salir, está intacto, pero ya no es el mismo.

Es muy posible que el acento o acaso el espíritu de su lenguaje hayan cambiado, pero hay algo en él que revela el alma de su tierra y las voces de los suyos.

Vivir en los Estados Unidos y escribir en español no equivale ya a renunciar a la lengua sino a enriquecerla con el sabor y las variantes que aportan los hispanoparlantes de uno y otro lado de nuestra América concentrados aquí.

Como se puede ver en Cruce de fronteras, la palabra ofrece a personajes y autores la libertad de estar en los dos lados de la frontera al mismo tiempo. En cuanto a mí, ni palabra está manchada por el recuerdo de la guerra sucia que incansable y silenciosa ha vivido y posiblemente vive mi país. De allí proviene el relato con que concurro a esta antología. Se llama “Horas con María Laura”.

El 26 marzo a las 6:30 pm en la librería Books and Books de Miami estaremos presentando este libro. Estoy seguro de que de alguna forma mi amigo José Álvarez estará presente. Estaba allí para decirnos que debemos apresurarnos, escribir y vivir, y hacerlo con mucha fuerza para vencer al tornado.

El Papa del fin del mundo

Emblema papal

Emblema papal

El Papa Francisco ha llegado a Roma desde el fin del mundo.

No se supone que esté dispuesto a restaurar las enseñanzas sociales del olvidado concilio Vaticano II.

Tampoco se piensa que hará suya la profecía heroica de la teología de la liberación.

Los comentaristas lo presentan como un moderado.

También se llamó así a Monseñor Romero quien tuvo que sacar la cara por los pobres y entregar su vida por ellos en El Salvador.

Eso ocurre porque hasta un “moderado” resulta revolucionario en un tiempo como el nuestro. Francisco gobernará la iglesia en un momento en que el capitalismo muestra su rostro más carnicero, feroz y apocalíptico.

Ese sistema asume ahora su postura neo liberal. En ella, la oferta y la demanda han reemplazado a los diez mandamientos, y el culto diabólico del mercado ha suplantado a la veneración de Dios.

El neoliberalismo se ha impuesto merced a la corrupción y a una brutalidad sin límites, y ha provocado el enriquecimiento desmesurado de unas cuantas empresas mientras que ha condenado a la miseria a las mayorías, y está envenenando el planeta.

En la misma ciudad de la que Francisco será obispo, decenas de miles de italianos han sido privados del techo y del puesto de trabajo. En las otras regiones de Europa, la mitad de los jóvenes nunca han podido utilizar su título universitario en tanto que sus padres están recibiendo la conminación del juez para abandonar sus viviendas y escuchan el anuncio de que el derecho a la salud y sus pensiones sufrirán recortes. Quienes pagan y sufren la crisis son ellos, aquellos que no la provocaron.

Al sacerdote, se le acusa de haber callado frente a los verdugos militares. Lo culpan de no haber hecho caso del grito de dolor de los torturados, el aullido de las embarazadas a quienes se les arrancaba el niño o la súplica de los que eran impedidos de morir para que sufrieran sin término. Dicen que miró para otro lado.

Ahora, tendrá que escucharlos porque, en el propio continente donde nació, si bien se han terminado las guerras sucias, la mentalidad de la intolerancia subsiste. Allí, en lugar de restablecerse la paz, se deja impunes a muchos criminales o se les ofrece un posible indulto mientras se refina el trato perverso contra los otros prisioneros.

¿Qué habría hecho Jesús frente al capitalismo de nuestro tiempo? Bien sabemos que despachó con un látigo los mercaderes del templo. Sabemos también que no vino a este mundo para crear una iglesia o una burocracia sino para anunciar y promover el reino de Dios, lo que supone un cambio radical en toda la humanidad cuyos autores no serán precisamente los ricos quienes al igual que un camello no pueden pasar por el ojo de una aguja. Así lo dicen los Evangelios.

El cardenal argentino ha decidido llamarse Francisco como el santo poeta de Asís que era hermano de todas las criaturas. A mí, personalmente, esa decisión me conquista.

“Alabado seas, mi Señor por la hermana Agua…”
“Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra,
la cual nos sostiene y gobierna
y produce diversos frutos con coloridas flores y hierbas.”
Si ese nombre encierra una promesa, el nuevo Papa habrá de asumir la defensa de los derechos de los seres humanos, y también los de la naturaleza. Al lado de nuestras hermanas agua y tierra, tendrá que defenderlas contra la codicia sangrienta de quienes se esmeran en practicar el culto maldito del oro.
Tal es la tarea del Papa llegado del fin del mundo. Si no lo dejan cumplirla, será también el Papa de la hora del fin del mundo.

El partido del pueblo y el pueblo del partido

En julio de 1932, la policía de seguridad interior de Lima detuvo a tres chicos del colegio Guadalupe. Los acusaban de terroristas por haber gritado “¡Viva el Apra!”. Después de anunciar su captura, liberaron a dos de ellos, pero negaron la existencia del tercero, Romeo Salgado Hurtado.

Como ha seguido sucediendo después, habían decidido “desaparecerlo”. La opinión pública suele cerrar los ojos ante cualquier crimen cometido contra aquellos a quienes el gobierno llama terroristas. A Romeo lo iban a fondear en el mar cuando todavía no había cumplido 17 años. La compasión de un oficial de la marina salvo su vida.

En 1937, los tres hermanos Valqui estaban en el Frontón presos por apristas. Uno de ellos no había salido de la celda debido a un ataque de asma que lo tenía inconsciente. Era justamente el elegido por los guardias del penal para ser asesinado.

Llamaron a los presos a formación. Al pasar por los Valqui, preguntaron:

-¿Quién de ustedes es Augusto?

A sabiendas de lo que le esperaba y para salvar la vida de su hermano enfermo, el mayor de los Valqui levantó el brazo:

-Yo soy.

Lo hicieron desaparecer.

Carlos Manuel Cox se salvó por milagro de la muerte varias veces, pero estuvo preso, padeció persecución y sufrió exilio y pobreza. Intelectual trujillano, miembro del grupo “Norte”, fue el primer secretario general del aprismo.

Partido del Pueblo es el nombre debió ponerse el aprismo para desafiar la proscripción constitucional que durante años se ejerció en el Perú contra los llamados partidos internacionales.

Los fusilamientos de Chan Chan». Óleo sobre tela, Felipe Cossío del Pomar, 1938

Los fusilamientos de Chan Chan». Óleo sobre tela, Felipe Cossío del Pomar, 1938

En el 2013, parece historia pasada el sacrificio de miles de “compañeros” que gritaron “¡Viva el Apra!” frente al paredón de los fusilamientos en Trujillo. Parecen historia pasada la cárcel, el exilio y la abominación social que decenas de miles de peruanos sufrieron con una fe admirable en el futuro. Parecen historia pasada la brillantez en las ideas y la pobreza inmaculada Haya de la Torre. Todo simula ser el pretérito.

Muchos apristas creen que la catástrofe actual del partido no es sólo electoral, sino ética. La vanguardia denuncia que la pasada administración fue aprista solo de nombre, pero que abandonó los principios revolucionarios del partido y terminó colocándose en una posición ideológica de extrema derecha, antagónica a la de sus fundadores.

Por eso, acaba de fundarse el Partido del Pueblo. Arrancan ese nombre de la historia un grupo de apristas que aspiran a revivir la época en que su partido fue una vanguardia moral. Señalan que Haya de la Torre sólo tiene un antagonista histórico, el señor García, cuya vanidad no admite precursores. Demandan que cesen de utilizar el nombre del aprismo los dirigentes que lo han conducido a la derrota y la miseria moral.

No es casual que los nombres de hoy sean los mismos que los de la época heroica. El secretario general del nuevo Partido del Pueblo se llama Luis Alberto Salgado, un abogado internacionalista experto en derechos humanos, cuyo padre fue Romeo Salgado Hurtado, el joven del colegio Guadalupe que gritó “! Viva el Apra!”.

El economista Augusto Valqui Malpica, otro de los dirigentes, viene de una familia de héroes. Es nieto de Carlos Malpica Rivarola e hijo de Augusto, el muchacho salvado por su hermano.

El economista Enrique Cox Cassinelli es hijo de Carlos Manuel. Al lado de ellos está Raúl Haya de la Torre, sobrino de Víctor Raúl.

En Piura, La Libertad, Cajamarca, Puno y Cusco, las bases han comenzado a enrolarse en el partido del pueblo. En Lima, hacen campaña por él No a la revocatoria. El pretérito se está juntando con el futuro en todo el país.

Joaquín Sabina: No a la revocatoria

Joaquín Sabina - Foto de Juan Tamargo

Joaquín Sabina – Foto de Juan Tamargo

Acababa de iniciar mi clase en la universidad cuando una alumna levantó el brazo para hacer la pregunta:

-¿Es cierto que en su país los delincuentes se han juntado para revocar a la alcaldesa de Lima?

Un alumno pelirrojo que siempre hace preguntas difíciles añadió la suya:

-¿Es cierto que en Lima ha existido durante medio siglo un mercado de reducidores llamado La Parada?

Una tercera alumna, conocida por feminista, me interrogó:

-¿Es verdad que solamente una mujer, llamada Susana Villarán, ha hecho frente a los ladrones y criminales de La Parada?

No me gusta abordar situaciones difíciles para el Perú y mucho menos hacerlo en el extranjero. A mis alumnos, además, siempre los estoy animando a que conozcan el más bello país de Sudamérica.

Tuve que enjuiciar el problema desde puntos de vista sociológicos. Hablé de la periferia de la ciudad. Les expliqué que la informalidad ha sobrepasado allí a la legalidad. No se debe suponer que los gobiernos o las administraciones municipales han sido ineficientes o cómplices. Decirlo es demagogia fácil.

Les recordé que en Italia, un payaso y un convicto corruptor de menores habían logrado una votación considerable y estaban poniendo en jaque la capacidad de gobernarse en un país que le ha enseñado al mundo cómo hacerlo.

Por último, abordé el problema del poderoso Brasil. La delincuencia ha llegado a un extremo tal que ni con el ejército en las calles se la puede controlar. Las recientes declaraciones del capo Marcola al medio televisivo “O Globo” muestran que la delincuencia también conoce su poder. Cuando le preguntan qué ha cambiado en la periferia de las ciudades, el máximo dirigente de una organización criminal de Sao Paulo dice lo siguiente:.

“Hay una tercera cosa creciendo allí afuera, cultivada en el barro, educándose en el más absoluto analfabetismo, diplomándose en las cárceles, como un monstruo Alien escondido en los rincones de la ciudad. Ya surgió un nuevo lenguaje. Es eso. Es otra lengua. Está delante de una especie de post miseria. La post miseria genera una nueva cultura asesina, ayudada por la tecnología, satélites, celulares, Internet, armas modernas. Es la mierda con chips, con megabytes.”

Les expliqué por fin que de ninguna manera se iban a quedar con las manos en alto los conductores bestiales de autobuses obligados a guardar severas leyes de tránsito ni mucho menos los delincuentes vencidos en La Parada y acorralados en el resto de la gran Lima por una mujer valerosa. Susana Villarán tiene la razón, concluí. Ellos tienen la chaveta.

Mis alumnos estaban asombrados. No me habían interrumpido ni un momento. Por fin, levantó el brazo la muchacha que me había hecho la pregunta inicial.

-Perdone profesor. Gracias por sus explicaciones, pero no me refería a esos delincuentes…

Ya sabemos a quiénes se refería. Obviamente, a los políticos que se esconden detrás de las chavetas. Al ex alcalde Castañeda quien trata de prevenir una investigación sobre sus manejos económicos. A los seguidores del terrorista preso Alberto Fujimori. Al expresidente Alan García, quien teme que Lima tome conciencia de los bárbaros crímenes cometidos durante su gestión.

El mundialmente conocido cantautor Joaquín Sabina ha manifestado su respaldo a la gestión de Susana. Sin haberlo pensado, sus canciones describen a los que manejan la campaña de la revocatoria:

  • Sálvame, dijo el verdugo
  • No me grites, dijo el sordo
  • No hablen tanto dijo el mudo.
  • No mientas, dijo el mentiroso
  • Ocúpate del alma, dijo el gordo vendedor de carne

 

My Passion

Detalle de infierno: Mosaico que representa el Juicio Final por Coppo di Marcovaldo, Museo Baptisterio de San Juan. El poeta Dante Alighieri fue bautizado en este lugar.

Detalle de infierno: Mosaico que representa el Juicio Final por Coppo di Marcovaldo, Museo Baptisterio de San Juan. El poeta Dante Alighieri fue bautizado en este lugar.

When I was 11 years old, the librarian of Chepen, my remote hometown in Peru, refused to lend me “The Divine Comedy” because, according to him, children were unable to understand the classics.

Informed about my frustration, my grandfather offered me his support. He had the book in his library and suggested that we read it together. For almost two years we read and reread Dante’s brilliant work … and certainly I understood it. I enjoyed the images and practically walked with the poet along the paths of hell and paradise.

My grandfather hung the map of Italy on the wall of his library and showed me dozens of postcards and paintings that helped me know the history and geography of medieval Florence.

Finally, he bought a few rolls of Italian music for his player piano and made me listen to those magical sounds.

When we finished reading the book, my grandfather declared: “The librarian ignores a very simple truth: Young people are able to understand everything. It is only necessary to invite them to live through the books.”

Since then, that has been my philosophy of education.

That is the raison d’être of Building a Bridge, a program that I created when I began working at Western Oregon University in 1993, and I continue doing now. Building a Bridge is a multicultural task. My Latin American Culture class requires the students to spend at least three hours per week tutoring Hispanic families in Independence, Dallas and Salem in literacy, basic English, American history and other skills of survival for immigrants in the U.S.A.

Since its beginning, more than 3,000 people have received the benefits of this program.

When one of my students wrote an essay about her experience with the Hispanic community, she said, “I believe that I have received more than I gave. Things … like love and family.”

Thinking in the words of my grandfather, I believe that education is not offered only in classrooms, but also in the community and it is not imparted only by the teachers, but also by the students.

 

Esta columna apareció en el diario Statesman Journal el día 1 de marzo del 2013