Un andaluz en Nueva York

Gerardo Piña-Rosales

Gerardo Piña-Rosales

La semana pasada, en medio de una conferencia acerca de política internacional, el presidente Obama habló de su ávida preferencia por la comida mexicana.

Por supuesto que esto tiene que ver con la creciente fuerza electoral de los “hispanos” quienes siempre han votado por él. Cómo lo sabe el Presidente-y parecen ignorar los republicanos-las proyecciones demográficas indican que en el año 2050, este grupo étnico superará al de los anglófonos y se convertirá en la primera mayoría del país.

El problema es saber si los “hispanos” de la mitad del siglo conservarán el idioma que les da unidad y hace permanente su cultura.

La primera conjetura es positiva. Las relaciones económicas entre las dos Américas son ahora tan intensas que se hace imprescindible estudiar español para quien aspire a un puesto de trabajo los Estados Unidos. Las clases del idioma en las escuelas y universidades están abarrotados.

Hay un hecho negativo, sin embargo. El escaso nivel cultural de los inmigrantes precarios los junta en comunidades donde no se habla bien el inglés… ni el castellano. Por su parte, algunos profesores políticamente correctos o simplemente inocentones propician la utilización de un slang llamado espanglish.

-¿Qué opina sobre este fenómeno Gerardo Piña-Rosales, director de la Academia Norteamericana de la Lengua Española?

-Aplaudir a quien utiliza el ‘espanglish’ porque no es capaz de hablar ni español ni inglés con soltura es condenarlo a vivir en un gueto. El ‘espanglish’ no es un idioma; es un producto híbrido que atenta contra dos lenguas universales como son el español y el inglés.

-¿Que recomendación le das al inmigrante hispano llegado a los Estados Unidos?

-Que se proponga aprender bien el inglés del país que lo ha acogido y en el que espera prosperar. Esto es lo que nuestra academia le requiere con miras a lograr un bilingüismo auténtico que puede redundar en mayores oportunidades de empleo y de remuneración

El catedrático Piña-Rosales es un tingitano como se llama a los andaluces que viven en Marruecos. Aunque nació en La Línea de la Concepción, una localidad costera del sur de Andalucía, en España, su familia emigró a Tánger, Marruecos, donde hizo sus estudios de bachillerato. Después, estudió en Filosofía y Letras en las universidades de Granada y Salamanca. En 1973, exactamente cuando se fundaba la ANLE, se trasladó a vivir en los Estados Unidos

-¿Qué hace una academia de la lengua española en los Estados Unidos?

-Todo lo que podemos. Mis objetivos principales como Director de la ANLE se dirigen a conseguir fondos, subvenciones, etc., que nos permitan realizar una serie de proyectos lingüísticos y literarios; reestructurar y revitalizar las diferentes comisiones –la de Lexicografía, Gramática, Traducciones, etc.– que colaboran con la Real Academia en proyectos de tanta envergadura como el Diccionario de la Real Academia Española, el Diccionario Académico de Americanismos, la Nueva Gramática, etc.; y difundir, a través de los medios de información y de nuestro cibersitio (www.anle.us), la lengua española.

-Desde un punto de vista lingüístico- añade- hay que recordar que la primera lengua europea que se habló en lo que hoy constituyen los Estados Unidos no fue el inglés, sino el español. Y desde un punto de vista histórico, conviene que a los estadounidenses los nombres de Ponce de León, Cabeza de Vaca, Hernando de Soto, Coronado, y tantos otros, no les suenen a jugadores de béisbol.

Conversamos de esto y de mucho en un café de Manhattan. Apasionado de la poesía de Vallejo, Gerardo Piña ha comenzado conmigo una colección llamada “Vallejo vive” en una joven editorial estadounidense. Y seguimos conversando. Sabemos que hablando y escribiendo en español podemos conspirar para qué este país cambie para siempre.

El otro rostro de César Vallejo

César Vallejo

César Vallejo

Harold Alva no me dejará mentir. Caminaba con el excelente poeta y editor por las salas del MALI cuando hicimos el hallazgo, o más bien cuando el hallazgo vino hacia nosotros.

-¿Usted es el señor que necesita una fotografía?-me preguntó un hombre que cargaba un anticuado maletín con la mano derecha mientras que bajo el brazo izquierdo sostenía una bolsa de papel, y en ella, la forma alargada de un pan francés. Después afirmó rotundo:-Sí, usted tiene que ser.
-Me dijeron que debía entregársela a usted.-Abrió el maletín y extrajo un sobre el que sobresalía una foto. Me lo entregó. Antes de que yo pudiera hacerle cualquier pregunta, el hombre escapó.
Harold se había estado quejando de la escasa iconografía de César Vallejo. Aparte de la foto en una banca de París, del dibujo de Picasso y algunos retratos de grupo, muy poco es lo que pueda mostrarnos el rostro del poeta.
-Abre ese sobre, por favor. A lo mejor contiene lo que estamos buscando.
Así lo hice. Ante nuestro desconcierto, en efecto, pronto estuvo en nuestras manos una foto de Vallejo tan desconocida para Harold como para mi. El poeta aparece con su hermano Néstor en el parque de la exposición, justamente en el lugar donde nosotros nos encontrábamos en ese momento.
Mientras Néstor, pulcro y atildado, muestra un rostro hierático, el otro dandy, César Vallejo, se encoge y hace un gesto humorístico frente a la cámara. Es la misma que aparece junto a esta nota periodística.
Creo que no solamente hay escasez de fotos sino también de imágenes públicas acerca del más grande de nuestros poetas. Se le pinta siempre como un hombre desgarrado y como la expresión de un terrible dolor supuestamente metafísico.
Todas las modelos y las reinas de belleza así como muchos políticos se sienten obligados a decir que comprenden y quieren al poeta. Una bella modelo afirmó recientemente que Vallejo era el centro forward de un famoso equipo de fútbol.
Aparte de que esas afirmaciones son poco creíbles y suenan a farsa carnavalesca, distraen la atención acerca de la personalidad de César Vallejo. No se puede pensar, por ejemplo, que esté haciendo juegos frente a la cámara “el poeta del dolor metafísico y callado.”
Vallejo, no precisamente el centro forward ni el inspirador de Alan García en su fase de poeta, fue en realidad un preso político y un candidato a pasar largo tiempo en la cárcel o a morir de súbito castigado por sus ideas socialistas. Los críticos y comentaristas de su obra suelen dedicar solo unas líneas breves —y a veces mezquinas— a este hecho, que es fundamental en la gesta de Trilce y en la comprensión de ese libro y del propio país
que le da origen.
Por casualidad, el juez ad hoc que lo persiguió era también abogado de poderosas empresas donde habían estallado sublevaciones sociales: Casa Grande, que en vez de salarios ofrecía coca y raciones de comida a sus trabajadores, y Quiruvilca, la mina donde miles de indios eran empujados a trabajar 20 horas al día hasta la extenuación, la
tuberculosis y la muerte.
En la Universidad de Trujillo había nacido entonces una generación de jóvenes
intelectuales atraídos por el socialismo, por el anarquismo o por la sola idea cristiana
de liberar a los oprimidos. Las grandes empresas y sus agentes querían
escarmentarlos, inventarles algún sambenito y eliminarlos físicamente si fuera
posible. Vallejo fue la víctima escogida, el incendiario, el terrorista de la época.
¿Y el hombre que nos entregó la fotografía?…Ni Harold Alva ni yo lo volvimos a ver. Quizá se fue corriendo con un pan sobre el hombro.

La universidad peruana y los gitanos

La educación universitaria

La educación universitaria

¿Qué le pide la gitana a su esposo a la hora de acostarse?

-Querido. Pásame tu mano derecha porque tengo ganas de leer un poco antes de dormir.

Lo recuerdo porque con el tema de la Ley Universitaria se nos quiere hacer un cuento de gitanos. Ese truco consiste en decirnos que nuestros amigos son falsos, que vamos a ser despedidos del trabajo y que nos espera todo tipo de calamidades a menos que….compremos un seguro mágico que nos librará de todo ello y nos traerá mucha suerte.

En el caso de la ley Mora, una bien orquestada campaña periodística nos dice que no tenemos universidad sino pocilga de iletrados, fábrica de títulos, refugio de terroristas y cuchitril de mediocres disfrazados de catedráticos.

Tantos vituperios se han lanzado contra la universidad peruana que quienes hemos pasado por ella tenemos la sensación de que el jefe de la Comisión de Educación del Congreso no conoce por dentro universidad alguna.

A lo mejor, el general Mora tampoco conoce el concepto original de universidad en tanto que comunidad libre del saber. Tal vez su formación espartana lo hace confundir dos conceptos antagónicos: universidad y cuartel. En los claustros universitarios, se han creado, entre otras, las nociones de patria, libertad y democracia que el cuartel ha defendido a veces, y cuando no las ha entendido, las ha arrasado. No, señor general Mora, la universidad no es un cuartel ni se le parece.

Con todos los vituperios lanzados, se propone la solución más simple: eliminar la autonomía o sea destruir el claustro, vale decir, el truco de la gitana. Una Superintendencia Nacional de Educación Universitaria.

Nacida para ser instrumento de un poder ejecutivo autoritario, esa superintendencia autorizará o denegará el funcionamiento de universidades, facultades, escuelas y programas, y al mismo tiempo tendrá el poder de cancelarlas.

No terminan allí los poderes del pulpo. Se extienden también a la selección de docentes y alumnos. En desdichadas declaraciones periodísticas, el general Mora ha señalado que no se permitirá el ingreso de jóvenes con una determinada ideología política o con una condena judicial cumplida. Además de perverso, aquello es anticonstitucional y antijurídico, y más aún violatorio de los derechos de la persona humana. Otra vez, se nos quiere meter en el régimen del miedo. Ni los aludidos podrán entrar, ni las personas conscientes podrán expresarse por temor de ser considerados como tales. Como ya se ha dicho, lo peor que le puede pasar a una sociedad es sentir miedo de pensar y expresarse. Que el miedo se apodere del espíritu de la gente es censura. La censura es un secuestro al pensamiento. Atemorizar la opinión ajena es el camino más directo a la autocracia.

Se comprende las razones por las cuales la solución propuesta ha despertado interés. Además de las buenas universidades, hay otras que exhiben serias carencias. Empero, la causa de la crisis no es la autonomía universitaria. El necesario decirlo y denunciarlo, el origen de toda esta miseria se encuentra en él acta constitucional heredada de la dictadura cuando aquélla trata de ofrecer un marco legal de inversión y de libre mercado a lo que debería ser no comerciable interés nacional.

El estatuto universitario redactado durante el gobierno del Dr. Bustamante y Rivero provino de discusiones entre los peruanos más importantes del siglo XX. Luis Alberto Sánchez, Antenor Orrego, José Gálvez, Manuel Seoane, José Antonio Encinas, Honorio Delgado, Mariano Iberico, Víctor Andrés Belaúnde son nombres que en nada puede compararse a los de los olvidables miembros de la Comisión Mora. ¿Crisis o miseria del congreso actual?

Bien parece que el neoliberalismo implantado en el Perú necesita de un rostro autoritario y para ello hay que destruir la universidad. Entre gitanos no se lee la suerte.

La Haya y los neutrales

Durante la guerra del 79, el alcalde de un distrito rehusó ofrecer al prefecto de Cajamarca un contingente de jóvenes aduciendo que “nosotros, los de San Pablo, somos neutrales”.

Fue solamente una salida de esa autoridad con la que los sampablinos  no coincidían. Prueba de ello es que derrotaron al invasor en una de las más heroicas batallas de la guerra. Sin embargo, el apelativo de neutrales ha continuado aplicándose-a manera de burla-contra quienes escapan por cobardía o interés de sus deberes con la patria.

La verdad es que, tanto en esa época como ahora, los neutrales existen. Su modus operandi suele ser diferente. No se proclaman neutrales, pero lo son en realidad. Aprovechan el clima de confrontación que ellos mismos provocan para lograr utilidades económicas o políticas.

A veces resulta difícil distinguirlos porque son los más chauvinistas, los más alarmistas, en suma, los tremendistas, los que piden que embanderemos nuestras casas antes de que el invasor llegue con sus tanques hasta las puertas de Lima.

Pertenecen a ese club los dueños de los periódicos que durante estos últimos años nos han estado incitando a comprar armas y a movilizar nuestras tropas. Ellos no mandarían a sus hijos a ser despedazados por una granada, pero sus primeras planas dicen que hay que ponerse el uniforme …porque el pánico vende.

Forman parte del contingente de neutrales los líderes políticos que han hecho de la nuestra una República manchada por corrupción y sangre. Cualquiera de ellos, en las condiciones de un juicio honesto, estaría a un paso de la cárcel pero en el clima del pánico, se toman serias fotografías y están seguros de que sus crímenes serán olvidados en aras de  “los altos intereses de la patria”.

En el mismo grupo de neutrales se encuentran los que proclaman su nacionalismo a grito pelado, pero están prontos a vender propiedades estratégicas de la nación como el petróleo.

El pánico moral es una condición generalmente creada por autores interesados en conducir al pueblo hacia una mentalidad del desastre.

Tanto en los gobiernos dictatoriales como en aquellos que van sin rumbo fijo, esa mentalidad del desastre se expresa en el endurecimiento de los aparatos de control social del estado y en un clima de sospecha en el que todos debemos probar que no somos terroristas ni antipatriotas.

Un clima como ese pone la vida del país en suspenso. Durante todo el tiempo en que dura, existe la posibilidad de vivir sin Constitución. Tal es el caso actual en que el acta del dictador terrorista perdura sin fin, y sigue sustituyendo a la primera ley del Estado.

Durante la dictadura de Fujimori, la sensación continua de que la guerra con Ecuador estaba próxima permitió las compras secretas de armas con millonarios sobreprecios. ¿Eran realmente patriotas o, más bien, neutrales los generales compradores?

En nuestro tiempo, el pánico colectivo estimula a la administración peruana a condenar el conflicto social y criminalizar la protesta. Es coincidente con esto, la reciente dación de una ley que exonera de culpa a policías y militares antes incluso de que den el disparo, y que sacará de la reclusión a quienes ya lo hicieron.

Mañana se da el fallo de la Corte de La Haya. A partir de ese momento, no habrá justificación para mantener en suspenso la vida de la República. El respeto por los tribunales internacionales es un triunfo de la civilización y una prueba de que la racionalidad y la paz son siempre posibles.

Esa sentencia mostrará al mundo que las guerras no son inevitables y las naciones pueden superar tristes recuerdos así como señalar y barrer a quienes se aprovechan de ellos.

Como lo dijimos anteriormente, se le quitará material a los chauvinistas, soporte a las dictaduras, dólares a los corruptos y pretextos a los farsantes, todos ellos de verdad, neutrales.

Con este fallo, se quedarán sin fotos los periódicos sensacionalistas y tal vez substituirán la abultada anatomía de algunos políticos por los cuerpos cimbreantes de vedettes más atractivas. Las barrigas son generalmente neutrales.

El diario de Jorge Flores Lamas

A comienzos de 1976, mientras salíamos de un salón de la universidad de Cambridge, Jorge Flores Lamas me dijo que cuando regresara al Perú iba a fundar un periódico de izquierda.

El optimismo de mi amigo de infancia me sobresaltó. El año anterior, el Perú se había dejado quitar una de las grandes oportunidades de su historia. La revolución peruana emprendida por el general Velasco Alvarado había sido detenida de golpe. Los cambios sociales quedaban en suspenso. La gente de izquierda tendría que temer por su propia supervivencia.

-Tendrás que hacerlo en mimeógrafo.-le dije.

Jorge con Eduardo Ferrand y Humberto Damonte habían fundado la revista “Marka” en 1975.  Sin embargo, un periódico era una tarea mayor… y en esas circunstancias, casi un imposible.

Y a pesar de todo, lo hicieron.  A su regreso de Europa, el empecinado Jorge y sus socios fueron capaces de sentar en un chifa de la plaza de armas de Lima a Javier Diez Canseco, Rolando Breña, Jorge del Prado y otros dirigentes socialistas para hablarles de un proyecto común y para convencerlos sobre el mismo.

El primero de mayo de 1980 salió a la luz “El Diario” como una experiencia inédita en la cual los partidos políticos de la izquierda peruana se convirtieron en accionistas y empresarios de un periódico destinado a ser importante, o más que importante, trascendente. Más aún, aparte de dictar la línea ideológica y de gerenciar, tenían que revisar sus relaciones con el sindicato… las cuales llegaron en momentos al conflicto.

Generalmente, la izquierda en el Perú ha crecido más en partidos que en militantes. Los fundadores del Diario fueron capaces de lograr que los sectores superaran las discusiones escolásticas dentro de un proyecto común. El Diario mostró un alto nivel de calidad. A pesar de lo que dicen algunos, la calidad no conspiró nunca con la popularidad pues su  tiraje creció hasta convertirlo en uno de los primeros del mercado..

Gabriel García Márquez se reunió con Ferrand y con Jorge y les dijo:

-No voy a cobrar por mis colaboraciones. Siempre ha sido mi sueño fundar una revista alternativa de izquierda.

La disensiones internas y la toma del periódico por uno de los grupos terminaron con la experiencia una década después. No obstante, Jorge -el gran concertador y el hombre de las decisiones- había probado que los sueños también pueden hacerse posibles.

En nuestros días, Jorge pasa por una enfermedad de aquellas que ya no tienen salida. Por mi parte, vengo de Estados Unidos y estoy visitando nuestro puerto de infancia, Pacasmayo. Elsa y Marcela, sus hermanas así como su cuñado, Manolo, me han contado artes y partes de la vida de mi amigo que yo no tenía muy ordenadas.

Entre otros hechos relevantes, puedo saber ahora que, en la Universidad Agraria, se recibió de ingeniero e hizo maestrías en ESAN y en Hannover. Sé también que antes de la aparición de la revista “Marka”, ya había sido gerente de Cementos Yura. Y por fin, en los años siguientes al descalabro de “El Diario”, fue funcionario internacional de las Naciones Unidas en México, Italia y Costa Rica. Y que, por fin, asumiento esa misma función en Kosovo, la alternaba con el estudio y la práctica de la música barroca.

Pero yo prefiero recordar a mi amigo Jorge con quien, cuando teníamos diez o doce años de edad, conversábamos frente al mar. Creo que el hecho de ser implacables lectores fue lo que nos condujo normalmente hacia la izquierda.

Un día, Jorge me preguntó:

-¿Tú crees que el mar habla?

Le respondí que las olas hablan y también lo hacen los pájaros, los cielos y la noche. Le dije que toda la naturaleza habla y canta, y nos lee el futuro, y hay que ser empecinados como lo ha sido él siempre para que nuestro destino se cumpla. Creo que Jorge a estas horas ya lo sabe.