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La inmigración y la otra orilla del universo

Niños leyendo y conversando con E.G.V.

Niños leyendo y conversando con E.G.V.

Estábamos en pleno mitin por los inmigrantes en Salem cuando divisé a dos niños que participaban en el acto. Mientras sus padres coreaban lemas contra el racismo de Arizona, los pequeños, sentados sobre una grada de cemento, estaban dedicados a la lectura. La niña tenía siete años. Su hermano, ocho.

Aunque estaban por llamarme en la lista de los oradores, me acerqué a los jovencitos y logré sentarme a su lado. Tenía mucho interés en saber qué tipo de libros habían logrado cautivar su atención durante las dos horas que ya duraba nuestro mitin.

-Es la historia de un perro.- me respondió Nieves. Añadió:

-Está en el cielo volando y tiene que llegar hasta la otra orilla del universo.

-¿Cuántos días le faltan?-pregunté tratando de meterme en la lógica de la historia.

La niña me quedó mirando como se debe de mirar a los marcianos, o a los tontos.

-Esas distancias no se miden en días….- respondió muy severa. Pensé asombrado que me iba a hablar de años luz, pero no fue así.

-La otra orilla del universo son nuestros corazones.-me explicó.

Quizás me llamaron al estrado en ese momento. Preferí quedarme con Nieves y con su hermano Fernando porque sabía que, entre ellos, tenía mucho que aprender.

Conversé con los padres y los felicité por darles libros a los niños y por haberlos llevado a la manifestación.

-No fuimos los de la idea. Ellos podían haberse quedado con su abuelita, pero nos rogaron que los trajéramos.

-¿También querían ellos protestar?

Elizabeth de Benvenuto, la madre, parecía no tener una respuesta.

-Es algo diferente que eso.

Me contó la historia:

A mediados de abril, Paulina, la vecinita de Nieves y su mejor amiga, se había pasado varias horas en la puerta de la escuela esperando a su padre. Lamentablemente, aquél no llegó porque los agentes de Inmigración habían descubierto que era ilegal y, de inmediato, lo fueron a sacar de la fábrica donde trabajaba  para expulsarlo a México.

-Eso ocurrió hace más de un mes. Desde entonces, Nieves va todas las tardes a visitar a Paulinita y a su madre. Dice que va a acompañarlas a llorar.

El locutor anunció varias veces mi nombre, pero yo no me moví. En todos estos días, el presidente Obama ha estado postergando la reforma migratoria para hacer campaña por otras leyes – a mi parecer, superficiales- que los liberales de este país consideran urgentes reformas sociales.

En la frontera con México, varios grupos paramilitares autodenominados “Patriots” esperan con metralletas a los que pretendan entrar, o procuran desviarlos para que ingresen al infernal desierto. En un país árabe, una mujer está a punto de ser condenada a muerte por haber “permitido” que un hombre bestial la violara. En otro país de América, hacen cargamontón contra una mujer que no puede defenderse.

Me acerqué a la pequeña Nieves para preguntarle si algún día podríamos convencer a toda esa gente de las ventajas de pensar con el corazón.

No llegué a formular la pregunta. La pequeña levantó los ojos hacia mí y me dijo feliz:

- El perro ya está por llegar a la otra orilla del universo… Y ya le he dicho a usted que la otra orilla está justo en medio de nuestro corazón.

Superman, el ilegal

-¿Es un pájaro?

-¡Es un avión!

-No, hombre. Es un mojado.

Luego de este diálogo inicial, el coro de “Los Tigres del Norte” canta:

Llegó del cielo, y no es un avión.
Venía en su nave, desde Criptón,
y por lo visto,
 no es un “americano”
sino otro igual como yo, indocumentado.
Así es que, Migra, él no debe de trabajar
porque aunque duela, Supermán es ilegal.

Supermán - Por Jim Lee

Supermán - Por Jim Lee

La ley racista de Arizona no es sino la punta del iceberg. La verdad es que en uno y otro lado de los Estados Unidos, los sectores derechistas se han radicalizado y, además de querer empujar este país hacia doscientos años atrás, están deseosos de convertir la vida de los inmigrantes “hispanos” en un infierno.

En Arizona, a partir de la nueva ley de inmigración, resulta sospechoso cuando no prohibido hablar castellano, expresarse con acento extranjero, tratar con inmigrantes e incluso tener rostro de indocumentado aunque la gobernadora del estado, Jan Brewer no ha podido decir a los periodistas cómo es exactamente esa imagen.

Tan radical y expeditiva es la ley que el propio gobernador de California se ha asustado. El fornido actor de Terminator, Arnold Schwarzenegger, un austriaco nacionalizado estadounidense, ha declarado que no volverá a viajar a Arizona porque –debido a su fuerte acento- podrían apresarlo.

De otro lado, Sarah Palin visitó recientemente el estado para expresar su apoyo a la nueva ley, y no pierde ocasión para asegurar que el mejor trato para los hispanos es ponerlos en la frontera con México. Como se sabe, la frustrada candidata republicana a la vicepresidencia, al ser entrevistada por la periodista Katie Couric, no pudo recordar cuáles son los tres países que forman parte de Norte América. Además, comparte con el pasado presidente George W. Bush la posibilidad de hablar con Dios quien, según ellos, les ha ordenado tomar algunas decisiones históricas.

Ya en nuestros tiempos la campaña no es tan sólo contra los que entran ilegalmente, sino contra todos los latinoamericanos quienes, según sus detractores, son una amenaza para la cultura y la identidad “americanas”. Eso se advierte en las palabras del republicano de Arizona, J.D. Hayworth, quien reclama una “moratoria en la inmigración legal procedente de México.”

De su parte, el representante de Colorado también republicano Tom Tancredo califica a Florida como un país del Tercer Mundo, lo cual evidencia que  la campaña antiinmigrante es decididamente racista. Tancredo, nieto de inmigrantes latinos, pasa por alto el hecho de que los cubanos de Florida son legales y que ese estado es uno de los más prósperos y desarrollados del país.

En esas circunstancias, los inmigrantes (debo decir, los nuevos, porque éste es un país de inmigrantes) cuentan con el soporte de la gente civilizada y progresista que se ha expresado en multitudinarias manifestaciones en casi todas las ciudades del país. Pero tienen de su lado algo más, y es el humor, la chispa, la gracia y el genio de  “latinos” como los “Tigres del Norte” y otros grupos como los “Hermanos Ortiz” según los cuales Supermán es tan ilegal como cualquier otro indocumentado porque entró por el cielo, no tiene pasaporte, ni visa, y ni siquiera licencia para volar.

Cuentan, además, con la inocencia y la valentía de la niña peruana que –cuando la esposa del presidente hablaba en su escuela de una inmigración legal y ordenada- la interrumpió para decirle:- ¡Pero mi mamá no tiene papeles, señora Obama…!

Dejemos que Supermán siga volando:

No tiene mica ni permiso pa’ volar.
Y les apuesto que ni seguro social.
Hay que echar a Superman de esta región
y si se puede, regresarlo pa’ Criptón.


El día en que fui invisible

En unas doscientas ciudades de los Estados Unidos- incluidas Nueva York, Los Ángeles, San Francisco y Chicago- millones de manifestantes desfilaron por las calles, cruzaron puentes y se juntaron en parques y plazas el primero de mayo para demandar que cese la persecución contra los inmigrantes y apoyar la promesa del presidente Obama de poner en efecto una reforma migratoria efectiva e integral.

Eran millones, pero la televisión no los vio.

No quiero creer que fuera censura. Ese día también perdieron muchas horas de TV las alarmantes y alarmistas noticias sobre la gripe porcina.

No fue eso. Fue algo más inocente o inocentón. Ante la jubilación de David Souter, uno de los jueces de la Corte Suprema, los analistas se pasaron horas de horas divagando sobre quién sería el sucesor nombrado por el presidente Barack Obama, y le robaron espacio a los acontecimientos más importantes del día.

Los comentaristas de este país deliran por interpretarlo todo con los criterios de “género y etnia”, y se preguntaban si sería blanco, negro, hombre, mujer o gay la persona designada por el mandatario. Los más “liberales” terminaron por recomendar que, en caso de no haber un candidato gay, se nombrara a una abogada que es al mismo tiempo mujer e hispana.

Por mi parte, creo que el género y la etnia son tan irrelevantes para juzgar a una persona como lo serían el signo zodiacal o el año de su nacimiento en el calendario chino.

Sin embargo, este país ha reemplazado su tradicional obsesión en la raza por otra basada en el género y la etnia, y por eso les resulta difícil entender cualquier fenómeno social que sobrepase esos parámetros.

Los millones de seres invisibles que salieron ese día a las calles exigieron derechos a la identidad, el trabajo, la libertad, la salud, el idioma y la cultura que les han sido suprimidos o corren peligro. No eran ellos solamente inmigrantes legales e ilegales. Los acompañaban los sindicatos que están celebrando por primera vez en USA el Día Internacional del Trabajo. No los vio la televisión.

Si todo eso no les parece periodístico a las cámaras, hay algo que tal vez les puede resultar urgente. En este momento de bancarrota económica, la reforma migratoria es fundamental para la propia supervivencia de los Estados Unidos. Veamos unas cuantas razones para ello:

Primera: La inmigración es un beneficio fiscal neto para la economía estadounidense. Un reporte del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca en 2007 señala que el incremento de la fuerza de trabajo, gracias a los inmigrantes, ha estimulado la inversión de capitales e incrementado el Producto Nacional Bruto en 37 billones de dólares cada año.

Segunda: Los inmigrantes pagan mucho más en impuestos de lo que consumen en beneficios sociales. Así lo determina en 1997 el Consejo Nacional de la Investigación, National Research Council , o NRC según sus siglas en inglés.

Tercera: Los inmigrantes ilegales también pagan impuestos.

Texas, Iowa y Oregón son algunos de los estados que informan en reportes públicos, entre 2006 y 2007, que estos trabajadores, en vez de drenar los servicios públicos, los subsidian. Texas teme incluso que una eventual ausencia de los mismos lleve a ese estado a la bancarrota fiscal.

Cuarta: La administración del Seguro Social informa que los indocumentados cuentan por una mayor porción de los billones de dólares que entran en sus cajas y no tiene contrapartida. Esos trabajadores suministran números falsos a su empleador quien les descuenta ese pago y lo hace efectivo. Sin embargo, ellos no podrán jamás acceder a un beneficio mínimo.

Quinta: Este año cumplen 64 años, y comienzan a jubilarse, los “baby boomers”. Se llama así a los norteamericanos nacidos en 1945, luego de la Segunda Guerra Mundial cuando los soldados volvieron a casa y produjeron una explosión de nacimientos. Se calcula que su número es similar al de quienes hoy reciben pensión cada mes. ¿Qué hará el Seguro Social para pagarles?… La legalización de los inmigrantes es su único camino.

Hay muchas razones más, pero éstas cuentan. Las recuerdo porque ese día participé en la marcha hacia el Capitolio de Oregón. Como escritor latinoamericano, me invitaron a ser orador, hablé en nuestro querido castellano, la lengua que nos hace libres… y como otros millones de personas, también fui un ser invisible.


USA: Una masacre programada

A las diez de la noche del 26 de enero, Erik Ayala empujó la puerta del night club “The Zone” de Portland, Oregon. Antes de que entrara, un portero lo miró con alguna atención, pero no le notó anormalidad alguna. Le reclamó su entrada. Lo dejó entrar.

En ese establecimiento para adolescentes está prohibida la venta de bebidas alcohólicas. Erik tenía 24, y ocultaba algo envuelto en un periódico, pero eso al portero no le interesó. Lo que Erik cargaba era una pistola italiana Tanfoglio de 9mm. En la recámara, iban doce balas.

Lo que sucedió después, todo el mundo lo sabe. Lo que los diarios no han dicho es que aquella era una masacre con una programación inflexible: tenía que ocurrir… y ocurrirá otras veces. Vamos a ver por qué, y comencemos por Bryan Kellim.

Rifle Rounds 52 Cal

Venta de armas - photo credit: mborowick

Bryan es el orgulloso propietario de la tienda “99 Empeño y Armas”. En un país donde la norma es ser casi invisible, este ciudadano se ha hecho famoso para el resto de su vida. Ha aparecido en todos los diarios y la televisión luciendo ropa nueva, ensayando diversas sonrisas e incluso lanzando miradas de inteligencia como las de Adrian Monk, el ficticio detective de la pantalla chica.

Su negocio es legal y, no tan sólo ello, es protegido por las normas constitucionales. El derecho a portar armas se ampara en este país en la Segunda Enmienda según la cual, “siendo una milicia bien preparada necesaria para la seguridad de un estado libre, el derecho a tener la responsabilidad de un arma no debe ser vulnerado.”

Los republicanos conservadores interpretan ese ya bicentenario mandato como una ley sagrada que tan sólo tiene parangón con los inderogables mandatos de la Biblia. Los norteamericanos más modernos apenas han logrado algunas regulaciones, pero no pueden apuntar a la extinción del derecho. Un candidato que se atreviera a exigirlo, tendría la elección perdida de antemano.

Más todavía, la Corte Suprema- terminada de armar en la era Bush- ratificó hace muy poco el derecho a la tenencia de armas. En su dictamen, la máxima instancia judicial anuló incluso el requisito establecido en Washington DC de que las armas de fuego contengan seguros que las bloqueen. Es decir, nada ni nadie deben robar a los ciudadanos ese derecho que, según John McCain, es sagrado y sólo se parece al de la libertad de expresión.

En la exposición de motivos, la Enmienda –que data de 1791- ofrece armas a los norteamericanos para que puedan esgrimirlas contra el agresor británico.

Felizmente para los ingleses de hoy, Erik ignoraba esas razones. Incluso, a pesar de haber terminado Secundaria, es muy posible que no supiera localizar a la isla en un mapamundi. Con frecuencia, los universitarios de este país no pueden hacerlo. Recuerden ustedes que una candidata a la vicepresidencia no sabía dónde estaba África, ni si era un país o un continente.

El 6 de enero a las 4 de la tarde, Ayala entró en la tienda de armas, pero no tuvo suerte. No le vendieron lo que buscaba porque no había llevado su identificación. El 9 volvió con su carné de conducir y sus 3 últimas cuentas de electricidad. Es una exigencia local para inmigrantes. Se la vendieron. A su pedido, le ofrecieron, además, información de cómo aprender a usarla.

Ayala había mostrado problemas de conducta en la escuela secundaria e incluso había estado hospitalizado con depresión, pero nada de eso le impidió adquirir el arma.

Tampoco hubo intervención familiar alguna. En esta sociedad hiperindividualista, los padres no suelen ser informados del desarrollo escolar. En las universidades, el profesor que hablara con la familia acerca del rendimiento de sus alumnos podría perder el puesto. Por último, los jóvenes abandonan la casa paterna al final de High School, y muy pocos vuelven a visitar a los suyos.

Mexicano de nacimiento, a los 24 años, Erik ya no era un latinoamericano. Ninguna norma cultural hispana prevalecía en su conciencia. No veía a sus padres. No frecuentaba a otros mexicanos. No asistía a ninguna iglesia. Casi no hablaba español. Como un típico “American young man”, era autosuficiente, experto en mecánica,no había leído libro alguno y era capaz de valerse solo frente al mundo.

Eso fue justamente lo que hizo. Solo frente al mundo, disparó. Una estudiante peruana, Marta Paz De Novoa, 17 y la estadounidense, Ashley Wilks, 16, murieron de inmediato. Severamente heridos resultaron Anne Sophie Rialland, 16, de Francia, Susy De Sousa, 18, de Italia, Gonzalo Vasquez Orozco, 17, de Guatemala, Jalontae Howard, 16, de Estados Unidos, la ecuatoriana Ana Zambrano Soledispa, 18, Brad Yoast, empleado de la discoteca y Trista Chang, 18, de Taiwán.

¿La globalización de la violencia? Sí, y también de la barbarie individualista. En vista de que ya ocurrió muchas otras veces y de que está en el sentido común de los norteamericanos el axioma de que las armas son un derecho sagrado, todo esto volverá a ocurrir. Está programado.

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