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	<title>Eduardo González Viaña</title>
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	<description>El Correo de Salem</description>
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		<title>El Bicentenario debe celebrarse en Trujillo</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Mar 2010 17:55:32 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[En toda América, e incluso en España, se está celebrando desde hace un año el Bicentenario de la Independencia Americana. Se considera como tal el momento en que cada una de nuestras naciones proclamó su voluntad de liberarse del dominio colonial.
El 25 de mayo del 2009, la conmemoración comenzó en Bolivia. Los próximos países en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_443" class="wp-caption alignleft" style="width: 298px"><a href="http://www.elcorreodesalem.com/wp-content/uploads/2010/03/trujillo_peru.jpg"><img class="size-full wp-image-443  " title="Trujillo, Perú - Foto Elpadrino1" src="http://www.elcorreodesalem.com/wp-content/uploads/2010/03/trujillo_peru.jpg" alt="Trujillo, Perú - Foto Elpadrino1" width="288" height="217" /></a><p class="wp-caption-text">Trujillo, Perú - Foto Elpadrino1</p></div>
<p>En toda América, e incluso en España, se está celebrando desde hace un año el Bicentenario de la Independencia Americana. Se considera como tal el momento en que cada una de nuestras naciones proclamó su voluntad de liberarse del dominio colonial.</p>
<p>El 25 de mayo del 2009, la conmemoración comenzó en Bolivia. Los próximos países en hacerla serán por un lado, Colombia el 20 de julio y por el otro, México el 16 y Chile el 18 de septiembre del 2010. En cuanto a Paraguay, el festejo se realizará el 14 de mayo de 2011, mientras que Perú no lo hará hasta el año 2021.</p>
<p>En un sitio web de la empresa española “Prisa”, se muestra un mapa animado de América en el que se van prendiendo luces conforme un país se emancipa. Uno de los últimos en ver esa lucecita es el Perú. Por su parte, el Ministerio de Educación de Lima ha convocado a un concurso nacional denominado “Hacia el bicentenario de la independencia del Perú 2021”.</p>
<p>La lucecita de “Prisa” se prende sin prisa y muy tarde, y la fecha que el ministerio da para el bicentenario es un error.</p>
<p>Lo que se está celebrando en el mundo de nuestra habla no es necesariamente la proclamación de la independencia en alguna de las actuales capitales. Lo que en realidad se recuerda la primera expresión de la voluntad de ser libres y de fundar una identidad propia diferente frente a los poderes coloniales.</p>
<p>En efecto, lo que Bolivia ha evocado es la sublevación de Charcas, hoy Sucre, el 25 de mayo de 1809.  Como sabemos, la completa independencia sólo vendría después de la victoria de Ayacucho el 9 de diciembre 1824.</p>
<p>Lo que recordará México será la mañana del 16 de septiembre de 1810, en la que el párroco del pueblo de Dolores, Guanajuato, Miguel Hidalgo y Costilla, llamó a misa, y con las proclamas de¡&#8221;Viva la Virgen de Guadalupe&#8221;!, ¡Viva Fernando VII! y ¡Muera el mal gobierno!; incitó al pueblo a levantarse contra los españoles. A este suceso se le conoce como &#8220;Grito de Dolores&#8221;.</p>
<p>La larga guerra de la independencia sólo culminaría en México el 27 de setiembre de 1821.</p>
<p>De la misma forma y por las mismas razones, celebran Chile, Colombia, Venezuela este año el inicio de este mismo proceso que sólo culminaría muchos años más tarde.</p>
<p>Si la decisión de esperar en el Perú hasta el año 2021 hubiera sido tomada por la municipalidad de la provincia de Lima se entendería el asunto. Que lo haga el Ministerio de Educación significa una grave distorsión y tergiversación de la historia.</p>
<p>El Bicentenario en el Perú debería haberse celebrado hace 30 años en conmemoración de la gesta de Túpac Amaru. Fue él quien con su proclama, con su propia vida y con la más formidable guerra dada en el continente demandó la libertad de toda América tanto de España como de su rey. La libertad para él no supuso sólo una separación política sino la supresión de todas las formas de explotación humana desde la mita y los corregimientos de indios hasta la esclavitud de los negros. Por él, la abolición se decretó en el Perú antes que en toda América. La fecha central del levantamiento tuvo su bicentenario en 1980… y ya estamos en el 2010.</p>
<p>Los levantamientos de Tacna, 1811 y 1813, Huánuco, 1812 y Cusco, 1814, tampoco han sido tomados en cuenta por los festivos iniciadores del Ministerio de Educación.</p>
<p>Por fin, si por frívolo centralismo o por ignorancia tendenciosa, se le pasó todo eso al Ministerio de Educación, al menos puede adelantar la fecha hasta el 29 de diciembre de 1820 en que se produjo la declaración de la Independencia en Trujillo.<br />
 Manuel Cabero y Muñoz, Luis José de Orbegoso, Jerónimo de la Torre, José Modesto de la Vega, José María Lizarzaburu, José Tadeo Effio y el Marqués de Torre Tagle, entre otros vecinos, suscribieron el acta y, con el pueblo reunido en la plaza, proclamaron allí la libertad de la patria.</p>
<p>Fue en ese acto en que se arrió el pendón colonial y se le reemplazó por la nueva bandera del Perú.</p>
<p>Fue en Trujillo donde –ocupados por los españoles el centro y sur más todo el altiplano (Bolivia), se refugió la República.</p>
<p>Dos veces capital del país, fue en esa misma ciudad donde se fundarían las primeras instituciones republicanas, la Corte Suprema de la República y la primera universidad laica de América. Por todas razones, el Congreso denominó a este departamento, de La Libertad.</p>
<p>Este año se cumplirán 190 años de la proclamación de la independencia del Perú realizada en Trujillo, y si se olvidaron las pasadas gestas, por lo menos es aquí donde debe comenzar ahora a celebrarse el Bicentenario.</p>
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		<title>Il gatto e la letteratura, la Medalla de Honor del Congreso y la nostalgia</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Mar 2010 00:40:27 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[En noviembre del 2009, se me hizo entrega de la Medalla de Honor del Congreso de la República, la más alta distinción que otorga ese poder del Estado. Viajé al Perú para recibirla. A la vuelta, mi maleta pesaba mucho menos, pero había crecido mucho la carga de mi nostalgia.
Debe de ser por ello que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En noviembre del 2009, se me hizo entrega de la Medalla de Honor del Congreso de la República, la más alta distinción que otorga ese poder del Estado. Viajé al Perú para recibirla. A la vuelta, mi maleta pesaba mucho menos, pero había crecido mucho la carga de mi nostalgia.</p>
<p>Debe de ser por ello que hoy publico algo de lo que entonces dije en el acto de la condecoración. Antes, había editado en mi blog la primera parte de mi discurso. La pueden encontrar aquí mismo con el título de “El gato y la literatura”</p>
<p>Con algunas fotos de gatos, les entrego ahora “Il gatto e la letteratura”, una versión italiana de mi mágica traduttrice y hermana Lucia Lorenzini. Gracias a ella, los más asombrosos textos de Jorge Luis Borges fueron vertidos al idioma italiano. Le debo a ella la versión en ese idioma de mi novela “La Ballata di Dante”.</p>
<p>Queda también en este cuaderno virtual la grabación de la ceremonia. Lo hago por petición de algunos amigos, pero no creo que podré visualizarla yo otra vez. Saber que mis compatriotas me reconocen y quieren por los modestos libros que he escrito, me hace sentir con unas ganas tremendas de regresar a la patria que me hace falta desde hace más de veinte años.</p>
<p>Esta tarde en que las aves migratorias viajan al sur en pos de tiempos más benignos, me pongo piedras en el bolsillos, de otra forma me iré con ellas a la patria.</p>
<p><br class="spacer_" /></p>
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<div></div>
<p>
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</p>
<h2>Il gatto e la letteratura</h2>
<p>Un giorno, nel mio villaggio – avevo 15 anni -, andai a trovare una prozia di nome Mercedes che ne aveva appena compiuti 99.</p>
<p>Quando entrai in casa mi accorsi che stava recitando il rosario. Poiché non mi aveva visto, mi sedetti vicino a lei per non interrompere la sua preghiera e mi dedicai a leggere una rivista. C’era tuttavia qualcosa di strano in quella situazione: mia zia Mercedes recitava soltanto la prima parte dell’Ave Maria, e poi restava un attimo in attesa come se si trovasse in chiesa o come se qualcuno accanto a lei recitasse il “Santa Maria, Madre di Dio, prega per noi peccatori, adesso e nell’ora della nostra morte. Amen”.</p>
<p>Guardai da una parte e dall’altra e non riuscii a vedere il suo ipotizzabile compagno. La curiosità mi spinse ad alzarmi e ad avvicinarmi alla solitaria devota. Alla fine, scoprii che c’era qualcuno accanto a lei, ma non era un essere umano. Era il suo gatto. Ogni volta che mia zia terminava la prima parte dell’Ave Maria, il gatto la accompagnava con lunghe fusa, come fanno tutti i felini quando, per puro affetto, accendono il loro motore interno vicino a qualcuno che li ama.</p>
<p>Quando l’anziana e il gatto ebbero finito di pregare, misi la sedia accanto a lei e le chiesi di raccontarmi delle storie. Mia zia era un’eccellente narratrice orale e credo che le sue invenzioni siano state all’origine dei racconti che iniziai a scrivere a quell’età.</p>
<p>Tuttavia, in quel momento mi si presentò un altro problema. A 99 anni, mia zia stava molto bene di salute, ma soffriva di vuoti di memoria. Cominciava a raccontarmi un’appassionante storia dell’inizio del Novecento ma, proprio quando si stava avvicinando al finale, dimenticava il racconto che aveva iniziato e ne cominciava un altro.</p>
<p>Come rendendosi conto della mia sorpresa, mia zia mi disse:</p>
<p>- Capisco, figliolo. Ma voglio che anche tu capisca me. Quando arriva il momento di andarcene da questo mondo, noi vecchi ci sediamo su una sedia a dondolo, come faccio io, a dimenticare. Proprio come i giovani che vanno a scuola per ricordare certe discipline e certi concetti, noi vecchi ci sediamo tutte le sere per dimenticare.</p>
<p>Credo che quel giorno sia stato determinante nell’inizio della mia vocazione letteraria. Mi resi conto che la letteratura serve, al pari del gatto di mia zia Mercedes, ad evitare di trovarci completamente soli al mondo e a permetterci, anche nelle solitudini più grandi, di comunicare con il nostro Dio, con l’universo, con la nostra terra e con la gente che su di essa amiamo di più.</p>
<p>Come le cinquanta avemarie recitate dalla mia vecchia zia, la missione del creatore di finzioni consiste nel dire, esprimere, borbottare e perfino proclamare canzoni di ricordi e di nostalgie rivolte verso l’auspicata felicità collettiva degli uomini e verso le infinite estensioni della vita.</p>
<p>Compresi inoltre che, così come a scuola si insegna a ricordare, bisognava anche imparare a dimenticare e che questa poteva essere anche la missione della letteratura che avrei prodotto: far sì che la nostra gente dimentichi la durezza e la perversione di quella prolungata notte di insonnia, di violenza e di sangue che il più delle volte è stata la storia del Perù.</p>
<p>Far pace con i brutti ricordi non significa tuttavia decretare l’oblio del crimine e nemmeno accettare con rassegnazione l’abuso, meno che mai tollerare ll’impunità dei perversi e degli ingiusti. Pensai che, come il gatto che svegliava mia zia dopo un lungo rosario, la letteratura avrebbe dovuto scuotere dal letargo la nostra gente e mostrarle che la democrazia e la libertà non si regalano ma si conquistano. Gli scrittori hanno generalmente assunto come propria la funzione di rifare la storia. Nel Perù in cui ci è toccato di vivere, quella funzione è molto più impellente. Qui occorre impedire che la nostra storia si sfasci.</p>
<p>I miei libri non possono cancellare lo sfruttamento dei poveri, la corruzione dei potenti, la tortura e il genocidio utilizzati per reprimere la collera del povero e del giusto. La mia letteratura non cambierà il mondo, ma mi sprona a servire cause generose e valori senza i quali l’uomo cessa di essere uomo e la società diventa insopportabile.</p>
<p>Ed è  stata questa la missione che mi sono imposto all’età di quindici anni, quando scrissi il mio primo racconto e conobbi il gatto e le amnesie di mia zia Mercedes. Se volete sapere cosa accadde in seguito, ve lo dico. Un anno dopo, la morte andò a trovare l’anziana… e forse tutte e due restarono a conversare e a pregare, unite per sempre. (Traduzione di Lucia Lorenzini)</p>
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		<title>Vallejo y los telegramas de Antenor</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Mar 2010 03:30:26 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[En alta mar, Vallejo sacó de uno de sus bolsillos para leerlos de  nuevo los urgentes telegramas de Antenor Orrego. Su generoso amigo lo había  urgido a aceptar la invitación que él y Julio Gálvez Orrego le hacían para  viajar a Francia.
TU VIAJE A PARIS RESUELTO STOP JULIO LOGRO CAMBIAR  MI [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_426" class="wp-caption alignleft" style="width: 296px"><a href="http://www.elcorreodesalem.com/wp-content/uploads/2010/02/Orrego_prision.jpg"><img class="size-full wp-image-426 " title="Orrego: Prisión por amor a la justicia" src="http://www.elcorreodesalem.com/wp-content/uploads/2010/02/Orrego_prision.jpg" alt="Orrego: Prisión por amor a la justicia" width="286" height="178" /></a><p class="wp-caption-text">Orrego: Prisión por amor a la justicia</p></div>
<p>En alta mar, Vallejo sacó de uno de sus bolsillos para leerlos de  nuevo los urgentes telegramas de Antenor Orrego. Su generoso amigo lo había  urgido a aceptar la invitación que él y Julio Gálvez Orrego le hacían para  viajar a Francia.</p>
<p>TU VIAJE A PARIS RESUELTO STOP JULIO LOGRO CAMBIAR  MI NOMBRE POR TUYO <br />
 STOP HAZ MALETAS HERMANO STOP ANTENOR</p>
<p>A ese  telegrama, había respondido César con una tajante negativa. Pero Orrego  insistió:</p>
<p>URGENTE CESAR STOP VIAJA CON JULIO STOP YA ME TOCARA STOP  NOS VEMOS EN PARIS STOP NO OLVIDES JUICIO REABIERTO STOP ANTENOR</p>
<p>El  último decía solamente:</p>
<p>EN PARIS ESPERATE DESTINO STOP PERU LA CARCEL  STOP ANTENOR</p>
<p>Vallejo se había resistido a aceptar el sacrificio del  filósofo, pero después de dos telegramas, el tercero apelaba a la razón más  temible. El juicio había sido reabierto, y se le estaba notificando a  presentarse ante el juzgado de Trujillo con apercibimiento de detención.</p>
<p>Cuando se dio cuenta de que la cárcel tenía otra vez la boca abierta para  él, aceptó. <br />
 Salir del Perú era escapar de los infiernos. En alta mar, aspiró  largamente como si quisiera alimentarse de libertad. Después, dobló otra vez los  telegramas y los metió dentro de un único sobre. Dirigió la mirada al horizonte,  y descubrió que el cielo se había tornado inmenso y emitía destellos de un azul  obstinado.</p>
<p>Apenas se disipó la densa niebla, comenzaron a acercarse a  las islas de Lobos de Afuera. Desde ellas, parecía salir unas voces fragantes  que se confundían con los golpes y fragores del oleaje.</p>
<p>-Es un canto  de sirenas _le explicó alguien a su lado. Vallejo lo miró de reojo. Sólo pudo  notar que estaba vestido de blanco. El hombre agregó: <br />
 -Eso es lo que dicen  los marinos. <br />
 El “Oroya” aceleró y se puso lejos del alcance de las sirenas  que se desgañitaban llamando a los tripulantes.</p>
<p>El “Oroya” había  salido del Callao hacia Francia el 17 de junio de 1923. El filósofo era dueño de  un pasaje, pero había preferido transferírselo al poeta.</p>
<p>En vez de la  frialdad de la crítica limeña o el infierno carcelario de Trujillo, César  viajaba hacia su destino. Orrego nunca más pudo hacer el soñado viaje. En el  Perú, habría de sufrir casi dos décadas de prisión por su amor a la justicia  social. Sin saberlo, César Vallejo y Antenor Orrego habían intercambiado sus  destinos, o acaso sus almas…</p>
<p><br class="spacer_" /></p>
<p><strong><em>Les reitero que la Universidad Privada Antenor Orrego de Trujillo  (UPAO) me ha  invitado a dar una conferencia al inicio de su año  académico el 26 de marzo.  Todos ustedes están invitados a ella. En este  texto, tomado de mi novela  “Vallejo en los infiernos”, se recuerda un  detalle muy importante del viaje del  poeta a París. </em></strong></p>
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		<title>El libro de Inés</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Feb 2010 05:18:57 +0000</pubDate>
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Hoy martes he amanecido viajando. No estaba en un avión ni en un  sueño sino leyendo un libro adictivo que no me permitió cerrarlo sino  hasta terminar el último párrafo.
Inés de Guijón cumple noventa años, y fue ella quien me repitió en  mis años universitarios que para viajar muy lejos no hay [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_410" class="wp-caption alignleft" style="width: 298px"><a href="http://www.elcorreodesalem.com/wp-content/uploads/2010/02/libreriaperuana.jpg"><img class="size-full wp-image-410   " title="Librería Peruana" src="http://www.elcorreodesalem.com/wp-content/uploads/2010/02/libreriaperuana.jpg" alt="Librería peruana" width="288" height="216" /></a><p class="wp-caption-text">Librería Peruana</p></div>
<p>Hoy martes he amanecido viajando. No estaba en un avión ni en un  sueño sino leyendo un libro adictivo que no me permitió cerrarlo sino  hasta terminar el último párrafo.</p>
<p>Inés de Guijón cumple noventa años, y fue ella quien me repitió en  mis años universitarios que para viajar muy lejos no hay mejor barco que  un libro. Creo que la frase pertenecía a la poetisa estadounidense  Emily Dickinson, pero repetida tantas veces por nuestra querida librera  de Trujillo se inesizó y la recuerdo como suya.</p>
<p>Me acuerdo también que citaba a José María de Pereda según el cual el  mejor de los libros es la vejez… y es una lástima que el hombre tenga  que morirse cuando comienza a leerlo con provecho.</p>
<p>La segunda parte de lo dicho por el romántico español es cuestionable  en el caso de Inés Guerra de Guijón quien, ya les he dicho, cumple  noventa años de edad, setenta de los cuales ha estado de pie junto a los  anaqueles de una librería cuyas puertas siempre estuvieron abiertas  para todos… y sigue trabajando.</p>
<p>Sus noventa   no serán pretexto para que hoy, Inés, como lo ha hecho  todo este tiempo, abra la tienda a las 9 de la mañana, después de haber  ido a misa y la cierre a las 7 de la noche luego de haber conversado-  más que vendido libros- con unas cincuenta o sesenta personas. Además de  librera, ella ha sido fundadora y dirigente de la mayoría de las  instituciones culturales de la ciudad.</p>
<p>En la esquina de Pizarro con la Plaza de Armas, la “Librería  Peruana”, suya y nuestra, es el centro mismo de Trujillo. Al lado de  ella se encuentra el “Bar Americano” en el cual César Vallejo invitó a  sus amigos a celebrar la aprobación de su tesis y su graduación  universitaria.</p>
<p>Fue frecuentada entonces por Vallejo, Orrego, Haya de la Torre,  Spelucín, Francisco Xandóval, todo el “Grupo Norte” y fue allí donde,  décadas más tarde, nos conocimos los muchachos del “Grupo Trilce”.</p>
<p>Es la más antigua casa de libros de la ciudad. Se encuentra allí  desde antes de 1920, y Carlos Guijón Miranda llegó a Trujillo en los  años 30 para administrarla. Al casarse con Inés en 1942, ambos unieron  sus destinos … y sus libros. A dos cuadras, ella fundaría una sucursal  que finalmente juntaría con la de su esposo a la muerte de éste en 1994.</p>
<p>¿Debo añadir algo que ya he contado varias veces?&#8230; ¡Lo haré! Cuando  yo tenía 21 años y acababa de publicar “Los peces muertos”, mi primer  libro, lo fui a dejar en la “Librería Peruana” antes de partir a Lima  para presentarlo.  Allí, luego de leer comentarios extremadamente  generosos sobre mi libro que habían sido publicados en “El Comercio” y  “La Prensa”, pensé que el éxito literario coincidía también con el de  ventas… ¡Me equivocaba!&#8230; y esa sería una lección que me duraría toda  la vida.</p>
<p>Fui a la librería para preguntar cuántos ejemplares más se  necesitaban, y me encontré con la sorpresa de que los anaqueles estaban  todavía colmados de peces muertos.</p>
<p>-Parece que por ahora no necesitamos ejemplares, pero tengo una  liquidación.- dijo doña Inés, y agregó:</p>
<p>-Se han vendido… se han vendido dos libros.</p>
<p>Ahora que han pasado los años creo que fue ella misma quien los  compró y logró de esa forma que el joven escritor no se desmoralizara y  continuara en esa locura de escribir que le ha de durar toda la vida.</p>
<p>No quiero terminar de redactar esta nota porque, siguiendo el consejo  de Inés,  deseo continuar navegando en la escritura y porque, además,  un libro, el que se escribe y el que se lee, son como un viaje, se  comienza con intrepidez, se continúa con asombro y se termina con  nostalgia.</p>
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		<title>La guerra de los alfajores</title>
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		<pubDate>Tue, 26 Jan 2010 00:42:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[¿De dónde vienen los alfajores? ¿Cuáles son los auténticos? Estas preguntas suenan a metafísicas, y casi lo son. En Los Ángeles han desencadenado una guerra de comunicados entre argentinos, nicaragüenses, peruanos, bolivianos y chilenos. Es una guerra de la nostalgia en la que cada cual siente que lo único original sobre la tierra es lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a title="Alfajores" href="http://www.flickr.com/photos/44258887@N04/4209883727/" target="_blank"><img class=" " style="border: 0pt none;" title="Alfajores - Foto lovelihood" src="http://farm3.static.flickr.com/2800/4209883727_8789ed5c60.jpg" border="0" alt="Alfajores" width="300" height="225" /></a><p class="wp-caption-text">Alfajores - Foto lovelihood</p></div>
<p>¿De dónde vienen los alfajores? ¿Cuáles son los auténticos? Estas preguntas suenan a metafísicas, y casi lo son. En Los Ángeles han desencadenado una guerra de comunicados entre argentinos, nicaragüenses, peruanos, bolivianos y chilenos. Es una guerra de la nostalgia en la que cada cual siente que lo único original sobre la tierra es lo que probó de niño en la añorada patria lejana.  Róger Navas-Balladares, nacido en Nicaragua, es el culpable del conflicto. En el 2003, fundó Split Bean Coffee, una compañía dedicada ofrecer las más distintas variedades de café. De un momento a otro, se le ocurrió preparar alfajores y ha tenido éxito. Periódicos como «Los Angeles Times», «San Jose Mercury News» y «The Philadelphia Inquirer», entre otros, han hablado de una «receta misteriosa que pronto a todos nos convertirá en adictos».  Manjar blanco, piña, guayaba, frambuesas, fresas, chocolate y hasta mantequilla de maní son algunos de los sabores de este postre cuya receta, según Róger, le viene desde Trujillo y Chiclayo del Perú aderezados con sus orígenes hispánicos que lo hacen trazar orígenes en alguna lejana pastelería asturiana. El profesor Samuel Huntington no para de advertir que los hispanos se van a apoderar de USA, y a lo mejor tiene razón. La historia confirma que cuando los invasores preparan pasteles y escriben poesía es porque han decidido quedarse y conquistar.  Róger fue mi alumno en la Universidad de Berkeley. En vez de una rápida profesión útil, buscó el saber. Al tiempo que hacía estudios de Antropología Cultural, exploró la Kabalah y las tradiciones del judaísmo, sin dejar de lado la comida kosher. Continuó con el flamenco e hizo un viaje a la India, de donde salieran en el siglo XII los monjes heterodoxos que lo difundieron. Egipto fue el puente y, por fin, España, la receptora de aquella danza religiosa. Por todas las regiones y, por supuesto, cocinas, anduvo mi alumno.  Cuando en mi clase leíamos novela latinoamericana, me rogó que incluyéramos ese recetario portentoso que es «Como agua para chocolate». No me extraña que haya trocado la toga y el birrete en el mandil y la gorra del chef.  Si este conflicto se convierte en guerra santa, algún suicida puede devorar alfajores y lanzar su carro contra algún consulado de Los Ángeles. Por eso, me atrevo a recordarles a todos que el alfajor proviene de la ocupación mora de Andalucía. La etimología lo hace emerger de «al-hasú», que en árabe significa «relleno». Todavía en Cuenca, España, lo llaman «alajú» y se elabora a base de almendra, miel e higos, todo ello envuelto en una oblea.  Con el tiempo, cada región de América (la que habla en cristiano) adaptó el alfajor español y cocinó sus propias versiones. Todos en todas partes preparan los «originales».  Solamente en la Argentina y el Perú, hay más de veinte variedades que culminan en el delirante «kingkong», un alfajor que se hace en Chiclayo y contiene en sabroso ecumenismo una diversidad de pisos y sabores.  Estudiante de Teología en Lima, María Elena Miranda señala que el alfajor prueba la existencia del alma. Moviendo la nariz al estilo de Samantha, afirma que las dos galletas son nuestros cuerpos y que el sabor es el alma difundiéndose por el Universo. Por su parte, la publicista Mariola Saavedra dice que son la dieta cotidiana de Jaren.  Desde Buenos Aires, a mi consulta, la psicóloga Andrea Yannuzzi afirma que éstas son las únicas guerras que provienen del amor a la querencia. ¡Cómo será, pues! En estos cándidos días, los latinos que vivimos en USA pensamos que hemos sido hechos de barro y del soplo generoso de Dios, pero también de nostalgia y pasta de alfajores.</p>
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		<title>La inmigración llega a mi salón de clase</title>
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		<pubDate>Tue, 19 Jan 2010 22:27:53 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Quiero llevarme al estudiante mexicano Alejandro Aurazo (el nombre no es el real). -dijo el hombre de la chapa.
Siempre cierro con seguro la puerta de mi salón de clase un minuto después de la hora para evitar alumnos inexactos que pretendan llegar tarde.  Sin embargo, ese día, a las 8.04 AM, alguien había golpeado con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-caption alignleft" style="width: 330px"><a title="police" href="http://www.flickr.com/photos/91779914@N00/4283165428/" target="_blank"><img src="http://farm5.static.flickr.com/4070/4283165428_67a800fb7e.jpg" border="0" alt="police" width="320" height="235" /></a><p class="wp-caption-text">Policía - Foto: conner395</p></div>
<p>Quiero llevarme al estudiante mexicano Alejandro Aurazo (el nombre no es el real). -dijo el hombre de la chapa.</p>
<p>Siempre cierro con seguro la puerta de mi salón de clase un minuto después de la hora para evitar alumnos inexactos que pretendan llegar tarde.  Sin embargo, ese día, a las 8.04 AM, alguien había golpeado con los nudillos la puerta e insistió tantas veces que abrí la ventanilla para saber quién llamaba. Eran dos hombres. Uno se identificó como empleado de la universidad. El otro me mostró la chapa de agente policial y agregó:</p>
<p>-Sospechamos que no tiene los papeles en regla. Tal vez es ilegal, y quiero llevarlo para que responda algunas preguntas.</p>
<p>-Mis alumnos no son legales ni ilegales. Son seres humanos.-le respondí, pero como sabía que no iba a comprenderme, le pregunté:</p>
<p>-¿Tiene usted la orden escrita de algún juez competente?</p>
<p>-¿Orden escrita? -El hombre sonrió. Me respondió que no la tenía, pero que valoraría muy alto mi colaboración. Mi colaboración consistiría en que delatara o entregara a un ser humano, y eso es algo que nunca he hecho en mi vida.</p>
<p>-Les ruego retirarse. -contesté y agregué: &#8211; Soy un catedrático universitario, y no un agente policial.</p>
<p>Cerré la ventanilla y volví al tema de nuestra clase. Mis alumnos habían escuchado el diálogo, pero no hicieron comentarios. Uno de los muchachos levantó la mano y me preguntó:</p>
<p>-¿Sería posible que nos quedáramos hablando una hora más? ¿O dos? El tema de Rulfo nos interesa mucho y podríamos dejar otras clases para escucharlo.</p>
<p>Acepté. Era evidente que los dos intrusos esperaban a la puerta y que mis alumnos querían cansarlos. Nunca me he sentido más orgulloso de ellos. Nos sumergimos en una clase de nunca acabar. Solamente terminamos la clase cuando estuvimos seguros de que no había moros en la costa.</p>
<p>Más tarde, Alejandro me llamó por teléfono para agradecerme. Me explicó que no tenía una visa, pero que estaba luchando por conseguirla y que aspiraba a tener un grado universitario.</p>
<p>-No me lo agradezcas, Alejandro. –le respondí. –Es normal lo que hice. No puedo dejar de ser consecuente en este momento de mi vida. Pero, eso sí, ¿tienes una novia gringuita? Cásate pronto con ella, y soluciona tu problema.</p>
<p>Dos semanas más tarde, Alejandro fue a mi oficina a buscarme para decirme que ya no iba a tener problemas con sus papeles.</p>
<p>-¿Te casaste? Deberías habernos invitado.</p>
<p>-No me he casado, profesor. Me he enrolado en la Guardia Nacional. Voy a entrenar y, dentro de seis meses, me enviarán a Afganistán.</p>
<p>-¿Afganistán? … Pero eso es la guerra. Hay muchas posibilidades de que regreses muerto. ¿No habría sido más fácil que te casaras?</p>
<p>-No, profesor.- respondió y luego pensándolo, agregó: -¡El matrimonio. Eso dura…!</p>
<p>Esa respuesta es lo único gracioso de esta historia. Ha pasado algún tiempo de eso, y Alejandro no regresó dentro de un ataúd. No. Sencillamente, ocho meses de estar preparándose militarmente, fue detenido y llevado a corte. No encontraron pruebas de que hubiera cometido un delito, pero fue relevado de la Guardia Nacional.</p>
<p>Pidió entonces a Inmigración una visa legal en un proceso que comenzó hace tres años y que nunca va a terminar. Mientras tanto, es nadie y vive en tierra de nadie. Puede ser que dentro de algunos años le nieguen la visa y lo echen del país. Puede que no.</p>
<p>Lo recordé porque acabo de leer una noticia en la CNN sobre el valioso impacto económico que significaría para este país legalizar la inmigración. Sus primeros resultados consistirían en levantar los salarios, incrementar el consumo, crear puestos de trabajo y generar un inmenso ingreso fiscal.  Por fin, generaría por lo menos 1.5 trillones de dólares al Producto Nacional Bruto en diez años.</p>
<p>Mientras tanto, habrá otros Alejandros. También, otros policías que toquen a la puerta, pero nunca serán suficientes.</p>
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		<title>Si naciste en 1976, tú puedes ser Clarita</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Dec 2009 00:34:59 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Aunque no te llamen ahora así, y tus padres adoptivos te hayan puesto otro nombre, es muy posible que tú seas Clara Anahí Mariani.
Hay algo que no pueden haber falsificado quienes te secuestraron y te vendieron: naciste el 12 de agosto de 1976, y es muy difícil que te hayan puesto una fecha lejana de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Aunque no te llamen ahora así, y tus padres adoptivos te hayan puesto otro nombre, es muy posible que tú seas Clara Anahí Mariani.</p>
<div id="attachment_375" class="wp-caption alignleft" style="width: 298px"><a rel="attachment wp-att-375" href="http://www.elcorreodesalem.com/archives/373/madres_mayo"><img class="size-full wp-image-375  " title="Pancarta en la Plaza de Mayo" src="http://www.elcorreodesalem.com/wp-content/uploads/2009/12/madres_mayo.JPG" alt="Pancarta en la Plaza de Mayo" width="288" height="216" /></a><p class="wp-caption-text">Pancarta en la Plaza de Mayo</p></div>
<p>Hay algo que no pueden haber falsificado quienes te secuestraron y te vendieron: naciste el 12 de agosto de 1976, y es muy difícil que te hayan puesto una fecha lejana de esa en el documento falso con que has vivido todo este tiempo. Naciste en La Plata, Argentina, hija de Daniel y de Diana, y quizás los raptores te inscribieron en tu mismo país mientras los militares estaban en la Casa Rosada, o tal vez lo hicieron en Uruguay o Chile, igualmente gobernados por asesinos. Al acabarse ese tiempo, a otros niños como tú se los llevaron a Italia y España, donde también podrías estar ahora.</p>
<p>Clarita Anahí Mariani, tengo para ti una carta de tu abuela, la “Chicha”, que te está buscando desde que te raptaron. Va aquí con la mía, y en ella encontrarás fotos de tus padres y de ti misma que tal vez te ayudarán a reconocerte. Además, tu abuela  te cuenta otros detalles que, por genética, pueden repetirse en ti.</p>
<p>Es obvio que no recuerdes lo que ocurrió cuando apenas tenías tres meses de nacida. Sin embargo, un psicólogo me asegura que ese hecho brutal se quedó grabado en tu inconsciente y es posible que, algunas noches, se exprese con sueños espantables.</p>
<p>Clarita: tu pesadilla está a punto de terminar. Cuando abraces a tu abuela, recobrarás el derecho de tener recuerdos familiares, y acaso sientas que Diana y Daniel, tus padres, te acompañan desde una región luminosa de los cielos.</p>
<p>Déjame contarte lo que pasó el 24 de noviembre de 1976, y comenzarás a entender esta carta.</p>
<p>Ese día, a las cinco de la tarde, estabas jugando con tu madre que te alzaba y besaba jugando a que eras su muñeca. De súbito, se escucharon las pisadas y los gritos de mucha gente que irrumpía en el tercer piso del edificio donde vivías.</p>
<p>Seguro que tú sonreíste y creíste que era parte del juego de tu madre, pero era tan grande el ruido que empezaste a llorar. Era tu manera de preguntarle a mamá qué era lo que estaba pasando y por qué.</p>
<p>Miguel Osvaldo Etchecolatz abrió por fin la puerta de tu casa. A su lado se encontraba el general Ramón Camps. Ambos se hicieron a un lado para que ingresaran  los soldados del Ejército, la Policía y la Armada de Argentina que realizaban una operación conjunta para masacrar opositores al gobierno.</p>
<p>Entraron disparando. Antes, habían ametrallado los departamentos de dos familias vecinas y habían matado a cinco personas. Etchecolatz te puso la pistola en la boca y le advirtió a tu madre que iba a disparar. Ella le arrancó la pistola y te cubrió con su cuerpo. Te cubrió de tal forma que resultabas invulnerable.</p>
<p>Entonces el hombre comenzó a disparar. Aunque Diana Terugi, tu madre, debe de haber muerto a los primeros balazos, en su cadáver se encontraron más de cuarenta impactos producidos por el arma de Etchecolatz y las ametralladoras de los soldados de tu patria. Cuando Etchecolatz te iba a rematar, lo detuvo el general Camps.</p>
<p>-¡Estás loco! Podemos conseguir unos buenos pesos con la piba.</p>
<p>Del resto poco sabemos, Clarita. O Alejandra, Margarita, Viviana, Renata, Marisa, María Elena, como te llamen ahora. Tu abuela y tu padre te buscaron por toda Argentina. Por fin, los asesinos llegaron hasta Daniel, y también lo eliminaron.</p>
<p>A estas alturas de mi carta, te seguirás preguntando ¿por qué, por qué? Voy a darte una parte de la respuesta.</p>
<p>A partir de los años setenta, diversas bandas de militares se apoderaron de más de la mitad de Sudamérica. Está probado hoy todo lo que hicieron entonces: su violencia salvaje, las persecuciones, la represión ilegal de los disidentes, la tortura infernal, la desaparición forzada de personas, el rapto y la venta de niños y el copamiento de todos los medios de información. Miles de civiles tan indefensos como tu madre y tu padre fueron masacrados en un verdadero holocausto. Millares de niños fueron arrebatados en sus casas como tú o arrancados de los brazos de sus madres en la prisión. Los militares llamaban a eso una “guerra interna” y justificaban su barbarie con el fundamento de que estaban defendiendo la civilización cristiana en nuestro continente.</p>
<p>Pasado ese tiempo, con gobiernos elegidos y descubiertas las cuentas secretas de Videla, de Pinochet, de Fujimori, entre otros, con las lloriqueantes confesiones del asesino de tu madre, Etchecolatz y del cobarde general Videla ante sus jueces, conocidas las coimas gigantescas por el armamento que compraban, descubiertas las cuentas de la Ford y la Mercedes Benz, ente otras empresas que los tenían en sus nóminas, ya se sabe que todo era al revés de lo que los militares proclamaban.</p>
<p>Ya se sabe que eran criminales bien pagados, saqueadores insaciables y chacales sin alma, y que su primer objetivo fueron jóvenes como tus padres o viejos como el director de orquesta que fue tu abuelo, para quienes el socialismo era la mejor forma de hacer verdad en la tierra las promesas de Cristo.</p>
<p>Ya se sabe la verdad, Clara Anahí, pero tu abuelita, la Chicha, todavía no te ha visto. Dale la sorpresa en estos días navideños.</p>
<p><br class="spacer_" /></p>
<div id="attachment_376" class="wp-caption aligncenter" style="width: 460px"><a href="http://www.elcorreodesalem.com/wp-content/uploads/2009/12/clara_anahi_mariani.jpg"><img class="size-full wp-image-376     " title="Datos de Clara Anahí Mariani - Haga clic en la foto para agrandarla" src="http://www.elcorreodesalem.com/wp-content/uploads/2009/12/clara_anahi_mariani.jpg" alt="información de Clara Anahí Mariani" width="450" height="598" /></a><p class="wp-caption-text">Datos de Clara Anahí Mariani - Haga clic en la foto para agrandarla</p></div>
<p><br class="spacer_" /></p>
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		<title>El gato y la literatura</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Dec 2009 02:57:57 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><cite>Gracias, queridos amigos del “Correo de Salem”. Como lo recuerdan,  mil y tantos de ustedes colmaron ayer las instalaciones del antiguo Senado para  presenciar la condecoración que me otorgaba el Congreso de la República. Decenas  de emails me piden ahora una copia de lo que dije. Como no lo escribí, aquí va  algo de lo que se grabó ese día. Gracias, siempre, Eduardo.</cite></p>
<hr style="height: 1px;" size="1" />
<div id="attachment_368" class="wp-caption alignleft" style="width: 262px"><a href="http://todochepen.com/"><img class="size-full wp-image-368" title="Chepén, Perú - Foto todochepen.com" src="http://www.elcorreodesalem.com/wp-content/uploads/2009/12/chepen-peru.jpg" alt="Chepén, Perú - Foto todochepen.com" width="252" height="177" /></a><p class="wp-caption-text">Chepén, Perú - Foto todochepen.com</p></div>
<p>Un día en Chepén, mi pueblo, cuando yo tenía 15 años, visité a una tía abuela llamada Mercedes que acababa de cumplir 99.</p>
<p>Al entrar en su casa descubrí que ella estaba rezando el rosario. Como no me había visto, tomé asiento cerca de ella para no interrumpir su devoción, y me dediqué a leer una revista. Sin embargo, había algo de extraño en el asunto: mi tía Mercedes recitaba solamente la primera parte del Ave María, y se quedaba un rato esperando como si estuviera en la iglesia o como si alguien a su lado recitara el “Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.</p>
<p>Miré hacia uno y otro lado, y no encontré a su probable acompañante. Mi curiosidad me hizo levantarme y me fui aproximando a la solitaria devota. Al final, descubrí que había alguien a su lado, pero no era un ser humano. Era su gato. Cada vez que mi tía terminaba la primera parte del Ave María, el gato la acompañaba con un largo ronroneo, como hacen siempre los felinos cuando de puro cariño prenden su motor interno junto a alguien que los ama.</p>
<p>Cuando la anciana y el gato terminaron de rezar, puse  una silla al lado de ella y le pedí que me contara  historias. Mi tía era una excelente narradora oral, y creo que sus ficciones fueron el origen de los relatos que en ese tiempo quinceañero comencé a escribir.</p>
<p>Sin embargo, en ese momento se me presentó otro problema. A sus 99, mi tía estaba muy bien de salud, pero padecía de algunos olvidos. Comenzaba a contarme alguna apasionante historia de comienzos del siglo XX, pero cuando ya a estaba a punto de llegar al desenlace se olvidaba de la que había iniciado y comenzaba otra.</p>
<p>Como se diera cuenta de mi sorpresa, mi tía me dijo:</p>
<p>-Entiendo, hijito. Pero también quiero que tú me entiendas. Cuando a los viejos ya nos toca irnos de este mundo, nos sentamos como yo en una mecedora a olvidar. Así como la gente joven va a la escuela para recordar algunas disciplinas y conceptos, los viejos nos sentamos todas las tardes a olvidar.</p>
<p>Creo que ese día fue definitivo en el inicio de mi vocación literaria. Me di cuenta de que la literatura sirve como el gato de mi tía Mercedes para evitar que estemos completamente solos en el mundo y para permitirnos que aun en las mayores soledades, podamos comunicarnos con nuestro Dios, el universo, nuestra tierra y la gente que más queremos en ella.</p>
<p>Como las cincuenta avemarías que mi vieja tía rezaba, la misión del creador de ficciones consiste en decir, expresar, mascullar y hasta proclamar canciones de recuerdos y de nostalgia dirigidas hacia la esperada felicidad colectiva de los hombres y hacia las infinitas extensiones de la vida.</p>
<p>Comprendí, además, que así como en la escuela se enseña a recordar, había también que aprender a olvidar y que esa también podía ser misión de la literatura que yo produjera: hacer que nuestra gente olvide la dureza y la perversidad de esa prolongada noche de insomnio, de violencia y de sangre que las más de las veces ha sido la historia del Perú.</p>
<p>Hacer la paz con los malos recuerdos no significa sin embargo decretar el olvido del crimen, ni menos aceptar con resignación el abuso, ni mucho menos consentir en la impunidad de los perversos y de los injustos. Como el gato que despertaba a mi tía luego de un largo rosario, pensé que la literatura debería sacar del letargo a nuestra gente y hacerle ver que la democracia y la libertad no se regalan sino que se conquistan. Los escritores usualmente han asumido como suya la función  de rehacer la historia. En el Perú que nos ha tocado vivir, esa función es mucho más imperiosa. Aquí hay que impedir que nuestra historia se deshaga.</p>
<p>Mis libros no puede borrar la explotación de los pobres, la corrupción de los poderosos, ni la tortura y el genocidio con que se suele reprimir la cólera del pobre y del justo. Mi literatura no va a cambiar al mundo,  pero me impulsa a servir causas generosas y valores sin los cuales el hombre deja de ser hombre y la sociedad se hace insoportable.</p>
<p>Y esa fue la misión que me impuse a la edad de quince años cuando escribí mi primer cuento y conocí al gato y los olvidos de mi tía Mercedes. Si quieren ustedes saber lo que ocurrió después, se lo cuento. Un año más tarde, la muerte fue a visitar a la anciana… y tal vez ambas se quedaron a conversar y a rezar, juntas para siempre.</p>
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		<title>USA: El país donde separan a las almas</title>
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		<pubDate>Sun, 22 Nov 2009 18:49:33 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_362" class="wp-caption alignleft" style="width: 226px"><a href="http://www.elcorreodesalem.com/wp-content/uploads/2009/11/hispano.jpg"><img class="size-full wp-image-362  " title="Mi sueño - Foto Long Lam" src="http://www.elcorreodesalem.com/wp-content/uploads/2009/11/hispano.jpg" alt="Mi sueño - Foto Long Lam" width="216" height="288" /></a><p class="wp-caption-text">Mi sueño - Foto Long Lam</p></div>
<p>Hace poco en Texas me mostraron fotos de un cementerio por en medio del cual pasa una cerca de aquellas que se usan para contener al ganado. De un lado, están  sepultados los gringos, y del otro duermen los difuntos que en vida hablaron castellano, y a quienes la terminología racial de este país llama los &#8220;hispanos&#8221;.</p>
<p>No se me explicó quiénes llegan al cielo primero porque, obviamente, no hay fotos de ese acontecimiento, ni mucho menos estadísticas, aunque es de presumir que en los Estados Unidos, un país tan obsesionado por la &#8220;raza&#8221;, el Paraíso debe estar parcelado, reglamentado y posiblemente manejado por burócratas estrictos, respetables y políticamente correctos.</p>
<p>El hecho parece extraño, pero no lo es. Aunque la discriminación es un delito castigado con las más severas penas,  la segregación – o sea la separación de la población por grupos étnicos- existe abiertamente en muchas instituciones, e incluso es <br />
 alentada por legislaciones anacrónicas y por administradores obtusos.</p>
<div>Una sola religión, por ejemplo, mantiene en la misma ciudad varios templos distintos que están destinados, uno para los &#8220;blancos&#8221;, otro para los &#8220;afroamericanos&#8221;, uno diferente para los &#8220;asiáticos&#8221; y por fin, otro para los &#8220;hispanos&#8221;.La excusa que podría darse es la diferencia de idiomas, pero ella no sirve para separar a los &#8220;blancos&#8221; de los&#8221;afroamericanos&#8221; que hablan el mismo idioma, ni de los &#8220;hispanos&#8221; o &#8220;asiáticos&#8221; que dominan inglés.</div>
<div></div>
<div>En Salem, Oregon, conozco un culto religioso (no diré cuál), cuyo edificio se parece a un centro escolar. Los llamados &#8220;blancos&#8221; ocupan el salón más extenso que se abre a la entrada principal, pero no a sus vecinos. &#8220;Hispanos&#8221;, &#8220;afros&#8221; y &#8220;asiáticos&#8221; tampoco se comunican los unos con los otros, aunque recen al mismo Dios, y aparte de eso sus tampoco compartidos baños rechazan terminantemente el pis interracial.</div>
<div>
<p>Aparte de ello, la palabra étnico” tiene aquí un significado especial. Hay restaurantes y tiendas de objetos étnicos, pero se refieren a quienes han nacido o tienen un ancestro en el resto del planeta, menos aquí. &#8220;Etnico&#8221; es definido por el diccionario como relativo a un pueblo o a una raza humana. ¿Significa eso que los norteamericanos no pertenecen a ninguna?… Así lo supone la gente común y corriente de este país, pero no tan sólo ellos. Lo peor de todo es que las propias universidades tienen escuelas de &#8220;estudios étnicos&#8221; en las cuales no se estudia la etnia mayoritaria de este país.</p>
<p>“Diversidad” y “multiculturalismo”, las metas de las universidades implican el respeto  por las culturas y los estilos de vida diferentes, lo que es santo y bueno, pero lo que no es bueno si santo es que ese supuesto respeto, en vez de serlo de verdad, implica casi siempre una suerte de paternalismo y protección por personas a quienes sin decírselo, se les considera inferiores.</p>
<p>La “Ley de Acción Afirmativa” permite que los llamados “alumnos de color” puedan entrar en las universidades con una nota promedio mucho menor que la que se les exige a los “blancos”. Se aduce que los “color students” son más pobres, pero en ese caso debería de pensarse en estímulos económicos para los buenos alumnos sin distinción de que ellos sean blancos, negros, azules o colorados, y ese no es el caso.</p>
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<div>La “acción afirmativa” se funda en la insultante premisa de que ciertos grupos étnicos -los hispanos y los negros- son inherentemente inferiores a los otros. Basados en la raza, los reclutadores que van a las escuelas a buscar jóvenes “de color” les ofrecen que- debido a su grupo étnico o a su origen geográfico- su admisión en el campus dependerá de un standard más bajo como si su inteligencia fuera necesariamente menor o <br />
 padecieran de minusvalidez en el cerebro.</div>
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<div>Si la diversidad y el multiculturalismo tan predicados fueran completamente sinceros, los norteamericanos tendrían una forma de resolver algunos de sus mayores problemas. Su educación, por ejemplo, fue declarada en crisis por el presidente Clinton y lo es todas las veces en que se comente algún crimen en las escuelas. Tal vez podrían estudiar los postulados tradicionales de la mayoría de los países de la otra América que, en vez de considerarla un negocio,  confieren a la educación una concepción humanista y la perciben como un derecho de la persona humana.</div>
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<p>En Estados Unidos, hay leyes draconianas contra discriminación, pero la segregación existe en la ley y en creencias inconfesas aunque muy arraigadas. Ojalá que la nueva administración contribuya a levantar las cercas que separan a las almas en el más allá. Si la ignorancia lo impide y la división persiste, el cementerio seguirá creciendo hasta abarcar también los corazones de quienes todavía estamos vivos.</p>
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		<title>Ciro Alegría mientras esperaba ser fusilado</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Nov 2009 06:13:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_355" class="wp-caption alignleft" style="width: 308px"><img class="size-full wp-image-355 " title="Ciro Alegría" src="http://www.elcorreodesalem.com/wp-content/uploads/2009/11/Ciro_Alegría.jpg" alt="Ciro Alegría" width="298" height="223" /><p class="wp-caption-text">Ciro Alegría</p></div>
<p>La más importante novela indigenista de América – “El mundo es ancho y ajeno” (1941) fue escrita por un peruano, Ciro Alegría, quien unos años antes había sobrevivido a una matanza, había esquivado un pelotón de fusilamiento, había pasado varios años en la cárcel, había sido desterrado después y la mayor parte de su vida no pudo regresar a su patria debido a que una sucesión de dictaduras se lo impidió siempre.</p>
<p>La Nochebuena de 1931, Ciro Alegría, entonces un muchacho de 22 años, fue al local del Partido Aprista en su ciudad de origen, Trujillo, para colaborar en el reparto de alimentos para los niños pobres. Lo acompañaba su amigo, el pintor Mariano Alcántara que más o menos tenía su misma edad.</p>
<p>El APRA era un movimiento político y social que había insurgido hacía pocos años para realizar grandes cambios estructurales y proponer la unión de los países hispanoamericanos contra el imperialismo de los Estados Unidos. En lo agrario, Víctor Raúl Haya de la Torre, su líder, proponía la expropiación del latifundio, un vestigio feudal en el cual el hacendado era señor de las vidas y destinos de sus indios.</p>
<p>Unas horas después de la repartición de aguinaldos, Ciro y Mariano bebían con otros compañeros el tradicional chocolate caliente de esa noche. Al joven escritor le llamaron la atención los ojos de una bella compañerita y la invitó a salir a pasear por la colindante Plaza de Armas de Trujillo, la más grande del Perú. Eso le salvaría la vida.</p>
<p>Cuando faltaban unos minutos para la medianoche, un camión con soldados estacionó frente al local del partido. Los recién llegados portaban ametralladoras. Algunos se apostaron frente a la puerta. Un grupo de ellos penetró en el local haciendo disparos a diestra y siniestra. Hubo decenas de muertos. La mayoría de aquellos eran, por cierto, niños y amas de casa.</p>
<p>Por su parte, Mariano Alcántara, cansado de esperar a su amigo, se había echado a dormir bajo el escritorio de la oficina administrativa. Cuando entraron los soldados disparando, creyeron que una de sus ráfagas lo había liquidado. Fue él quien muchos años después, en nuestro Trujillo me contaría la historia.</p>
<p>En julio del año siguiente estallaría en esa misma ciudad una revolución que estaba destinada a ser el punto de partida de una formidable insurgencia social en el Perú. Es normal que el joven universitario Ciro Alegría participara en ella. Los rebeldes tomaron el cuartel de la ciudad y por una semana instalaron un gobierno popular. Sin embargo, las fuerzas armadas sitiaron Trujillo por aire, mar y tierra y, después de muchos desiguales combates, aplastaron la rebelión. Miles de trujillanos fueron fusilados sumariamente frente a los paredones de la antigua ciudad pre-hispánica de Chan Chan.</p>
<p>Ciro pudo ser uno de ellos, pero la muerte aún no lo tenía en sus listas. Luego de andar perseguido a saldo de mata, fue finalmente apresado. Un tribunales marcial decidieron su ejecución. En la cárcel, esperó durante meses que se cumpliera la fatídica sentencia.</p>
<p>Cuando lo conocí, varias décadas más tarde, Alegría me contó que allí, entre sueños y en medio de las cuatro paredes carcelarias, había visto a Rosendo Maqui y a los diversos personajes de su épica novela “El mundo es ancho y ajeno”. “Me moría de ganas de salir de allí para escribirla”.-me dijo.</p>
<p>En la obra, publicada nueve años más tarde, los indios de una comunidad andina tienen que afrontar la invasión de sus tierras por el latifundista a quien protegen las fuerzas armadas y las leyes de la república. Sólo la naturaleza que les confiere misticismo y una tremenda resistencia ancestral harán que la comunidad india persevere en su lucha. Ganadora de un premio internacional y publicada en 1941, esa novela significaría también el primer ingreso de la figura del indio en la literatura peruana. Antes de que ella se publicara, los indios no habían sido considerados dignos de entrar en las páginas todavía coloniales de los autores peruanos.</p>
<p>A Ciro le fue conmutada la pena de muerte por una prisión que padeció algunos años para luego exiliarse en Chile. En ese país serían editadas “La serpiente de oro” (1935) y “Los perros hambrientos” (1939). “El mundo es ancho y ajeno”, publicada en casi todas las lenguas, se convertiría después en una novela mundial.</p>
<p>Ni siquiera la fama conquistada por esos hechos pudo servirle para volver a su país. Sucesivas dictaduras se lo impidieron o hicieron del Perú un lugar muy peligroso para el  novelista quien por fin se fue  a los Estados Unidos y se dedicó allí a la cátedra universitaria.</p>
<p>Tras un largo exilio y después de varias décadas, regresó. Un ataque fulminante al corazón acabó con su vida en 1967. No lo habían hecho desaparecer la ametralladora de los irracionales, tampoco los azarosos años de la persecución y el martirio, ni la posibilidad de ser fusilado. Tampoco lo conseguiría la muerte porque en estos días sus lectores estamos celebrando el primer centenario de su nacimiento y la eternidad de los personajes que él reveló ni la novela que pensó mientras esperaba ser fusilado.</p>
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