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USA: La inmigración y las matemáticas

-¿Saben ustedes por qué se suicidó el libro de matemática?
La respuesta es: -Porque tenía demasiados problemas.

Tubular

Matemática - Foto fdecomite

Algo similar puede ocurrirle a la organización anti-inmigrante estadounidense “NumbersUSA” .

“Números”, su nombre en español, se ha hecho famosa por preconizar entre otras cosas que se despoje de la ciudadanía y, por ende, se eche del país a los recién nacidos en este territorio que no sean hijos de un ciudadano norteamericano.

A esa propuesta se llama el Acta del Derecho de Nacimiento, pero también existen las de Supresión de la Lotería de Visas, la del Fin de la Cadena, destinada a romper la unidad familiar, la CLEAR y la SAVE para incrementar la persecución policial y limpiar las calles de los sospechosos inmigrantes.

Con típico simplismo gringo, “Números” echa números y señala que todos los males de este país proceden de la inmigración.

La contaminación es la primera calamidad. El país se está contaminando con tanta gente de color. Pero además hay otras desgracias achacables a los nuevos norteamericanos como por ejemplo la bancarrota económica, la desaparición de los puestos de trabajo, la elevación de los impuestos, la magra seguridad social y tal vez incluso los desastres de la guerra en Medio Oriente. Poco les falta para decir que el genocida y demente Bin Laden a lo mejor se llama Panchito.

Para “Números”, todo se reduce a una aritmética de Perogrullo. Según su lógica, la inmigración hace crecer la población de los Estados Unidos, y por ello significa contaminación, desborde en las ciudades, crimen, desempleo y mayores impuestos para que los ciudadanos paguen por vivir con tanta gente arrimada.

Entre las personas y entidades que hacen suyo este raciocinio se hallan, por cierto, los bestiales “Minutemen”, individuos voluntarios que patrullan las fronteras para atrapar inmigrantes y torturarlos o para empujarlos hacia desiertos infernales donde la muerte es lo más seguro.

Lamentablemente, no tan sólo individuos uniformados de verde y con tatuajes son sus seguidores. En su web, NumbersUSA presume del apoyo de decenas de congresistas. Pero vayamos, número por número, desgranando las simplistas matemáticas de Numbers.

Su primera preocupación es, supuestamente, la contaminación, y lo cierto es que no hay una relación necesaria entre lo uno y lo otro. Citando números del Centro de Política de Inmigración y el Instituto de Recursos Mundiales, los Estados Unidos tiene un 23 por ciento menos población que el conjunto de naciones de la Europa Unida y, sin embargo, produce un 70 por ciento más gases de invernadero como el dióxido de carbono.

En resumidas cuentas, menos gente puede contaminar más, o al revés. No se trata de cuántos habitantes tiene un país sino de qué forma la sociedad produce y consume.

Población y desborde citadino tampoco tienen relación en común. El mal de las ciudades, su crecimiento desordenado y su tráfico incontenible dependen de un modelo de desarrollo insostenible y contaminador. Vale decir, de un planeamiento urbano que ha creado suburbios lejos del “downtown”, sin buses ni trenes de comunicación masiva, y más bien con garajes de donde emergen cada mañana dos o tres enormes coches innecesarios para una familia pequeña.

El otro número de “Números” es que los inmigrantes roban puestos de trabajo. Nada es más falso. Quienes llegan en condiciones de trabajadores manuales asumen generalmente puestos que los nativos no aceptan. Por su parte, los profesionales que arriban son altamente calificados, y su llegada complementa la fuerza de trabajo e incrementa la productividad y, por ende, los salarios de los nacionales.

La “cadena familiar de la inmigración” es también un dos por dos son cinco de “NumbersUSA”. Un latinoamericano convertido en ciudadano tarda más de siete años en lograr que uno de sus hijos solteros sea aceptado legalmente. Un residente permanente que procede de México tiene que esperar diecisiete años para eso.

Por fin, la más usual patraña es que los inmigrantes son una carga fiscal porque ganan poco, pagan poco y sus impuestos no cubren los beneficios sociales que reciben.

Esto es falso: los “ilegales” pagan todos los impuestos y no reciben compensación alguna. Los legales son quienes van a equilibrar el presupuesto de la Seguridad Social y, gracias a ellos, la explosión de los jubilados “baby boomers” tendrá una renta segura.

“Números” no ostenta una suástica ni una cruz en llamas pero disimula su racismo a través de unas matemáticas muy mal aprendidas.

-¿Conoces algún chiste de matemáticas?

-Más o menos… ¿Por…?

El día en que fui invisible

En unas doscientas ciudades de los Estados Unidos- incluidas Nueva York, Los Ángeles, San Francisco y Chicago- millones de manifestantes desfilaron por las calles, cruzaron puentes y se juntaron en parques y plazas el primero de mayo para demandar que cese la persecución contra los inmigrantes y apoyar la promesa del presidente Obama de poner en efecto una reforma migratoria efectiva e integral.

Eran millones, pero la televisión no los vio.

No quiero creer que fuera censura. Ese día también perdieron muchas horas de TV las alarmantes y alarmistas noticias sobre la gripe porcina.

No fue eso. Fue algo más inocente o inocentón. Ante la jubilación de David Souter, uno de los jueces de la Corte Suprema, los analistas se pasaron horas de horas divagando sobre quién sería el sucesor nombrado por el presidente Barack Obama, y le robaron espacio a los acontecimientos más importantes del día.

Los comentaristas de este país deliran por interpretarlo todo con los criterios de “género y etnia”, y se preguntaban si sería blanco, negro, hombre, mujer o gay la persona designada por el mandatario. Los más “liberales” terminaron por recomendar que, en caso de no haber un candidato gay, se nombrara a una abogada que es al mismo tiempo mujer e hispana.

Por mi parte, creo que el género y la etnia son tan irrelevantes para juzgar a una persona como lo serían el signo zodiacal o el año de su nacimiento en el calendario chino.

Sin embargo, este país ha reemplazado su tradicional obsesión en la raza por otra basada en el género y la etnia, y por eso les resulta difícil entender cualquier fenómeno social que sobrepase esos parámetros.

Los millones de seres invisibles que salieron ese día a las calles exigieron derechos a la identidad, el trabajo, la libertad, la salud, el idioma y la cultura que les han sido suprimidos o corren peligro. No eran ellos solamente inmigrantes legales e ilegales. Los acompañaban los sindicatos que están celebrando por primera vez en USA el Día Internacional del Trabajo. No los vio la televisión.

Si todo eso no les parece periodístico a las cámaras, hay algo que tal vez les puede resultar urgente. En este momento de bancarrota económica, la reforma migratoria es fundamental para la propia supervivencia de los Estados Unidos. Veamos unas cuantas razones para ello:

Primera: La inmigración es un beneficio fiscal neto para la economía estadounidense. Un reporte del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca en 2007 señala que el incremento de la fuerza de trabajo, gracias a los inmigrantes, ha estimulado la inversión de capitales e incrementado el Producto Nacional Bruto en 37 billones de dólares cada año.

Segunda: Los inmigrantes pagan mucho más en impuestos de lo que consumen en beneficios sociales. Así lo determina en 1997 el Consejo Nacional de la Investigación, National Research Council , o NRC según sus siglas en inglés.

Tercera: Los inmigrantes ilegales también pagan impuestos.

Texas, Iowa y Oregón son algunos de los estados que informan en reportes públicos, entre 2006 y 2007, que estos trabajadores, en vez de drenar los servicios públicos, los subsidian. Texas teme incluso que una eventual ausencia de los mismos lleve a ese estado a la bancarrota fiscal.

Cuarta: La administración del Seguro Social informa que los indocumentados cuentan por una mayor porción de los billones de dólares que entran en sus cajas y no tiene contrapartida. Esos trabajadores suministran números falsos a su empleador quien les descuenta ese pago y lo hace efectivo. Sin embargo, ellos no podrán jamás acceder a un beneficio mínimo.

Quinta: Este año cumplen 64 años, y comienzan a jubilarse, los “baby boomers”. Se llama así a los norteamericanos nacidos en 1945, luego de la Segunda Guerra Mundial cuando los soldados volvieron a casa y produjeron una explosión de nacimientos. Se calcula que su número es similar al de quienes hoy reciben pensión cada mes. ¿Qué hará el Seguro Social para pagarles?… La legalización de los inmigrantes es su único camino.

Hay muchas razones más, pero éstas cuentan. Las recuerdo porque ese día participé en la marcha hacia el Capitolio de Oregón. Como escritor latinoamericano, me invitaron a ser orador, hablé en nuestro querido castellano, la lengua que nos hace libres… y como otros millones de personas, también fui un ser invisible.


USA: Preparando otra masacre

Hace menos de un mes, cuando todavía no enterraban a las jóvenes víctimas de  la masacre de Portland, un individuo errático –quizás drogado- fue visto en la zona de estacionamiento de mi universidad. Alguien dio parte a la policía, pero el hombre escapó. En ese mismo momento, en mi oficina –cuya ventana da a ese “parking lot”, yo escribía mi nota “USA: Una masacre anunciada”.

Al día siguiente, el tipo fue detenido en el concurrido edificio del Centro Estudiantil. Estaba fuertemente armado y no pudo ofrecer ninguna razón para ello. Esta mañana el “Statesman Journal”lo muestra en foto destacada en la primera página de una de sus secciones. ¡Ha hecho noticia…!

Resultaría increíble en cualquier país civilizado, pero aquí, no. Jeff Maxwell se ha convertido en un héroe, y aparece frente al capitolio y a la cabeza de una masa que exige al Gobernador más respeto para los portadores de armas.

Por supuesto, junto al micrófono hay un cartel que pide donaciones para la campaña legal del matón. Apenas haya recaudado algunos fondos, aparecerá el abogado que demande a la policía y a la universidad por la crisis de nervios que ha sufrido el buen Jeff…. Y como ocurre siempre, el abogángster reclamará unos cuantos millones de dólares para curarlo.

Por ahora, según relata el diario, el fiscal ha retirado los cargos contra Jeff puesto que la Constitución protege la tenencia de armas. Por su parte, el Consejo de defensa del derecho a las Armas de Fuego está exigiendo, como también está de moda, que la policía haga una “apology”, es decir que pida disculpas públicas a Maxwell.

En 1997,  en Kentucky, un adolescente de 14 años esperó que terminara la oración matinal del colegio y luego mató a tiros a tres compañeros. Otros cinco resultaron heridos. Al año siguiente, en Arkansas dos chicos de 11 y 13 años abrieron fuego a discreción en su escuela y mataron a cinco niñas y a su profesora. Ese año y en el estado de donde les escribo, Oregon, un muchacho de 17 años liquidó a dos de su compañeros de colegio e hirió a veinte. Al año siguiente, en Colorado, dos muchachos de 17 y 18 años asesinaron a 12 compañeros y un profesor, y después se quitaron la vida. El mes pasado, aquí en Oregon, un joven enfermo masacró a una chica peruana y a una estadounidense, y luego se suicidó…

Y después de todo esto, ¿se puede entender que hoy mismo camine libre el sujeto que la semana pasada rastrillaba sus armas en el campus de mi universidad?

Sí, porque su derecho está consagrado por la Segunda Enmienda de la Constitución, una norma anacrónica que es preciso derogar, aunque para los conservadores pegados a la letra eso signifique algo así como derogar la Biblia. El precepto legal data de 1791 y ofrece armas a los ciudadanos de este país para que puedan esgrimirlas contra un supuesto agresor colonialista británico.

Felizmente para los súbitos de Isabel la mayoría de los jóvenes (norte)americanos ignora dónde está la isla y no sabe muy bien qué se celebra el 4 de julio a menos que lo hayan estudiado en la universidad para ganar créditos.

La otra “razón” para coleccionar armas y usarlas durante los fines de semana es el deseo de torturar, martirizar, mutilar, dejar inválidos o matar a los pacíficos venados que habitan en estos bosques. Esa diversión también está permitida y es bien vista aquí.

Esta tarde mientras venía a casa un par de ojos enormes me miraron con fijeza en el camino rural que tomo en vez de la autopista.

Detuve el carro. Era un venado. O más bien una señora Venada. Aceptó con un gesto que le cediera el paso y guió a sus dos venaditos para cruzar la pista. Se detuvieron exactamente donde los niños por las mañanas esperan al bus escolar.

Los pequeños venaditos, por traviesos y curiosos, se acercaron a mi carro y comenzaron a olisquearlo.

Supongo que les dediqué un cuarto de hora y supongo también que algo me dijeron con el lenguaje del corazón. Debe de ser por ello que escribo sin parar esta nota y, sin que me importen los matones, clamo, ruego, imploro, exijo y ordeno, de una vez por todas, deponer las armas.
AMIGOS DEL CORREO DE SALEM: El miércoles 18 de marzo, en el local de la Asamblea Nacional de Rectores, Calle Aldabas tercera cuadra, a las 6.30pm, presentaremos mi libro DON TUNO, EL SEÑOR DE LOS CUERPOS ASTRALES.Lo ha editado la Universidad Alas Peruanas. Comentará el libro el arqueólogo Wálter Alva. Todos ustedes están invitados.

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