Sobre el autor

Eduardo González Viaña nació en Chepén, La Libertad.(Perú). En el vecino puerto, Pacasmayo, discurrieron su infancia y su adolescencia, y ello daría el fondo marino de su primer libro de cuentos, “Los peces muertos”, así como la entrañable nostalgia por el norte peruano que es ostensible en toda su obra.
Tal vez el recuerdo más terco, el que más se repite en sus libros de memorias -los “Correos”- es la ciudad de Trujillo y su universidad en la cual se graduaría de abogado y haría estudios doctorales deliteratura. Como dirigente estudiantil en ese claustro, destacó por una oratoria tan elegante como demoledora puesta al servicio de las causas populares y los derechos humanos

González Viaña significa la continuación y el coronamiento espléndido de una eclosión literaria surgida en el norte del Perú que haría de Trujillo, a lo largo del siglo, el lugar donde surgen figuras universales de la literatura peruana como es el caso de Ciro Alegría y César Vallejo. En las primeras décadas, ellos se expresaron al frente de un grupo literario llamado “Norte”. Tiempo después, “Trilce”, el grupo de EGV, sería directo sucesor de aquél.

Muy temprano, a los 26 años, su colección de relatos”Batalla de Felipe en la casa de palomas” lo haría merecer el Premio Nacional de Fomento a la Cultura”Ricardo Palma” y la publicación de ese libro en la, por entonces, primera editorial del mundo hispano, la editorial “Losada” de Buenos Aires”. “Identificaciónde David”, una novela publicada en 1974 lo haría ganador del Premio Nacional de Novela “Universo”.

Luego, una permanencia en Europa por 6 años se expresaría en una profundización de sus estudios de Lingüística y Literatura en España y de Etnología en la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales de París. El periodismo, una actividad que ha cultivado todo el tiempo, lo llevaría a diversos escenarios de guerras en el Africa y a ser testigo presencial en Irán de la caída del Shah y el inicio de la revolución fundamentalista. Según se cuenta, fue allá para estar dos días y se quedó varios meses porque su llegada coincidió con la del Ayatola. Tan sólo saldría de allí un semestre después, en una aventura cinematográfica, luego de salvar la vida de su amigo Teodoro Rivero-Ayllón a quien los guardias musulmanes estaban a punto de fusilar.

En los años 80, su literatura se orientaría resueltamente hacia el tema antropológico. “Habla, Sampedro. Llama a los brujos”, la conversación con un chamán del norte peruano se convertiría en un “bestseller” español y “Sarita Colonia viene volando”, la biografía soñada de una santa creada por el pueblo, sería su homenaje “a la santidad de los pobres” y un libro que ha sido considerado como una de las grandes novelas peruanas del siglo XX.

Durante la década del 90, González Viaña reside en los Estados Unidos trabajando como catedrático en las universidades de Berkeley y de Oregon. Sus textos se orientan entonces a describir y celebrar la inmigración de los hispanoamericanos, “la más grande y trascendente desde los tiempos en que los judíos caminaban hacia la Tierra Prometida. De este período proceden varios libros de ensayo y relato.

Su prosa ha sido calificada como una de las más elegantes del siglo. Según el crítico Ricardo González Vigil, fluye rítmica y encantatoria cual versos olvidados de las convenciones métricas.” Por su parte,Bryce Echenique dice que “es una prosa tan perfecta que dan ganas de cantar mientras se lee”.