¿Por qué no visitó Lima el papa Francisco?

“No siempre sin motivo la actividad de las industrias extractoras se ha visto como una explotación injusta de los recursos naturales y de las poblaciones locales, reducidas, a veces a la esclavitud y obligadas a mudarse, abandonando sus lugares de origen.”

¿Quién dijo estas palabras antimineras?

¿Acaso fue Gregorio Santos?… Entonces, hay que encarcelarlo dieciocho meses sin previo juicio ni acusación probada.

¿Las dijo Marco Arana?… Hay que detenerlo aunque esté sentado pacíficamente en una banca de la plaza de armas de Cajamarca. Hay que llevarlo a la comisaría, darle golpes en los riñones e insultarlo. En toda mención periodística, hay que llamarlo ex-cura.

¿Las proclamó Patria Roja?… ¿Una ONG? ¿Algún partido de izquierda?… A cualquiera de ellos, hay que llamarlos caviares o terroristas.

¿Hubo mucha gente escuchando estas palabras?… La Fuerzas Armadas y policiales tienen derecho de usar sus armas a discreción.

No, no, por favor, que nadie ponga la mano en la pistola. Quienes escuchaban estas palabras no eran campesinos pobres, contaminados o despojados de sus tierras. Eran representantes de de las industrias mineras más importantes del mundo, entre ellas la Anglo American, la China Minmetals Corportation, Rio Tinto, Zamin Resources, etc… y junto a ellos, diversos expertos de la Iglesia Católica en este sector, Caritas y Oxfam America.

Y que nadie se apresure a encarcelar o difamar al autor de esa reflexión porque son palabras del papa Francisco y fueron leídas en la Jornada de reflexión sobre la industria minera mundial, organizada por el Pontificio Consejo Justicia y Paz en septiembre del 2013.

De entonces para acá, mucha agua ha corrido bajo los puentes, y el líder de la cristiandad ha hecho cada vez más claras sus propuestas. La reciente encíclica nos muestra como la destrucción y el envenenamiento de la tierra son fruto de una ambición perversa y sin límites propia del capitalismo neoliberal.

El Papa, además, acaba de visitar su nativa América del Sur en la cual algunos gobiernos ensayan políticas de cambio social muy valientes que al mismo tiempo son reconocidas por sumamente eficaces, y se ha reunido en el encuentro mundial de pueblos realizada en Bolivia con un gobernante a quien califica de su “admirado” Evo Morales.

Pertenezco a una generación a la que se quiso hacer creer que el mundo estaba dividido irreconciliablemente entre socialistas y cristianos. Las frases y actitudes que ahora vienen de Roma nos muestran que eso fue siempre una farsa.

Las frases del Papa no son nuevas; provienen de nuestro viejo y querido Evangelio. Son dichas ahora como un llamado urgente porque Francisco llegó a la Iglesia en un momento en que el capitalismo muestra su rostro más carnicero, feroz y apocalíptico.

Ese sistema asume ahora una postura neoliberal. En ella, la oferta y la demanda han reemplazado a los diez mandamientos, y el culto diabólico del mercado ha suplantado a la veneración de Dios. O sea que el anticristo ha salido del clóset y está en algún directorio minero.

De otra parte, las actitudes de los presidentes Rafael Correa y Evo Morales demuestran que la izquierda ha aprendido también una lección, y ella enseña que en vez de buscar enemigos o infiltrados, en actitud paranoide, hay que encontrar y reunir a todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Eso es urgente.

Y podemos estar seguros de que: “Quienes se empeñan en la defensa de la dignidad de las personas, pueden encontrar en la fe cristiana los argumentos más profundos para ese compromiso”.

Respecto a la pregunta que da título a esta nota, en un país donde el Estado prefiere el oro sobre el agua y la naturaleza y donde la fuerza pública está dotada de impunidad para disparar contra los disidentes, es evidente que hacer una pascana no resulta cómodo ni para Francisco ni para sus eventuales anfitriones oficiales quienes deben sentirse mejor yendo a presentar sus respetos al rey de España.

Un pensamiento en “¿Por qué no visitó Lima el papa Francisco?

  1. En realidad porque no quería ni ver a Cipriani ni meterse en el lío de la Universidad Católica en la propia casa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *