Queridos amigos del Correo:

Cuando estudiaba secundaria, obtuve permiso para usar la máquina de escribir porque tenía muy mala letra. De allí, gradualmente, pasé a la máquina eléctrica, la computadora, el email y la página web.

Los que vienen son los primeros textos de mi blog. Provienen de una terca y apasionada nostalgia que hace escribirles, en esas tierras de todos los nortes, para ser capaz de tomarme un café humeante con ustedes.

Gracias por entrar en “El Correo de Salem”

Eduardo